A la séptima, el Granada 'rompió' la tradición y la fiesta del ascenso se quedó en casa

El conjunto rojiblanco sella la promoción por primera vez en casa tras seis regresos a Primera celebrando a domicilio

Granada CF SD Eibar
La afición rojiblanca anima a su equipo en el encuentro frente al Eibar en Los Cármenes | Foto: Antonio L. Juárez
Sandra Muñiz Fernandez
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Pese a ser el 'Talón de Aquiles' de la temporada, más para los de Karanka que para los de Paco López, la visita a Miranda de Ebro abrió de par en par la oportunidad de consumar un nuevo ascenso a domicilio. El conjunto rojiblanco hizo 'sus deberes', vencer por 1-3 en Anduva, pero los resultados de la jornada impidieron por muy poco que el último partido ante el Leganés se convirtiera en un mero trámite. El Granada acarició la promoción en Burgos, pero se marchó de vuelta a la ciudad con todo de cara para cerrar un regreso a Primera de lo más especial, tan sólo bastaba un punto para regresar a la máxima categoría y, en esta ocasión, a diferencia de las seis anteriores que logró subir, lo hacía con el jugador número doce de su lado. Ese estadio, que esta temporada había tenido un papel capital tendría, al fin, ese privilegio de ver por primera vez cómo los suyos conseguían el gran objetivo del curso por el que tanto habían luchado equipo y afición.

A la séptima, Los Cármenes pudo presenciar el momento más especial, por el que la 'Eterna Lucha' ha cobrado vida cada curso en Segunda para devolver a la ciudad a la máxima categoría del fútbol español. Anduva y Burgos, concretamente, a punto estuvo de sumarse a esa selecta lista a lo largo de la geografía española que conformaban hasta la fecha Castellón, Badajoz, Málaga, Mallorca -por partida doble- y Elche. Sin embargo, el destino quiso que el estadio rojiblanco, uno de los grandes artífices de que el equipo llegara a la última jornada con el ascenso en su mano, quizá a modo de merecida recompensa quien esta vez sí fuera testigo de una gran fiesta de los suyos. Esta celebración en casa del sueño de toda una ciudad esquiva la que hasta entonces se había convertido en tradición, el sellar una y otra vez ascensos a la categoría de oro del fútbol español en feudos rivales.

Para comprender ese idilio del conjunto rojiblanco en otros estadios cuando se trata de cerrar la 'faena' de asegurar su presencia el siguiente ejercicio en la máxima categoría, hay que retrotraerse a la temporada 40/41. Allí, una década después de la fundación del club, un solitario tanto de César en aquel equipo con nombres como los de Floro, Millán, Bonet, Trompi o Bachiller, entre otros, abría las puertas de la Primera División al conjunto nazarí en Castellón. Sin embargo, y sin saberlo, lo iba a hacer también a una especie de idilio de los rojiblancos con los feudos visitantes para sellar todas y cada una de sus presencias en la categoría de oro del fútbol español.

La 40/41 enseña el camino

Ese primer ascenso marcó el camino de los posteriores y es que festejar a domicilio se ha convertido desde entonces en tónica habitual para los del equipo de la ciudad de La Alhambra. Tras tocar el cielo en el emplazamiento de la Comunidad Valenciana, hubo que esperar hasta la 56/57 para colocar otra chincheta en el mapa de lugares conquistados por el conjunto nazarí en esa búsqueda por reencontrarse con la Primera División. En este curso fue Badajoz la que se sumó a ese trazado para el recuerdo del granadinismo, pese a aquel conjunto por el que pasaron en ese ejercicio hasta tres entrenadores -Álvaro, Carmona Ros y Pasarín- no pudo llevarse la victoria. No obstante, el sabor siempre amargo de la derrota se tornó en dulce por cómo transcurrieron los acontecimientos, unos que sonrieron al Granada gracias al tropiezo del Hércules que sellaba no sólo el ascenso, sino la consecución del título para los rojiblancos.

La tercera aventura para situar su nombre en la máxima categoría llegó cerca de una década después, en la 65/66, donde el Granada CF se jugó una plaza en Primera con el eterno rival, el CD Málaga. En aquel duelo a ida y vuelta, aquel conjunto rojiblanco dejó bien encarrilado en Los Cármenes el ascenso que se consumaría una semana más tarde en la ciudad malacitana con más de 6.000 granadinistas que hicieron las maletas para acompañar a los suyos en una cita tan importante. En ese encuentro definitivo nadie consiguió llevarse la victoria que se saldó con empate -un gol para cada equipo- que hacía buena la ventaja que los nazaríes trajeron de Granada.

Mallorca, un cuarto ascenso exprés y futura plaza 'favorita'

La 66/67 se convirtió en una temporada de sonrisas y lágrimas para el Granada CF, la de estar en lo más alto un curso más y verse obligado a decirle adiós al término del mismo. No obstante, la tristeza de volver a abandonar la máxima categoría duró muy poco en esta ocasión ya que el Granada confirmó su regreso a ella en el siguiente ejercicio, el 67/68 con Joseíto al frente y Candi en la presidencia. Este cuarto ascenso dio comienzo a la etapa más exitosa en Primera en la que los rojiblancos se mantuvieron en la élite durante ocho temporadas. Por primera vez, Mallorca se convertía en enclave de celebración para los rojiblancos -la 2018/2019 lo ascendería posteriormente a plaza favorita- que saldrían derrotados como en la 56/57 en Badajoz, pero, como en aquella ocasión, le sonreirían los resultados ajenos para que los Ñito, Barrenechea, Santos, Flores o Ureña, entre otros, pasaran a la historia del club por un nuevo ascenso.

Si apenas había habido tiempo para digerir una cuarta promoción que llegó poco después de la tercera, hasta la quinta hubo que esperar más de tres décadas. Fue en la 2010/11 o, lo que es lo mismo, en la del estreno del formato de dos plazas de ascenso directo y una última en una eliminatoria a cuatro. Allí, el Granada de Fabriciano González "Fabri" dejaba en la cuneta al Celta antes de jugarse el todo o nada frente al Elche en una final a doble partido que comenzó en Los Cármenes y se cerró en el Martínez Valero. A diferencia de ese ejercicio de la 65/66 donde los rojiblancos encarrilaron el ascenso en casa, el partido en casa terminó sin goles y con todo por decidir en la visita a la ciudad ilicitana. En el Martínez Valero, franjiverdes y rojiblancos anotaron un gol, pero el valor doble de los tantos a domicilio terminó convirtiendo en decisivo el tanto de Ighalo, que se convertía en el héroe del quinto ascenso del club.

Los Cármenes ya tiene su ascenso

El último precedente fue el de la 2018/19 con Diego Martínez al frente de la nave nazarí con, nuevamente, la ciudad mallorquina como testigo. El retorno a la máxima categoría fue el premio final a la regularidad de un conjunto dirigido por el técnico gallego que había sido el equipo que más veces había dormido esa temporada en puestos de ascenso directo. Toda una referencia para este actual equipo de Paco López que ha vuelto a vivir instalado en la parte alta de la clasificación, sobre todo, espoleado por su absoluta fiabilidad en casa. Por este motivo y, aunque equipo y afición a buen seguro hubieran preferido dejar sellada su plaza la próxima temporada en la máxima categoría ya en Anduva, celebra que finalmente haya podido materializarse ante su afición a modo de agradecimiento, porque este ascenso es del Granada, pero tiene su sello en Los Cármenes.