La influencia oculta de los amigos de tus amigos

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"Si te conectas con personas optimistas y entusiastas, aunque tu tendencia no sea esa, ganarás en bienestar" | Foto: Remitida
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“Somos el promedio de las cinco personas con las que pasamos más tiempo”, decía el escritor y orador motivacional Jim Rohn.

¿Has hecho tu cuenta ya? ¿Cómo son esas personas con las que más tiempo pasas? ¿Qué tipo de influencia están ejerciendo en tu forma de pensar y actuar? ¿Qué te aportan? ¿Sacan lo mejor o lo peor de ti?

No somos muy conscientes de esto hasta que lo pensamos. Tanto el comportamiento como el estado de ánimo son contagiosos. Al punto de que mucho de lo que somos y hacemos depende de la red social en la que nos movemos. Y con red social no me refiero a las redes virtuales, sino a las reales: a las de carne y hueso.

Estas redes están conformadas por las personas con las que tenemos relación cercana, como nuestra pareja, familiares, amigos o colegas, y también por conocidos, amigos y familiares de nuestros amigos, amigos de los amigos de nuestros amigos, colegas de los amigos de nuestros amigos, y así.

Nicholas Christakis, sociólogo y profesor en Harvard que estudió ampliamente las redes humanas, propuso la teoría de los “Tres grados de influencia”. En ella demuestra que todo lo que hacemos o decimos se propaga a través de nuestra red e influye en las personas de esa red con alrededor de tres grados de separación (amigo del amigo de un amigo). Lo que significa que la red a la que perteneces puede afectar tu temperamento, elecciones y experiencias de vida sin que siquiera seas muy consciente de ello.

En sus investigaciones, Christakis demostró que una persona con un amigo obeso tiene un 57% más de probabilidades de ser obesa. Del mismo modo, tener un amigo feliz eleva tus probabilidades de ser feliz en un 15%, mientras que estar conectado a tres grados de separación de una persona feliz las eleva en un 6.

Por ejemplo:

  • Si te conectas con personas optimistas y entusiastas, aunque tu tendencia no sea esa, ganarás en bienestar.
  • Si te acercas a personas que llevan hábitos de vida saludables y hacen ejercicio, es bastante probable que te sea más fácil mejorar tu calidad de vida.
  • Si te relacionas con personas pesimistas, que te drenan la energía con sus quejas, acabarás imitando su comportamiento tú también.
  • Y piensa también que aunque en tu red cercana haya solo una o dos personas tóxicas, lo más factible es que estén conectadas a otras de carácter parecido. Tal vez, a individuos estructuralmente más influyentes que ellos mismos, individuos que cuando adoptan una práctica, otros los copian.

Es interesante tomar conciencia de esto, bien para mejorar nuestra red porque algo impacta negativamente en nosotros, o para ayudar (si es posible) a quienes no ejercen la mejor influencia. Podrías hacerte este tipo de preguntas:

  • ¿Quién saca lo mejor de mí y quién lo peor?
  • ¿Quién me anima con su sola presencia?
  • ¿Quién me aburre o veo por inercia?
  • ¿Quién me inspira y me hace reír?
  • ¿Quién me genera ansiedad con su forma de ser?
  • ¿A quiénes no echaría de menos y a quiénes sí?
  • ¿Quién me ayuda a mejorar?
  • ¿Con quién me siento verdaderamente yo?
  • ¿Qué tipo de personas en segundo y tercer grado de separación podrían estar conectadas con mis amigos, colegas o conocidos que veo con más frecuencia? ¿Puedo averiguar más sobre esto?
  • ¿A quién quiero ayudar a cambiar para mejor y con quiénes no deseo gastar más energía?

A la postre se trata de rodearnos de personas buenas, auténticas, con ánimo de mejorar. Personas que nos hagan reír, pensar, que nos desafíen, que nos contagien su entusiasmo y las ganas de soñar, cuyas conductas y acciones sean correctas. Lo más probable es que estas personas, a su vez, tengan conexiones positivas, todo lo cual impactará en nosotros para bien. De este modo, nosotros también podremos influir positivamente en otros, y así generar espirales virtuosas de crecimiento y bienestar.