Los vecinos de Bobadilla piden que el Ayuntamiento de Granada atienda sus reivindicaciones “históricas” para mejorar el barrio

Las principales son tapar la acequia gorda y mejorar la seguridad en la carretera que atraviesa el Cortijo Caramelo, pero también reducir el tráfico, el ruido y que se limpien los parques y solares

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La acequia gorda, que pasa por el barrio de Bobadilla, va descubierta y en verano, sobre todo, produce malos olores y plagas de mosquitos | Foto y vídeo: Celia Pérez
María José Ramírez
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Los vecinos del barrio de Bobadilla se sienten olvidados. Son varias las reivindicaciones “históricas” que tienen y lamentan que desde el Ayuntamiento de Granada no las hayan atendido “en décadas”, según el presidente de la asociación de vecinos de Bobadilla, Víctor Manuel García, quien detalla que una de las más importantes es la de la acequia gorda, “que pasa por el barrio, va descubierta y en verano, sobre todo, produce muchos malos olores, plagas de mosquitos y lleva suciedad que es muy perjudicial para la salud y el bienestar de los vecinos”. Natacha Martínez, vecina de Bobadilla, asegura que el tema de los mosquitos les afecta mucho y que su madre, a raíz de las picaduras, ha desarrollado “una enfermedad autoinmune y con ella sigue”.

Otra de las reivindicaciones históricas en Bobadilla está relacionada con la agrupación de casas que se llama Cortijo Caramelo, que está en dirección a la fábrica de Puleva. “Allí no hay forma de que una persona vaya andando porque la carretera es muy estrecha. En un lado hay campo y en el otro, la acequia, que está delimitada con una vaya. Salir de ahí es un peligro para los vecinos incluso cuando salen con sus vehículos”, apunta el presidente de la asociación de vecinos. Víctor Manuel García asegura que han pedido en “reiteradas ocasiones que se haga la inversión para la acera y que se le dé solución a esto”. “Llevo seis años en la Junta directiva y es una reivindicación que ya había llevado el anterior presidente, pero nunca hay contestación”, lamenta.

En el barrio de Bobadilla hay también “muchísimo tráfico y ruido, sobre todo de vehículos pesados”. “Pasan a todas horas, más rápidos de la cuenta y generan mucho ruido y contaminación”, añade Víctor Manuel García. Además, en la carretera camino de la Azucarera hay un cruce muy estrecho y peligroso del que los vecinos ya han advertido en varias ocasiones. María José Mateos, secretaria de la asociación de vecinos de Bobadilla, remarca que la calzada “es estrecha, con el peligro añadido de que está junto a la acequia sin tapar”. “Se cruzan camiones con coches y un día va a pasar algo, porque no hay espacio literal. Esa carretera pertenece a Diputación y se dijo que se iba a poner un prohibido para vehículos pesados, hace ya cuatro años, y no se hace. La última respuesta es que a lo mejor no se pone, porque ahora hay una empresa de contenedores, pero que les permitan pasar a ellos como sucede en zonas de paso a residentes y restrinjan el paso al resto de vehículos pesados”, comenta. “Los vecinos creen que un día se les va a meter un camión en su casa, es que no pueden vivir”, lamenta María José Mateos, quien añade que el tráfico en el barrio de Bobadilla ha aumentado más aún desde que se abrió la variante que va para Motril, pues “todo el mundo se mete por aquí”.

Además, el asfalto en algunas calles como la que va de la Ciudad de los Niños hacia el Polígono El Florío está “fatal”. “Cuando se reestructuró la circulación en esta calle, el asfalto solo estaba a un lado de la circulación. El otro no se arregla y se está hundiendo. Se ha dicho infinidad de veces”, apunta la secretaria de la asociación de vecinos, quien también lamenta la mala frecuencia de autobuses urbanos, sobre todo los fines de semana. “Parece que vivimos en un pueblo”, apunta María José Mateos.

El tráfico es continuo en el barrio de Bobadilla | Foto: Celia Pérez

Al ruido del tráfico se une en una zona concreta del barrio de Bobadilla el de la nave de la Citroen. Natacha Martínez asegura que los vecinos han sufrido durante años los ruidos del taller, que eran “insoportables para las casas que pegan allí”. Después de muchas denuncias, consiguieron que Medio Ambiente fuese y que los talleres “se llevaran a otra zona de la nave para no molestar a los vecinos”. Sin embargo, ahora tienen “continuamente saltos de alarma, que no la desconectan, sobre todo los fines de semana y por las noches”. “Cuando salta, podemos estar 24 - 48 horas con un pitido de alarma continuo, sin pausas. Y no hay forma de contactar con el dueños de la nave. La Policía viene, dice que no tienen autorización y que no la pueden cortar. Hace tres fines de semana vinieron los bomberos a cortar la alarma. Este último, hemos tenido 48 horas de alarma de día y de noche. Hemos tenido que dormir con las ventanas cerradas con la ola de calor. Es inhumano. Ponemos denuncias, pero no se soluciona”, lamenta Natacha, quien destaca que quieren “dormir en silencio”.

Por otro lado, la situación de los parques y solares del barrio también preocupa a los vecinos, ya que están llenos de hierbajos secos y desde el Ayuntamiento de Granada nadie se encarga de limpiarlos. “El mobiliario urbano no lo limpian desde hace tiempo. Ahora vendrán porque la próxima semana son las fiestas, y nos parece bien, pero que vengan más a menudo”, señala María José Mateos. Otra vecina, Natacha Martínez, explica que el parque infantil que tienen en el barrio está “intransitable”. “Está lleno de hierbajos, lleno de bichos, jamás lo limpian y lo arreglan. Hay jardines de la ciudad que están preciosos y no sé por qué nosotros tenemos menos derecho que otros barrios”, señala.

Tampoco entienden los vecinos de Bobadilla que no atiendan sus demandas sobre los enormes nidos que hay en los árboles junto a la Azucarera de San Isidro, que son de “especies invasoras de pájaros, que pesan muchísimo”. “Hace unos días se cayó una rama con un nido y porque no pasaba nadie en ese momento ya que si no, no lo cuenta. ¿Tenemos que esperar a que haya una desgracia?”, indica María José Mateos.

El presidente de la asociación de vecinos del barrio de Bobadilla asegura que todos los meses en las Juntas de Distrito presentan escritos con sus reivindicaciones, pero al final solamente le dan solución “a los pequeños problemas” que plantean, pero no reciben respuesta para los que llevan más tiempo demandando ni reciben “inversiones importantes para mejorar la barriada”. Por ello, el pasado 13 de junio un grupo de vecinos se manifestó desde la plaza del Tabaco hasta la confluencia con la carretera GR-3418, lugar popularmente conocido como cruce de la Puleva, para pedir mayores inversiones en el barrio y, sobre todo, que los nuevos Planes Municipales no les dejen aislados. Y tienen previsto volver a concentrarse el próximo 4 de julio para que el Ayuntamiento de Granada les dé una solución a sus "históricas" reivindicaciones. 







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