Bancos, ni contigo, ni sin ti

Personas esperan en la cola de un banco.
Cola de personas a las puertas de un banco | Foto: Remitida
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Basta con observar las largas colas a las puertas de los bancos para imaginar, que quien más, quien menos (pymes, autónomos y particulares), anda negociando o renegociando su pool bancario (prestamos, créditos, leasing, líneas de descuento, pólizas de crédito, avales…), así como los límites, importes dispuestos y vencimientos.

Igual que cuando compramos muebles, una máquina o un vehículo contactamos con diferentes proveedores para escoger la mejor oferta posible, cuando necesitamos descontar pagarés, cubrir desfases de tesorería o una hipoteca para la construcción de una nave o la adquisición de una vivienda, deberíamos hablar con distintas entidades financieras para conocer cuáles son las comisiones, tipos y plazos que nos aplicarían en cada caso. A fin de cuentas, no dejan de ser proveedores, proveedores de fondos, de servicios y de información.

A día de hoy, los bancos representan la mayor fuente de financiación para las empresas y los particulares. Por ello se deben establecer unas correctas y fluidas relaciones con las entidades bancarias a todos los niveles. No olvidemos que éstas nos proveen de:

1. Fondos monetarios:

Es importante tener un buen conocimiento de los productos bancarios para decidir eficazmente los instrumentos de financiación que mejor se adapten a nuestras necesidades en cada caso, lo que, sin duda, nos permitirá tomar decisiones acerca de:

  • Saber diferenciar entre un factoring o un confirming.
  • Conocer las ayudas que ofrecen las líneas públicas: ICO, CDTI, BEI.
  • Ajustar el límite de una póliza para pagar menos comisiones.
  • Negociar el tipo de interés para un nuevo préstamo.
  • Distinguir entre TAE y TIN.
  • Saber elegir entre un renting y un leasing.
  • Determinar cuál es el plazo de amortización más conveniente.
  • Amortizar parcialmente un préstamo: ¿qué hacer, reducir cuota o plazo?
  • Calcular el límite de una línea de descuento en función de las ventas de la empresa y de los plazos de cobro.
  • Controlar los costes y gastos bancarios, así como la carencia en los pagos.
  • Garantizar la posibilidad de reembolso anticipado.
  • Comprobar que las condiciones pactadas en préstamos y comisiones respondan a operaciones efectivamente prestadas y por el tiempo realmente transcurrido.

2. Servicios

Los particulares, las empresas y los gobiernos necesitan un lugar para mover fondos; por ejemplo, entre compradores y vendedores, empleadores y empleados, o contribuyentes y gobiernos (procesamiento de pagos). Los bancos disponen de soluciones diseñadas para la gestión diaria de los cobros y los pagos de las empresas en función de cuales sean las necesidades:

  • Pago de nóminas, seguros sociales e impuestos.
  • Cobros/pagos comerciales (recibos domiciliados, cheques, pagarés y órdenes de transferencias).
  • Coberturas de riesgo.
  • TPV´s.
  • Cajas fuertes.
  • Cambio de divisas.
  • Planes de pensiones, etc.

3. Información

Las entidades financieras disponen de unas inmejorables bases de datos y unas inagotables fuentes de información sobre el mercado financiero, actualidad económica, nuevos productos, clientes y proveedores, legislación financiera, etc.

Pero la información ha de ir en ambas direcciones; del banco al cliente y del cliente al banco. Es decir, tiene que haber feedback. Si usted o su empresa es más o menos fiel a una determinada entidad financiera con la que lleva a cabo el mayor volumen de operaciones, dicha lealtad debe verse correspondida por parte del banco, compensándole, por ejemplo, si sus empleados abren cuenta en él o por domiciliar impuestos y seguros sociales. Las entidades no quieren solo clientes, a poder ser quieren clientes fieles, que les generen estabilidad. Por eso, siempre que sea posible, hay que poner en valor nuestro historial como clientes. Está claro, los bancos viven de prestar dinero, pero quieren hacerlo con el menor riesgo posible. De ahí la frase de que los bancos le prestan dinero a quien más tiene, no a quien más lo necesita. Por tanto, buscan a clientes que les merezcan confianza, con trabajos estables, negocios consolidados o con proyectos empresariales viables y que presenten avales personales o garantías suficientes para devolver lo prestado.

Ahora bien, para que esta información recíproca a la que hacemos referencia se produzca, debemos informar puntualmente a los bancos del estado de las cosas, de su evolución, de las previsiones y de los proyectos que se tienen en marcha o en fase de estudio. La finalidad no es otra que conocer su disposición a apoyarlos financieramente.

Y esto es sólo el principio. Dentro de quince días hablaremos de los aspectos más relevantes para negociar con las entidades de crédito.

Hasta entonces, saludos.





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