El día en el que el fútbol fue lo de menos en Los Cármenes

Antonio Trujillo falleció por un paro cardiaco en pleno partido, después de que se le intentara reanimar durante más de media hora

Granada CF Athletic Club Bilbao
Los aficionados esperan, tensos, orientados hacia el lugar en el que el fallecido era atendido | Foto: Antonio L. Juárez
Chema Ruiz España
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Pasaba el minuto 12 del compromiso cuando, durante una combinación anodina del Athletic, se extendió por todo el graderío de Preferencia una exaltación inusitada. Aparecieron pitos que no parecían tener nada que ver con el juego mientras el resto del estadio, al girar el cuello con extrañeza, se unía al ruido que anunciaba la tragedia. Un aficionado de 64 años acababa de sufrir un paro cardiaco y todo el sector reclamaba la detención del duelo y la asistencia sanitaria. Antonio Trujillo, abonado del Granada, falleció este domingo en pleno partido, después de que los servicios médicos trataran de reanimarle durante más de media hora. La cita deportiva, que se reanudará este lunes a las 21:00 horas, se suspendió en el minuto 17, cuando el marcador reflejaba una victoria por la mínima del conjunto vasco. Pero no se puede hablar del partido porque el fútbol, en esta ocasión, fue lo de menos en Los Cármenes.

Todo fue confuso. El encuentro alcanzó el minuto 14 de juego y ya había jugadores que se habían percatado de que algo estaba sucediendo tras los límites del terreno de juego. En la grada, todo el mundo hacía aspavientos para tratar de llamar la atención del juez de línea y de los miembros de seguridad del estadio. Todos apuntaban hacia la bocana de escaleras que conecta el segundo y el tercer anillo del estadio. Empiezan en este punto a aparecer protagonistas. El primero, esencial, Unai Simón. Ante la insistencia de la grada, al ver que los colegiados no tomaban ninguna decisión, el guardameta del Athletic salió de su área y se dirigió directamente al asistente número 2 del árbitro, Garrido Romero, para avisarle de lo que estaba ocurriendo y solicitar la paralización del partido. 

Unai Simón y Alejandro García

Fue entonces, al cuarto de hora, cuando Miguel Ortiz Arias detuvo por primera vez el encuentro. En ese momento, dos sanitarios que habitualmente trabajan con los servicios médicos del Granada asistían al aficionado, según aclaró posteriormente el director general del club, Alfredo García Amado. "Daba la casualidad de que cerca de donde se situaba teníamos a dos compañeros", expuso. Aquella pausa en el juego fue breve, apenas para notificar al delegado de campo de que una persona requería atención médica en la grada. La pelota volvió a rodar, para incredulidad de más de un hincha y del propio Unai Simón. Se lanzó un córner y hubo una posesión para cada equipo antes de que, de nuevo reclamado por el portero, el árbitro principal parara el duelo. Su determinación y actuación fue agradecida por el granadinismo con una ovación cerrada, entonces y a su salida del campo. Su nombre sonó a coro.

En este lapso entre interrupciones, Alejandro García del Real se hartó de esperar y decidió actuar en pos de salvar la vida del aficionado. "Veíamos que no paraba el linier el partido. El árbitro ha parado de primeras, pero ha vuelto a reanudar. Estaba el de la ambulancia pidiendo que se parara", expone el hincha. Le movió el nervio para saltar la valla y, una vez en el campo, reclamar al asistente la detención definitiva del partido. "Ha sido el instinto de decir ‘mira, para, que se va esta persona’. Se ha girado y me ha mirado con una cara como diciendo ‘¿qué hago?’", expone a GranadaDigital. Uno de los miembros del equipo de seguridad del estadio le retuvo y le instó a regresar a la grada.

En este punto, hay que hacer un paréntesis para regresar al comienzo en la reconstrucción. Antes, incluso, del inicio del partido. En los prolegómenos, dos personas en la grada tuvieron que ser atendidas por los servicios sanitarios del estadio. Una de ellas, en el Fondo Norte, sufrió un mareo. Otra, en un punto distinto de la instalación, recibió un golpe en la cabeza y, a causa de ello, había perdido la consciencia. Por este motivo, explicó Alfredo García Amado, había dos ambulancias desplegadas en el recinto deportivo cuando sucedió la tragedia. A priori, el estado de ninguno de estos hinchas revestiría gravedad.

Ambulancias

Con el juego detenido, cundió el nerviosismo. El jaleo previo tornó en un silencio tenso en el que la información, enmarañada entre versiones, iba escribiendo el suceso. "Ha empezado a convulsionar y han tardado 10 minutos en parar el partido", lamenta un testigo. La primera explicación oficial la da el Granada, en un escueto mensaje transmitido a los medios de comunicación. "Hay una persona en estado grave. Se sigue reanimando y no es posible su traslado porque no está estable", precisan desde la entidad. Integrantes de los servicios médicos de ambos clubes acuden a la carrera para colaborar con los servicios sanitarios que ya asistían al abonado afectado, desfibrilador en mano, siempre al otro lado de la línea que delimita el terreno de juego, en lugar de cruzar por el césped. "Han ido por detrás de la portería en vez de pasar por mitad del campo", se sorprendieron los aficionados.

Sucedió también con otro de los técnicos sanitarios del estadio, que acudió al lugar con una bombona de oxígeno. "Los médicos no encontraban el sitio, se pensaban que era abajo", exponen fuentes presenciales, que concluyen que "han tardado muchísimo". Volaban las hipótesis mientras, en el campo, los futbolistas atendían las indicaciones de sus técnicos, como si de una pausa para la hidratación se tratara. En el runrún que surgía, irrumpió una sirena a la espalda de Tribuna, al otro lado de donde atendían a Antonio Trujillo. Una UVI móvil que había sido solicitada para su asistencia rodeaba el estadio sin hallar el acceso al interior, indicado finalmente por una integrante de los equipos de seguridad de la instalación que controlaba los tornos de entrada.

Cuando el vehículo sanitario pudo acceder al pasillo que conecta Los Cármenes con el Palacio de Deportes, el acceso más cercano al sector en el que se encontraba el aficionado afectado, el hombre fue trasladado hacia el interior de la UVI móvil, donde se le continuaron practicando maniobras de reanimación cardiopulmonar. Algunos hinchas ayudaron a introducirle en la ambulancia. "Han sacado al hombre por las escaleras. No daba señal", atestigua un abonado presente en la zona. Los intentos por salvarle la vida no tuvieron éxito. Antonio Trujillo fue evacuado en situación de parada al Hospital Clínico San Cecilio , donde tan solo pudieron certificar su fallecimiento. Minutos después, los servicios sanitarios comunicaron a los clubes su muerte y el encuentro fue definitivamente suspendido.

Horas más tarde, el Granada defendió que "los tiempos de intervención fueron correctos". Este periódico consultó al club el protocolo de actuación previsto para estos casos, si bien la entidad rechazó explicarlo. "Es un protocolo sanitario amplio que se cumple a rajatabla. Cumplimos y somos, además, un estadio cardioporotegido. El protocolo que se establece está asegurado, sellado y se ha cumplido", exponen, para seguidamente adjuntar que "es una cosa muy seria para dudar de ella". 

El estadio se vació a la voz de la megafonía y las reacciones fueron cayendo en redes. En los entresijos de la instalación, comenzaban las conversaciones entre clubes y representantes de LaLiga para concretar la reanudación del encuentro. Compareció Alfredo García Amado cuando sobrevolaba la posibilidad de que el partido se retomara este lunes, algo que consideró improbable. La postura del Granada era un aplazamiento más tardío, aunque no lo trasladó formalmente a la Federación Española. El Athletic quería que se jugara este lunes. Se marchó de Los Cármenes directamente a su hotel de concentración en la ciudad, donde recibió la resolución de la juez de Competición de la Federación. Los periodistas desplazados desde Bilbao para la cobertura del encuentro, desorientados ante el escenario, se debatían entre reservar una noche de hotel o regresar como estaba previsto. Los operarios de televisión recibieron la orden de tapar las cámaras, pero no de retirarlas de sus posiciones en el campo.

El Granada  se planteó recurrir ante el Comité Nacional de Segunda Instancia y, de hecho, informó de ello a los medios, aunque cambió de postura. Es lo de menos. Las gradas quedaron vacías y una neblina inundó el feudo rojiblanco, gélido, desangelado, bajo un cielo negro y el poso de la desgracia.







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