Jueves, 19 Julio, 2018

            

Se cumplen siete años del ascenso a Primera

El 18 de junio de 2011, Ighalo grabó su nombre en la historia del Granada CF por segunda temporada consecutiva

Ighalo anota el gol del ascenso | Foto: Archivo GD
Chema Ruiz España | @Chema_Ruiz22


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Dani Benítez filtró un pase en profundidad para Ighalo, que, apurado, dio dos toques leves para deshacerse de Jaime, que salió de su portería para alejar el peligro. El nigeriano, con la sangre fría que le caracteriza, condujo el esférico sorteando Carpio y, con un disparo suave a la cepa del poste, puso el balón dentro de la portería y su nombre, de nuevo, en la historia del Granada CF. Así se fabricó el ascenso del conjunto rojiblanco a Primera División, hace hoy siete años, en un Martínez Valero lleno hasta la bandera que, pese a la batalla campal posterior, quedará en la memoria de los aficionados nazaríes como un grato recuerdo.

El choque no estuvo exento de tensión. De hecho, solo el gol de Ighalo hizo respirar a los miles de aficionados que se desplazaron hasta Elche para alentar a su equipo. El conjunto ilicitano, tras llevarse un empate a cero de Los Cármenes, salió a ganar el partido, pues no le valía otra cosa si quería lograr el ascenso. Los de Fabri, en cambio, afrontaron el choque con mucha más calma al serles válido cualquier empate, salvo el 0-0.

Las primeras ocasiones llegaron del lado de los locales, que intimidaron a Roberto con constantes llegadas, en especial por la banda derecha. Sin embargo, el conjunto granadino se fue desperezando y cambió los contraataques ocasionales por fases de cierto dominio. En una de ellas llegó el 0-1 de Ighalo, en el minuto 28 de partido, tras varios avisos nazaríes.

El tanto visitante desencadenó el vendaval ilicitano, que buscó a la desesperada un tanto que, incluso, llegó antes del descanso, cuando Pelegrín remató a gol el rechace de Roberto a un cabezazo de Ángel. Sin embargo, el empate fue mal anulado, por lo que el tanto no subió al marcador, para alivio de la afición granadina.

Tras el intermedio, se produjo un breve intercambio de golpes en el que el conjunto nazarí pudo hacer el segundo gol, pero la necesidad ilicitana terminó por sobreponerse. Los balones colgados al área rojiblanca desde los costados se convirtieron en una constante hasta que, a falta de diez minutos para el final del partido, esta fórmula dio resultado a los pupilos de José Bordalás. Edu Albácar puso un centro plano que fue prolongado al segundo palo por Perera. Por allí entraba Xumetra, que empalmó el esférico tal y como le venía para poner la igualada en el marcador y el recuerdo de fiascos anteriores a la mente de la hinchada granadina.

El conjunto ilicitano trató, con más ímpetu que acierto, lograr un segundo tanto que le permitiese unirse al Real Betis y al Rayo Vallecano en Primera División, pero este nunca llegó. Los tres pitidos finales desencadenaron la euforia granadinista y la ira ilicitana, mezcla cuyo resultado fue una batalla campal en la que se vieron involucrados los aficionados de ambos equipos y los jugadores del Granada, que se refugiaron en los vestuarios.

A este ascenso le sucedieron seis temporadas en Primera División consecutivas en las que, si bien siempre se anduvo luchando por la permanencia, el conjunto nazarí adquirió una estructura interna que le ha permitido crecer como entidad. Sin embargo, el cambio de propietario que tuvo lugar tras la temporada 15/16 supuso el regreso a la categoría de plata, en la que volverá a jugar la próxima temporada, y una profunda purga del club que ha cambiado por completo el organigrama nazarí, así como su forma de trabajar.

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