Otro Mundial

"España se clasifica y seguramente tú, al igual que yo, lo habrás vivido con mucha menos pasión que aquellos partidos frente a Irlanda y Dinamarca del ‘93"

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Jugadores de la selección española y cuerpo técnico celebran la clasificación para el Mundial de Catar | Foto: @SeFutbol
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La exhibición de Cañizares, el gol de cabeza de Hierro, la camiseta roja con las mangas rayadas, las banderas, la geografía futbolera, repasar embobado una y otra vez los países seleccionados. El sabor de lo especial. Lo único. El aroma de la excelencia. Sin lugar a dudas, mi pasión por el fútbol cambió por completo tras aquel verano americano. Llegar a casa y jugar sobre la alfombra marrón del salón de casa, repitiendo los partidos y los consejos de Valdano… Ese acento pausado y elegante siempre rodará en mi mente como el mejor balón de reglamento. El golazo de Goikotxea y el increíble empate ante la todopoderosa Alemania. La goleada a Suiza. El endiosamiento a los Baggio. El fallo de Salinas. La sangre y las lágrimas de Luis Enrique. Acariciar las semifinales.

España se acaba de clasificar para otro Mundial y seguramente tú, al igual que yo, lo habrás vivido con mucha menos pasión que aquellos partidos frente a Irlanda y Dinamarca del ‘93. No sé si es el empacho del triunfo o quizá sea mi mirada adulta, pero no creo que esta mañana de lunes los niños y niñas de los colegios estén fantaseando con las paradas de Unai Simón. O hayan soñado esta noche con lanzar el penalti a la base del poste como hizo Sarabia. Muy pocos coleccionarán el álbum de cromos del Mundial. Y menos aún repasarán embobados las coloridas banderas de los países clasificados. Lo cierto es que dudo profundamente que estos dos partidos hayan cambiado la pasión futbolera de miles de niños y niñas, como pasó entonces.

España se ha clasificado para otro Mundial. Que se jugará en invierno, sí, pero, a fin de cuentas, es un Mundial. Ya nos alegraremos, si no lo has hecho ya.