El Hospital Clínico, primer centro andaluz en protocolizar el acceso de los perros de asistencia sanitaria

Manuel y su perro Aslan, experto en detectar hipoglucemias, han entrado por primera vez juntos al centro hospitalario

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Manuel y su perro Aslan en una sala de espera del Hospital Universitario Clínico San Cecilio | Foto: Gabinete
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El Hospital Universitario Clínico San Cecilio de Granada ha desarrollado un protocolo que regula el acceso a las dependencias hospitalarias de los denominados perros de asistencia sanitaria. Se trata de animales adiestrados específicamente para prestar servicio a personas con alguna discapacidad visual, auditiva o física, o que padecen trastornos del espectro autista, diabetes o epilepsia con el fin de contribuir a mejorar su autonomía personal y su calidad de vida.

El centro sanitario, a través del servicio de Medicina Preventiva, es el primer hospital andaluz en diseñar e implantar un  procedimiento destinado a tal fin, del que ya se ha beneficiado el primer paciente, Manuel Gavilán, y su perro de asistencia, Aslan (experto en detectar hipoglucemias).

Generalmente, los perros guías que acompañan a personas con discapacidad visual, que son el tipo de perro de asistencia sanitaria más habitual y reconocible, no suelen tener dificultad para acceder a los recintos públicos, pero existen casos en que estos animales prestan servicio a personas con otras enfermedades. Precisamente, para reconocer y equiparar en derechos el acompañamiento que realizan los distintos tipos de perros de asistencia sanitaria se ha desarrollado este procedimiento.

Así, desde el hospital ubicado en el Parque Tecnológico de la Salud se ha facilitado también a Aslan una tarjeta identificativa que debe portar en un lugar visible cuando acceda a las instalaciones hospitalarias acompañando a Manuel. Del mismo modo, el paciente cuenta con la documentación necesaria que acredita la autorización para acceder al centro con su perro de asistencia y que debe renovarse anualmente.

En palabras de Carmen Valero, jefa de servicio de Medicina Preventiva del hospital Clínico, “la utilidad de estos animales y su función beneficiosa para las personas a las que prestan asistencia, está ampliamente evidenciada. Además, existe también un extenso marco legal y normativo tanto a nivel internacional y estatal, desde la Constitución Española hasta Normativa Europea, como en nuestra comunidad autónoma, que da soporte al reconocimiento de la figura de los perros de asistencia”.

“Por ello, cuando recibimos la petición de Manuel, muy bien fundamentada y con toda la documentación necesaria que estipula la ley en esta materia, nos pusimos en marcha porque creímos necesario desarrollar un procedimiento que abriera la puerta, nunca mejor dicho, a este tipo de acompañamiento en el hospital”, añade la doctora Valero.

Por su parte, Manuel Gavilán explica: “Como indica mi endocrino en sus informes, soy una persona con diabetes y alto riesgo de hipoglucemias, que pese a contar con una bomba de infusión de insulina de las más actuales del mercado, requiero de un sistema adicional que me alerte de las bajadas de azúcar, ya que son muy bruscas e inesperadas, al no disponer de un órgano tan importante como el páncreas”. Para Manuel “este sistema o elemento adicional, criatura o ángel de la guarda, como le decimos en mi familia, se llama Aslan y es un labrador retriever chocolate de 21 meses de edad que cumple con su función de manera extraordinaria”.

Tipos de perros de asistencia

Según las aptitudes y habilidades adquiridas en su adiestramiento, los ‘perros de asistencia’ se clasifican en cinco tipos distintos. Concretamente, Aslan es un ‘perro de aviso o alerta médica’ especialmente adiestrado en la detección de hipoglucemias. Este tipo de perros son capaces de detectar y avisar a sus dueños cuando se producen situaciones de alerta médica que afectan a su salud. Acompañan a personas con enfermedades como diabetes, epilepsia u otra enfermedad orgánica o de otro tipo, que esté reconocida de acuerdo con la normativa sanitaria aplicable.

Asimismo, los perros de asistencia pueden ser también: ‘Perros guía’, encargados de guiar y orientar a personas con discapacidad visual y/o auditiva; ‘Perros de señalización de sonidos’, adiestrados para avisar a las personas con discapacidad auditiva, total o parcial, de diferentes sonidos e indicarles su origen; ‘Perros de apoyo o de servicio’, que prestan ayuda y auxilio en el desarrollo de las actividades de la vida diaria a aquellas personas con discapacidad que tienen reducida su capacidad motora; y ‘Perros para trastornos del espectro autista’, adiestrados para promover la autonomía de estas personas y guiarlas, preservar su integridad física y controlar situaciones de emergencia.

Cabe apuntar la importancia del adiestramiento para que estos perros puedan alcanzar ese nivel de especialización en cada disciplina. Así, la función del adiestrador es clave. El profesional en cuestión debe estar cualificado y reconocido oficialmente como tal, lo que facilitará que se pueda expedir el correspondiente certificado oficial de adiestramiento en su disciplina, cumpliendo de este modo con uno de los requisitos necesarios para el reconocimiento del acceso a lugares públicos y privados de uso público. Para Manuel “la importancia de la elección del adiestrador de Aslan ha sido crucial, ya que no solo lo ha adiestrado a él, sino que me ha enseñado a mi a trabajar con Aslan”.

Todos estos animales con una función tan definida, son perros identificados y vinculados a sus correspondientes usuarios, quienes tienen también sus responsabilidades y obligaciones respecto a ellos. Tales como su cuidado y salud, mantenerlos en condiciones óptimas higiénico sanitarias, de alimentación, vacunas, desparasitaciones externas e internas, etc. En este sentido, la existencia de un protocolo para la autorización del acceso al recinto hospitalario de perros de asistencia, es una garantía de que las condiciones higiénico sanitarias del animal se cumplen, y con ello se garantiza la seguridad y salud del animal, del usuario al que asiste, así como del resto de pacientes, usuarios y profesionales que comparten zonas comunes y de asistencia con ellos.

Protocolo para el acceso al hospital de perros de asistencia

El protocolo elaborado para regular el acceso de estos animales al centro sanitario recoge toda la documentación que el usuario debe aportar para solicitar formalmente la acreditación que le permita transitar por el hospital acompañado de su perro de asistencia. Son indispensables, por ejemplo el documento autonómico de identificación y registro animal (reconocimiento oficial emitido por Consejería que identifica al propietario y a su perro), distintivo de perro de asistencia, certificado de adiestramiento, certificado veterinario, el pasaporte para animales de compañía, la inclusión del perro en el Registro Andaluz de Identificación Animal, así como un seguro de responsabilidad civil.

Del mismo modo, se explica que son deberes de la persona usuaria, a los que se compromete cuando accede al hospital con su perro de asistencia: Mantener colocado en un lugar visible del animal su distintivo de identificación; Tener su carné de acceso al hospital disponible en caso de que se le solicite; Colocar al perro un arnés o collar para su sujeción mediante una correa; Mantener el perro a su lado, con la sujeción que proceda en cada caso; Utilizar al perro de asistencia exclusivamente para el cumplimiento de las funciones propias de su adiestramiento; Acudir al hospital con el perro en buenas condiciones higiénicas, que comporten un aspecto saludable y limpio.

Igualmente, el procedimiento recoge las limitaciones del derecho al acceso al recinto hospitalario con el perro de asistencia, en los casos en que el perro de asistencia muestre signos evidentes de enfermedad o de falta de higiene, en situaciones en las que se determine que pueda existir riesgo inminente y grave para la integridad física de la persona vinculada al perro de asistencia, para el propio perro o para terceros. En cualquiera de estos casos, claramente objetivables, sería el profesional sanitario que correspondiera, quien podría objetar el acceso del perro de asistencia al recinto.

También existen lugares dentro de las dependencias hospitalarias donde no estará permitido acceder o circular con el perro de asistencia. Es el caso de las áreas quirúrgicas y reanimación, UCI, box de críticos del área de Urgencias, área de hostelería, lugares esterilizados, etc.

El Hospital Universitario Clínico San Cecilio de Granada habilita de este modo un procedimiento oficial para que los usuarios con perros de asistencia puedan acudir al hospital acompañados por estos animales, que velan por mejorar su autonomía diaria y su calidad de vida.

En total, en Andalucía hay inscritos en el RAIA (Registro Andaluz de Identificación Animal) más de un centenar de perros dentro de la categoría de ‘perros guía’. Se estima que solo en Granada existen una decena de perros de alerta médica como Aslan, que prestan asistencia sanitaria a personas con diabetes.





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