Trapos sucios

rueda de prensa de Luis Salvador Foto Antonio L Juárez-3
Luis Salvador, alcalde de Granada, en una reciente rueda de prensa | Foto: GD
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Cuatro importantes enseñanzas nos ha dejado este agosto el gobierno de la ciudad, por llamarlo de alguna manera. La primera de ellas es que no hay gobierno. Unos concejales se inventan medidas que luego quedan en nada. Eso sí, cuando se anuncian van a arreglar la ciudad de arriba a abajo, y ello a pesar de ser medidas transversales que no han consultado con otros concejales porque sencillamente no son de su partido.

La segunda que hemos aprendido es que no hay quien haga la colada. Y, claro, los trapos sucios se amontonan.

La tercera enseñanza es que la culpa de todo la tiene Paco Cuenca. No un pacto oscuro donde Granada ha sido moneda de cambio de no se sabe qué otra ciudad, diputación o comunidad autónoma. Ni de un apretón de manos que parce que ha quedado en un apretón de vientre. No, la culpa es de Paco Cuenca.

Y la última enseñanza que podemos extraer de todo este galimatías vacacional es que Luis Salvador, el alcalde, no tiene intención alguna de dejar la alcaldía. Ahí está su foto de verano, camisa de tirantes y gafas retro, recordándonos que los demás somos simples mortales, pero él es un mortal superior. Da igual que se pase los consensos políticos por el forro del sobaco. Por ejemplo: renuncia al AVE soterrado y sin despeirnarse (porque él no se despeina) dice que lo pague todo Pedro Sánchez. Y por supuesto, le da igual decir una cosa ayer y otra mañana: había que despolitizar la policía local y despolitizó nombrando a quien le ha dado la gana. Él es así. Él señala el rumbo y luego si se tuerce la culpa es de otro porque él se entera por la prensa.

Finalizo con otra entrañable foto. La de Órgiva. Es cierto que en ocasiones una imagen vale más que mil palabras. Ahí está ese señor, ¿cómo se llamaba y de qué partido era presidente? Sí, este que manipuló el censo de militantes para hacerse presidente de ese partido condenado por corrupción. Bueno, no me acuerdo. El caso es que ese señor, el que le dio el apretón de manos a Salvador y ensucia la ropa, está ahí en el atril desgañitándose, diciéndole a su público que si no es alcalde alguien del PP dentro de 2 años, que ya verás tú la que le monta a Salvador. Y lo llamativo es la cara de quienes lo rodean. Toda una consejera de la Junta de Andalucía mirando al suelo, como avergonzada. El delegado del gobierno, brazos cruzados, mira al horizonte como quien está pensando en sus vacaciones interrumpidas. Y luego otra gente que está ahí de relleno con cara de querer irse.

Como ven, el que no aprende algo en agosto es porque no quiere. Salvador es muy guapo y tiene incontinencia verbal porque él, ya lo he dicho, es superior. Y como es superior, el hombre ese del atril desgañitado ya puede entender que Salvador no se va a ir, ni va a cumplir con su palabra, ni con esta ni con ninguna, sea un apretón de manos, sea un papel escrito ante notario, porque Granada no sería nada sin él. Y si tiene que traicionarse, se traicionará, no le quepa la menor duda a los concejales del PP. Salvador sólo piensa en sí mismo. Así ha sido siempre y así será.