Sábado, 21 enero, 2017

Vidas paralelas, Artur Mas y Quinto Sertorio



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Esta mañana leyendo “el adiós de Héctor “de Pérez-Reverte me ha venido a la cabeza Plutarco y su famosa serie “vidas paralelas”. No, que a nadie se le ocurra ir a la parrilla televisiva para ver a qué hora y en qué cadena la ponen. En “Vidas Paralelas” el historiador romano ancló la idea de Roma como la auténtica y única heredera de la Grecia clásica. Se sirvió de la misma idea que el académico para redactar su artículo dominical, en la historia podemos encontrar ejemplos de todo lo que hoy está pasando. Igual que Plutarco fue capaz de ver similitudes en la vida pública “Pericles y Fabio Máximo” o de “Alejandro y Julio César” voy a cometer la temeridad de confrontar las biografías de Quinto Sertorio y Artur Mas.

Sertorio fue un hombre del régimen. A las órdenes de Cayo Mario participó como uno más en cada una de las misiones que se le encomendaron. Militar capaz seguramente jamás pensó en acaudillar ningún movimiento contra Roma pero la guerra civil que estalló entre su protector y Lucio Cornelio Sila le obligó a dejar ese puesto confortable de segundón cumplidor.

Con la victoria en sus manos Sila le puso la proa a todo lo que le recordase a Cayo Mario. A Quinto Sertorio el final de la guerra civil le cogió como Pretor en Hispania y decidió que había llegado su oportunidad. Le dijo a Sila que él y su corza estaban manejando bien a los lugareños así que podía ir olvidándose de esos territorios. Los habitantes de la península ibérica siempre hemos sido muy dados a ser guiados por entes divinas y Sertorio nos caló desde el primer día. Interpretando los designios de una corza unió a esos pueblos contra Roma y ya tenía en sus manos el verdadero papel protagonista al que nunca había pensado optar.

Ni en sus sueños más húmedos Artur Mas pensó que sería el líder de una Cataluña camino de la independencia. De hecho dejó por escrito que era un mal negocio eso de la independencia y su tarea consistía en ser el regente de Pujol hasta que “l´hereu” estuviese preparado para interpretar nuevos episodios de “La puta y la Ramoneta”. La caótica situación en la que entró España a finales del 2007 hizo que nuestro “Sila” particular entrase en la Moncloa por la puerta grande. Con Rajoy en el gobierno y sin un duro en las arcas públicas Mas optó por liderar el “Espanya ens roba” que estaba cuajando como explicación más simple a toda la situación. No tenía mucho que perder pues lo de gestionar miseria suele ser tan aburrido como frustrante.

Como militar capaz uno y político curtido el otro los primeros años de su liderazgo en solitario fueron un rosario de aciertos. La audacia de sus acciones marcaban las agendas pillando con el pie cambiado a sus Sila respectivos que tenían tantos frentes abiertos como días el calendario. Ningún de los dos “soufflés” bajaban y la cosa ya no tenía gracia.
En una pinza de las de verdad, y no de las que Susana Díaz denuncia día sí y día también, Metelo Pío y Gneo Pompeyo le dieron a Quinto Sertorio en la huerta valenciana su primera dosis de realidad. En adelante todo fueron quebrantos y pronto empezaron las clásicas maniobras en la oscuridad. Nada nuevo en estas situaciones. Unos le seguían recomendando pisar el acelerador, otros que esto había ido muy lejos. Acosado por Roma y por los suyos dejó de ser ese líder audaz y de trato agradable que conquistó a propios y extraños.

Sus últimos meses en la actual Huesca fueron de oscuridad, silencio y desconfianza hacia todos. La única certeza que le quedaba era que la maquinaria romana no cejaría en su empeño hasta aniquilarlo. Marco Perpena, “l´hereu” de Sertorio, lideraba la facción más radical y acabó con su líder cuando este ya no era ni la sombra de aquel general que puso en jaque a la Roma de Publio Cornelio Sila. A todo esto cabe decir que Perpena le duró medio asalto a las legiones de Pompeyo y Metelo.

Con un error de cálculo indigno de la audacia que ha caracterizado los últimos años de Artur Mas ha decidido pisar el acelerador en plena campaña electoral. Por tierra, mar y aire el Sila que ocupa la Moncloa no podía esperar mejor regalo y ha lanzado todas las legiones de las que dispone contra el Sertorio de la plaça Sant Jaume. La pinza la completan todas las instituciones internacionales y gobiernos que pintan algo. Para los artistas de la “real Politique” la victoria pírrica del 27S les ha valido para tomar partido por mantener España como una sola realidad. Que nadie dude que un victoria rotunda de Mas en las catalanas hubiese dejado a España para el desguace y los que ahora arropan a Rajoy más allá de los Pirineos le hubiesen hecho una peineta mientras abrazaban a Artur como un nuevo estadista.
Mientras, para completar el paralelismo, de entre las filas independentistas ya se vislumbra claramente al Marco Perpena de turno. Ese papel se lo están disputando Baños y Junqueras. Entre los dos serán los encargados de mantener el acelerador pisado intentando que la realidad no se imponga a su sueño mientras aparcaran a un Artur Mas desbordado por los efectos secundarios que tiene ser el protagonista de la función. Eso sí, por más que no puedan o no quieran asumirlo, esto ya apunta a un final como el de la Hispania independiente de Roma que soñó Quinto Sertorio.

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