El largo camino de la primera globalización: la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano

La celebración del V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo deja numerosas actividades en Sevilla para conocer este hecho histórico con el que cambio la percepción humana

Sevilla portada
Imagen del centro de Sevilla | Fotos y vídeo: Dani Bayona
Jose Luis MorenoJose Luis Moreno
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Se puede decir que se trató de la primera acción de globalización. La circunnavegación de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano en 1519 se puede comparar con la llegada de internet a nuestra sociedad. Unos hechos que hicieron y han hecho cambiar la percepción del mundo y de la humanidad.

Fueron tres años de aventura que dejó una hazaña no buscada. Cinco naves zarparon desde Sevilla con 239 hombres dispuestos a abrir una nueva ruta comercial. La intención no era dar la vuelta al mundo, era abrir una vía para llevar espacias hasta la Península y que respetara el Tratado de Tordesillas, que estableció un reparto de las zonas de navegación y conquista del océano Atlántico y del “Nuevo Mundo” entre España y Portugal. Era el 10 de agosto de 1519 y aquí empezaba la aventura que cambiaría la percepción del mundo y sus fronteras.

La idea era que el viaje durara dos años, pero se convirtió en tres. Tras navegar el Guadalquivir, la expedición de Magallanes y Elcano comenzaba su largo recorrido. Cuatro meses después, la expedición llega a Río de Janeiro, anteriormente conocido como Santa Lucía. Una parada obligatoria tras cruzar todo el Atlántico. Carne, patatas y piña fueron los alimentos con los que se aprovisionó el grupo de Magallanes y Elcano, que cambiaron por espejos, cascabeles y naves, según cuentan las crónicas de época de la mano de el joven Antonio Pigafetta.

Las tierras de Sudamérica eran desconocidas en aquel tiempo. Tras llegar al Río de la Plata, la paciencia de algunos de los tripulantes empieza a caracterizarse por su ausencia. La incertidumbre de qué tierras se encontrará el grupo pone en duda el liderato de Magallanes. La tripulación organiza un motín debido a que no aceptaban que un portugués, extranjero a la corona española, lleve la voz cantante. Pero, Magallanes corta el problema de raíz: ejecuta a uno de los implicados y deja a otro de los cabecillas, Juan de Cartagena, en tierra. Los problemas comenzaban y, para rematar, la nao Santiago naufraga.

El 21 de octubre de 1520 se produce uno de los hechos más destacados en este viaje y que ha dejado su particular legado. Las cuatro naves que quedaban comenzaban a adentrarse por el canal de las Once Mil Vírgenes, lo que se bautizó más tarde como el estrecho de Magallanes y que desembocaba en el Mar del Sur. Un momento de emoción, ya que ahí comenzaba realmente la aventura desconocida. Eso sí, con un barco menos, ya que la nao San Antonio deserta.

La importancia de Sevilla en ese viaje fue crucial.

Es hora del momento más duro de la expedición. Navegar por el océano Pacífico durante cuatro meses y sin pisar tierra. Para que nos hagamos una idea, la dimensión de agua era igual de extensa que el mundo conocido hasta la época. Pero, un tiempo y mar calmados y el viento favorable para navegar a toda vela, hacen que este océano reciba el nombre amable con el que lo conocemos hoy en día.

A partir de aquí todo el nuevo. Magallanes y Elcano llegan a dos islas vírgenes que bautizan Tiburón e Infortunadas. La tripulación no es consciente, pero han llegado a Oceanía. Peor fue la experiencia en la primera isla habitada que encontraban en varios meses. La de los Ladrones. Bautizada así porque allí no fueron bien recibidos y perdieron varias pertenencias, fruto de los robos de sus habitantes.

Ya en marzo de 1521, las naves que han sobrevivido llegan a Filipinas. Aquí Magallanes crea buenos lazos para incorporar esta zona a la corona de España. La idea es llegar a las Molucas, pero la tripulación recorre varias islas con la intención de que se rindan a las leyes españolas y al bautismo. Es en esta intención cuando la expedición queda huérfana. Los habitantes de la Isla de Cebú no están cómodos con las exigencias de los españoles y comienza una dura batalla. Aquí Magallanes muere debido a las heridas producidas con una lanza por parte de los indígenas.

Aquí se crea una situación curiosa y que puso en peligro completar la vuelta al mundo. Entra en escena el esclavo de Magallanes, Enrique, a quien le prometieron la libertad tras la muerte de su ‘dueño’. Tras la negativa de ser un hombre libre, este esclavo organiza un ataque junto a los habitantes de la isla de Mactan. Los indígenas invitan a cenar a altos cargos de la tripulación, que cuando no han degustado los postres son degollados.
La baja de tantos hombres obliga al grupo a tomar una dura decisión: abandonan y queman la nao Concepción. Se abre un periodo de deambular entre islas, reparar barcos y recolectar víveres para no morir en el intento. La situación lleva a tomar otra decisión drástica: se toman a la fuerza a dos pilotos para que conduzca a Elcano y sus hombres hasta las Molucas. Es el 6 de noviembre de 1521 cuando la expedición puede por fin decir que empieza a oler a clavo, canela, jengibre o nuez moscada. Han llegado a su destino.

El destino esperado

Tras el esperado destino, la tripulación se muestra mucho más cauta a la hora de relacionarse con los habitantes de las Molucas. Se ciñen a cargar sus naves y hacer trueques con gente de la zona. Son personas acostumbradas al comercio marino, por lo que no hay problemas mayores en esos días. Tras la misión, era momento de regresar a casa.

Al partir, la nao Trinidad no resistió. Se intentó reparar, incluso con ayuda de los indígenas, expertos en el manejo del buceo. No fue posible. La idea de volver por la misma ruta se desvanece, ya que nadie la había realizado. Llegados a este punto. Las dos naves que quedan se separan: la Trinidad se queda al mando de Juan Carballo (con 53 tripulantes europeos) y deciden permanecer en la isla de Tadore hasta que se pueda reparar y regresar por el estrecho de Magallanes.

En cambio, la Victoria, con 47 tripulantes europeos y 17 indígenas sigue la ruta oriental con Juan Sebastián Elcano al mando y desobedeciendo el Tratado de Tordesillas que había con los portugueses. Llegado a este punto. Solo queda una nave en ruta.

El 25 de enero de 1592 están en busca y captura por parte de las autoridades portuguesas al incumplir el tratado. Por ello, Elcano decide hace escala en Timor y coger los suficientes víveres para llegar directo a Sanlúcar de Barrameda. Es el momento de afrontar el océano Índico.

A partir de aquí, nos encontramos con un grupo mermado. Tempestades y falta de alimentos en el Cabo Buena Esperanza, muertes por inanición antes de tomar tierra en Cabo Verde, persecuciones con los portugueses para hacerlos presos son lo más destacado en los últimos meses de viaje, en los que nadie apuesta por su regreso a Sevilla.

Es ya el 6 de septiembre de 1591 cuando 18 hombres famélicos y enfermos entran en Sanlúcar de Barrameda y dos días más tarde llegan a Sevilla, donde se recogen numerosas actividades y exposiciones sobre esta hazaña durante estos días. En definitiva, los últimos en llegar han recorrido más de 14.000 leguas, han dado la vuelta al mundo y se ha conseguido un gran hecho científico que no se buscaba: la Tierra es redonda.

Contenido promocionado por la Empresa Pública para la Gestión del Turismo y del Deporte de Andalucía S.A.

Más información en: www.andalucia.org/es/navidad-en-andalucia/





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