La irrelevancia

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Robbie Williams cantó en Shame que "al fin y al cabo siempre habrá tres versiones para una misma historia: la tuya, la mía y la verdad"

Se dice que los niños son los únicos capaces de decir la verdad.

La verdad, esa gran perseguida, pero tan sólo alcanzada por unos cuantos (casi ninguno) privilegiados.

En nuestra vida cotidiana tenemos que llegar al cabo del día a muchos puntos en común con quienes nos rodean o menos pensamos.

Conflictos puede haber en cada conversación, el problema real llega cuando nos encasillamos y no logramos ver más allá de nuestros propios muros.

Si nos paramos un poquito a pensar, en realidad, la verdad es al fin y al cabo una ley, la ley de la defensa de, unas certezas, que nos adjudicamos y que “nuestro contrincante” se cree también suyas…lo que desemboca en discusión o debate.

Y no está nada mal generar estas diferencias de opiniones porque es lo que nos da riqueza y, como muchos dicen, altura de miras. No hay que cerrarse en banda ante comentarios que creemos opuestos o contrarios a los nuestros.

¿Qué es un mosaico? La unión de miles de fotos que dan como resultado final otra que nunca creímos imaginar…Y con esto, quiero incidir en que la Irrelevancia…al final es relevante…

Vivimos en un mundo diverso, pero global, donde reclamamos cada vez con más fuerza unión, que no es nada fácil, porque unir la complejidad de nuestros pensamientos o emociones no es tarea de unos días.

Lo bueno, que somos muy cabezotas y no dejamos de intentar llegar a buen puerto cuando conclusiones distintas pretenden confluir en una sola.

No es sencillo buscar y mucho menos encontrar la verdad, una verdad que puede truncar nuestra idea original de ella o que ponga patas arriba nuestros conceptos o nos humille o eleve a la soberbia.

Nos esforzamos por expresar con lenguaje oral o escrito miles de ideas que, a veces, con un simple gesto lo dicen todo. Una sonrisa, una mirada, una lágrima… y no hace falta nada más, ahí puede estar esa verdad.

¿No os ha pasado muchas veces buscar algo que tenemos delante de nuestras narices? Abramos más los ojos, no nos pongamos límites.

Las cosas son lo que son, sí, así es, y no lo que las partes dicen que son. No por mucho repetir una mentira, ésta termine siendo verdad.

Podemos enfocar la vida como un partido en el que la estrategia será llevar al contrincante a nuestro terreno, pero hay que jugar limpio. Una cosa es defender la verdad (tu verdad) y otra bien distinta, hacer creer a los demás algo que no es.

Podríamos seguir debatiendo sobre la verdad de mi verdad, pero no me gustaría terminar sin hacer referencia a Robbie Williams, quien nos dejó dicho en una de sus grandes canciones “Shame” (“Lástima”) que, “al fin y al cabo, siempre habrá tres versiones para una misma historia: la tuya, la mía y la verdad”.

 



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