Y a la sexta llegó la séptima sufrida victoria de la temporada (87-79)

Agónico triunfo de un Covirán Granada que dominó el encuentro de principio a fin, pero que casi ve amargada su fiesta por el acierto de Álex Reyes desde el triple

Coviran Granada Bilbao Basket
Jacob Wiley en el encuentro ante Surne Bilbao Basket | Foto: Antonio L. Juárez
Ainoa Morano
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Finalísima en el Palacio de Deportes. Aun quedan muchas jornadas hasta el final de temporada, pero el duelo ante Bilbao Basket sabía como si la permanencia estuviese claramente en juego. Se notaba la tensión en el ambiente e incluso en los jugadores, que saltaron al parqué con intensidad, pero también algo precipitados. Primeros minutos de máxima igualdad. El Covirán Granada mostró una concentración y fuerza en su defensa similar a la vista la pasada jornada, pero Bilbao supo aprovechar los mínimos despistes de su rival para poner el 2 a 6 en el marcador. Los rojinegros gastaban todos sus esfuerzos en lanzamientos desde media distancia, tiros que el aro rechazaba una y otra vez. Movió el banquillo Pablo Pin para dar entrada a Germán Martínez, Rousselle y Valtonen, cambios que tuvieron un efecto inmediato en el partido. Un triple de Cheatham, otro de Valtonen y una posterior canasta del finlandés tras asistencia del base francés sirvieron para dar el primer golpe del partido con el 13 a 8. A pesar de la mejoría granadina en el ataque, la igualdad volvió a asentarse en la pista y en el luminoso llegando a los últimos segundos con el 15 a 15. Una canasta sobre la bocina de Lluís Costa dio la mínima ventaja a los locales al cierre del primer periodo (17-15).

Comenzado el segundo acto, el Covirán Granada dio un paso adelante en concentración. Su juego estaba siendo aceptable, pero necesitaba un punto de calma para terminar de encontrar su acierto de cara a canasta. Cristiano Felicio recuperó su liderazgo en la zona dando cuatro puntos consecutivos que, sumados a una nueva canasta de Valtonen, cerraron un parcial de 6-0 de inicio. Nuevamente con un quinteto más alto y físico, los rojinegros dominando el juego liderados por un Jacob Wiley diferencial. La intensidad en defensa del macedonio hizo que Bilbao se viese en serios aprietos, obligando a Jaume Ponsarnau a parar el partido. Tras el tiempo muerto, reaccionó el conjunto bilbaíno con cinco puntos que pusieron el 27 a 22. Llegó el turno de Pablo Pin de parar el encuentro.

El momento de reflexión sirvió para que Covirán Granada metiese una marcha más en su juego y en su acierto desde el triple. Los granadinos supieron aguantar estoicamente el arreón de los MIB, en parte gracias a un Malik Dimé soberbio bajo aros y que llegó a firmar un mate de espaldas digno de cualquier concurso. El juego de los locales fue más fluído y colaborativo llegando al final del periodo. Tras un rebote de Malik Dimé, los granadinos apostaron por una transición rápida que, a pase de Rousselle, Kwan Cheatham convirtió en un triple totalmente liberado desde la esquina. El ejemplo perfecto de cómo el Covirán se deslizaba sobre la pista como un pincel sobre un lienzo. Un dominio que sirvió para marcharse a vestuarios con once puntos de ventaja (44-33).

Pasado el entreacto, el Covirán Granada regresó a la pista del Palacio de Deportes con la misma energía con la que acabó el segundo cuarto. Un triple de Kwan Cheatham abrió el tercer periodo, una canasta que decía que esta victoria se iba a quedar en Granada. Volvió a apostar Pablo Pin por Malik Dimé de ‘5’, una decisión que llevó a los granadinos a conseguir hasta 14 puntos de ventaja ante un Bilbao Basket con serios problemas para jugar en la zona. Pero los visitantes no habían dicho su última palabra. A base de físico, los de Jaume Ponsarnau fueron recortando distancias hasta colocarse a tan solo seis puntos, momento en el que volvió a detener el juego el técnico rojinegro. Nuevamente con Wiley, Valtonen y Felicio en pista, el Covirán recuperó algo de físico. El pívot brasileño cometió dos faltas consecutivas que hizo contener la respiración a todo el Palacio. Smith puso el 56 a 52 desde la línea de personal pero Felicio enmendó sus errores con dos canastas consecutivas, una de ellas tras robar él mismo el balón que devolvió levemente la esperanza al equipo (60 a 55).

Entrado en los últimos diez minutos llegó el momento show-time de Álex Reyes. Ya es conocido en tierras granadinas por romper un partido desde el triple y el jugador de los MIB quería repetir aquella gesta en una temporada en la que sus minutos y sus actuaciones no son nada similares a los de la pasada campaña. Uno tras otro, hasta llegar a los tres consecutivos, Reyes metió de nuevo a su equipo en el partido. Su acierto era hasta cómico si se veía desde el lado rojinegro. Con el 69 a 68 y todo el trabajo de 30 minutos de partido tirado por la borda, Pablo Pin detuvo el juego una vez más. La victoria no se podía escapar de esta forma. Anotó Lluís Costa desde el tiro exterior para el 72 a 68. Seguía liderando el Covirán, pero la calma y la confianza se habían desvanecido de un plumazo. O más bien a a golpe de triples siempre bajo el mismo nombre: Álex Reyes.

Pidió un challenge Pablo Pin para determinar la posesión del balón que supuso un soplo de aire fresco para su equipo. No solo por ganar el balón, sino por la pequeña charla mantenida con sus jugadores que sirvió para dar un último empujón que los llevase a la victoria. Anotó David Kramer cinco puntos consecutivos para colocar el 79 a 71 en el luminoso. Solo restaban poco más de dos minutos en el marcador, dos minutos de máxima exigencia para volver a sonreír y sumar la séptima. Se emplearon a fondo los hombres altos de Covirán Granada para aprovechar el bonus de su rival y seguir sumando desde la línea de personal. Tan solo quedaba un minuto para acabar con el frenético encuentro, pero reapareció Alex Reyes para echar más leña al fuego. Otra vez solo. Otra vez desde el triple. Otra vez amargando a Covirán Granada. 81 a 78 a falta de 22 segundos. Regresaron los fantasmas del pasado. Cuántos partidos se habían perdido en los últimos segundos, en un suspiro todo el trabajo hecho cenizas. Pero esta vez en la moneda salió cara. Toda la mala suerte de la temporada se dio la vuelta para, esta vez sí, ganar un encuentro que debía ser sí o sí un triunfo rojinegro. Victoria y average tras un final agónico. Después de cinco derrotas consecutivas, a la sexta fue la vencida. El séptimo triunfo ya está aquí (87-79).

Ficha del partido:

Covirán Granada: Cheatham, Wiley, Costa, Tomàs, Kramer - quinteto inicial - Felicio, Rousselle, Martínez, Díaz, Iriarte, Valtonen, Dimé

Surne Bilbao Basket: Hornsby, Anderson, Killeya-Jones, Renfroe, Kullamae - quinteto inicial- Smith, Rigo, Reyes, De Ridder, Pantzar, Hlinason, Tsalmpouris.

Parciales: 17-15; 27-18 - descanso- 16-22; 27-24

Árbitros: Miguel Ángel Pérez Pérez, Fabio Fernández y Rubén Sánchez Mohedas

Incidencias: partido correspondiente a la jornada 24 de la ACB disputado en el Palacio de Deportes con 7.722 espectadores.