Sueldos, tenencias, vicealcaldías…

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Fachada del Ayuntamiento de Granada | Foto: Archivo GD
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Imaginemos una empresa de servicios con una cartera de clientes que supera los 300.000. Una empresa que entre sus cometidos está dar servicio de seguridad, higiene, transporte, planificación y ordenación del territorio… además de complementar otros servicios que siendo de titularidad de los poderes públicos (Gobierno central o autonómico) requieren de la cooperación y el apoyo de esta empresa que estamos imaginando, ya sean de sanidad como de educación…

Donde dice ‘empresa de servicios’ pongan ustedes ‘ayuntamiento’ y sustituyan ‘seguridad’, ‘higiene’, ‘transporte’, ‘ordenación del territorio’, etcétera, por ‘Policía Local’, ‘limpieza de las calles’, ‘autobuses urbanos’, ‘urbanismo’… Esa imaginada empresa, desde ahora ayuntamiento (de Granada, en este caso), recibe de sus imaginados clientes, desde ahora ‘granadinos’, unos determinados ingresos a través de los impuestos que recauda -tanto los que cobra directamente a los ciudadanos como los que recauda el Estado y transfiere a los municipios- y que devuelve a sus administrados a través de los servicios que les presta.

Volvamos a la imaginación: ¿qué salario percibiría un alto directivo de esa empresa que maneja un presupuesto multimillonario y trabaja los 365 días del año -a veces, 366- día y noche y cuánto cobraría su director general? Traduzcamos ‘alto directivo’ por el ‘concejal delegado’ de cada área de gobierno municipal y ‘director general’ por ‘alcalde’ y nos iremos haciendo una idea del porqué la dedicación a la política debe estar bien remunerada. Esos directivos imaginados de una imaginada empresa privada cobrarían sin duda mucho más de lo que perciben los concejales.

El lector que haya tenido la amabilidad de llegar hasta este cuarto párrafo de tan recóndita columna ya habrá imaginado que este preámbulo se corresponde con esta actualidad granadina de las siete tenencias de alcaldía -¿qué habrán hecho los otros cuatro concejales ‘castigados’ que se quedan sin tenencia?- con la que tratan de disfrazar una impopular subida de salarios que este humilde columnista no va a aplaudir. Pese a que las líneas anteriores pudieran inducir a pensar lo contrario.

Por más que digan, con razón, que los sueldos de los concejales están congelados y hasta reducidos desde hace años, basta con mirar alrededor para percibir que la inmensa mayoría de sus conciudadanos aún no han recuperado los niveles de bienestar y capacidad de ahorro de que disfrutaban antes de la crisis. Y es que los directivos de una empresa privada responden ante sus accionistas, también privados. Y los concejales responden ante sus conciudadanos. Unos conciudadanos sobre quienes los indicadores de todo tipo alertan: aumenta el porcentaje de españoles que está en riesgo de exclusión social, disponer de un trabajo remunerado no garantiza llegar a fin de mes, la precarización de los empleos y las condiciones de trabajo es una realidad que afecta cada vez más a la clase trabajadora, con especial incidencia en el sector de la hostelería que es precisamente el que más empleo proporciona en la ciudad de Granada, a los desahucios por impago de hipotecas le sigue cada día más como fenómeno que se intensifica la dificultad para pagar un alquiler mientras los representantes políticos mantienen su pugna ensimismada en el ‘trágala’ de la investidura sin abordar los problemas reales de la gente… En este panorama laboral y social, ¿la primera medida que toma el gobierno municipal más polémico de los últimos cuarenta años es subirse el sueldo?, por mucho que lo disfracen estirando al infinito las tenencias de alcaldía. Por cierto, ¿qué habrán hecho los cuatro concejales ‘castigados’ sin tenencia?

Una vez más, este campo de la política se expresa en su faceta laboral como el que mejor resiste a las crisis y resulta el mejor empleador para los afines, militantes y afiliados a los partidos. Ahí tenemos esa noticia que publicaba Abc este miércoles: nueve contratados como altos directivos por la agencia autonómica AVRA -empresa pública dedicada a gestión y rehabilitación de viviendas, enmarcada en la administración paralela que creó la Junta gobernada por el PSOE, pastoreada hasta hace seis meses por afines socialistas y ahora en manos del PP en virtud del reparto de consejerías con Ciudadanos-, nueve contratados digo y ¡oh, sorpresa! ocho de ellos eran concejales del PP en diferentes ayuntamientos andaluces que se han quedado cesantes tras las últimas elecciones municipales. Para mayor sarcasmo, los ocho afortunados -entre los que hay un imputado, aunque a éste Cs no le hace remilgos- han superado un concurso de méritos y capacidad. Sí, señores. ¿Por qué? Porque en tiempos socialistas se estableció esta cláusula de contratación por concurso abierto, solo que… se ‘premiaban’ los años en una administración y en un servicio similar al requerido. Y, claro, en aquella ocasión los afortunados fueron ¡seis ex concejales del PSOE! Eso sí, en el caso de ahora, menos mal que en el programa electoral con el que concurrían los populares se hablaba de regeneración de este tipo de chiringuitos. Si llegan a hablar de continuidad…

Un ejemplo más cercano nos llevaría al caso de los ‘fantasmas’ del cementerio granadino, donde -sin entrar en la valoración penal que finalmente decidan los tribunales- sí que existe una realidad palpable y un denominador común: todos jóvenes, probablemente bien preparados y militantes del mismo partido. ¿Cuántos jóvenes, probablemente bien preparados, pero no afiliados a un partido encuentran en su primera salida al mercado laboral un trabajo así, del que no tienen que rendir cuentas pero bastante bien remunerado?

Y digo esto, volviendo al campo de los salarios de los concejales y las tenencias -por cierto, ¿qué habrán hecho los cuatro concejales ‘castigados’ sin tenencia?-, consciente de que en la política española mi experiencia de observador me dice que el último concejal del último partido del último ayuntamiento trabaja y dedica más horas en una semana que en un año el noventa por ciento de los diputados, no digamos autonómicos. Incluyo a los de la oposición en esa categoría de la dedicación de jornada que por lo que respecta a los ediles con responsabilidad de gobierno están, además, mucho más expuestos al juicio crítico de los ciudadanos que cualquier otro personaje inmerso en la vida pública en cualquiera de los muchísimos cargos y puestos que la España autonómica ofrece a la clase política que nos representa.

Postdata.- Alguien debería recordarle al ex alcalde Cuenca que esa invitación a Vox, después de que esta semana se desvelase lo que todos pensábamos (intercambio de cromos, alternancia en la alcaldía, negociación a tres bandas…), para que “se moje” al tiempo que habla de que “no está cerrado ningún escenario” suena a los oídos corrientes con la misma musiquilla que se critica a Ciudadanos, ese ‘con la puntita nada más’ tan hipócrita que ha desatado en los de Abascal una postura bastante más digna que la de PP o los naranjas. Al menos, en Granada y en Murcia, donde todo suena a advertencia sobre lo que puede pasar en Madrid, ese ‘oasis fiscal’ de la España autonómica donde hay tantos intereses en juego que el resultado solo puede ser ¡uno y trino’.



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