El epicentro del mundo del caballo que alberga el corazón de Jerez

La Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre forma desde 1973 a los mejores jinetes de España y ofrece un espectáculo único en el mundo llamado ‘Cómo bailan los caballos andaluces’

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Ejercicio de enganches en el espectáculo 'Cómo bailan los caballos andaluces' de la Real Escuela. | Fotos y vídeo: Javi Gea
Miguel López RiveraMiguel López Rivera
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Enclavada en un emplazamiento sin igual, en pleno centro de Jerez, a diez kilómetros del Aeropuerto y la Bahía de Cádiz, la Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre se destaca como uno de los atractivos turísticos más boyantes de la capital de la Campiña. No hay ciudad que se precie que no albergue un distintivo que la haga reconocible allende sus fronteras. En Jerez de la Frontera, naturalmente, es el caballo. Un animal noble que ha acompañado al ser humano desde tiempos inmemoriales, y que tiene en la Real Escuela el epicentro idóneo para perpetuar su tradición.

Fundada en 1973 al abrigo del popular ganadero y rejoneador Álvaro Domecq, esta institución con sede en el flamante Palacio del Recreo de las Cadenas depende hoy de la Consejería de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración Local de la Junta de Andalucía, y alberga un legado patrimonial y arquitectónico exclusivo en el mundo. En esta ocasión, sin embargo, traspasamos sus muros para desmenuzar la amplia oferta de actividades en torno al caballo que ofrecen unas instalaciones con dos picaderos exteriores y uno cubierto.

Un lugar impresionante en el que la formación y el espectáculo se dan la mano, tal y como explica su director, Jorge Ramos. “Hay pocos lugares en el mundo que reúnan tanto espacio en torno al mundo del caballo, unido a la cultura, a la tradición del caballo español, de la equitación y de la doma”, detalla Ramos frente al picadero más cercano al Palacio del Duque de Abrantes. “Nuestra Fundación tiene entre sus objetivos principales la formación de profesionales del caballo y de las artes ecuestres. Realizamos variadas propuestas formativas en las distintas disciplinas y materias: equitación, enganches, auxiliar de clínica veterinaria equina, guarnicionería, mozos de cuadras, etcétera. Son impartidas de la mano de nuestros magníficos profesionales, así como de expertos jinetes reconocidos internacionalmente”, puntualiza.

Desde el punto de vista multifuncional, la Escuela representa un auténtico ejemplo global de polivalencia. Quién mejor para explicarlo que María Ángeles, una madrileña que cada verano desde hace seis acude durante 15 días a la ciudad del caballo por excelencia para mejorar su técnica sobre el equino. “Para mí, forma parte de mis vacaciones. Conocí la Real Escuela a través del entrenador que tengo en Madrid, que fue su alumno. Un año me animé, vine a Jerez y hasta hoy”, relata a lomos de Lelo, un pura raza español que, asevera, “no es nada fácil y me he tenido que ir haciendo con él porque este es el primer año que lo monto”.

María Ángeles entrena con el animal en el patio de calentamiento. Un espacio que se ubica entre el picadero cubierto de 1.600 butacas -donde se realiza el espectáculo ‘Cómo bailan los caballos andaluces’ que se describirá en líneas sucesivas- y el guadarnés, una construcción octogonal en el centro geográfico de un edificio mayor que dibuja la misma figura geométrica. Territorio donde se desenvuelve como pez en el agua Rafael Soto, medalla de plata en doma clásica por equipos en los Juegos Olímpicos de Atenas y director de Exhibiciones de la Escuela. Ataviado para la ocasión, Soto, quien define el guadarnés como “la sacristía de una bodega”, desgrana el espectáculo que, minutos más tarde, podrá disfrutarse en el picadero interior.

Ejercicio en el patio de calentamiento de la Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre.

“Un espectáculo como el que vais a ver se tarda años en preparar, porque hay una parte de doma clásica y otra de doma vaquera. Es un trabajo de años. Hay que tener en cuenta que un potro que llega aquí a la Escuela con tres años, hasta los seis o siete no está preparado para salir”, ilustra este avezado jinete. “Me encargo de organizar las exhibiciones, el reparto de caballos y potros, así como toda la organización de las clases y espectáculos; tanto en Jerez como fuera de España”, subraya.

Al frente de 14 jinetes y 120 caballos, Soto recuerda que hay muchos alumnos que se preparan en la Real Escuela como en la ‘Universidad del Caballo’ durante cuatro años. “La calidad de la enseñanza y la preparación es muy apreciada en todo el mundo”, apunta.

Por tradición, en la Real Escuela existen dos tipos de doma, la clásica y la vaquera. En el espectáculo ‘Cómo bailan los caballos andaluces’ se monta tanto con una como con otra. La montura vaquera, que es la tradicional del campo andaluz, procede a su vez de la árabe. Si bien esta última, por sus estribos y su forma, estaba destinada a la guerra. Era muy cómoda tanto para el caballo como para el jinete, por lo que se podía estar muchas horas encima de ella. Sin embargo, la doma clásica se ejecuta tradicionalmente con montura española, aunque también con otras como la inglesa.

Un espectáculo único en el mundo

La del espectáculo ‘Cómo bailan los caballos andaluces’ es la historia misma de la Escuela, pues fue a raíz de la creación de esta exhibición en 1973 cuando, animado por el Rey Juan Carlos, Álvaro Domecq decidió darle continuidad. El monarca había entregado al ganadero el ‘Caballo de Oro’, máximo galardón ecuestre de España, y éste quiso agradecérselo con una composición que, aunque en ese momento nadie lo sospechaba, terminaría sembrando el germen de la ahora Fundación de la Real Escuela Andaluza. “Don Juan Carlos animó a Álvaro a continuar con la tradición y, así, el siguiente paso fue comprar el Recreo de las Cadenas y levantar el picadero interior”, apunta Jorge Ramos.

De claro estilo arquitectónico andaluz, el picadero presenta un lleno absoluto -en términos ‘post Covid’, pues sólo se permite un cuarto del aforo debido a las medidas de distanciamiento social- antes de que comience un espectáculo que es único en el mundo. La exhibición dura algo menos de hora y media, con un receso de quince minutos, y consta de seis coreografías. A saber: ‘Caballos de campo’, ‘Fantasía a caballo’, ‘Trabajos en la mano’, ‘Enganches’, ‘Flamenco clásico a dos’ y ‘Son y ritmo’.

Sin desmerecer la complejidad y belleza de todas ellas, destaca el paso número 11 del tercer ejercicio en el que el jinete Manuel Ruiz ejecuta con Furtivo una fantástica corveta. En los ‘Trabajos en la mano’, los caballos ejercitan paso español, piafé en mano y entre pilares. De la concentración y del piafé nacen ejercicios de la equitación antigua como levadas, posadas, cabriolas y las propias corvetas. No se queda atrás la belleza de los enganches, con un ‘dog car’ y un ‘break rojo’ -los modelos de los carruajes- espectaculares.

José María es salmantino y este es el octavo año consecutivo que acude a la exhibición. “Nunca es igual que la vez anterior. Lo que más me ha llamado este año es que el ‘solo’ (‘Fantasía a Caballo’) lo ha hecho Belén y no Rafael, que es el que habitualmente lo hacía. Lo cual también es una nota de modernidad y novedad, porque todo el mundo conoce a Rafael, pero que este año haya sido una persona nueva me ha encantado”. Se refiere a Belén Bautista, una de las jinetes de una Escuela en la que, como destaca Jorge Ramos, la presencia femenina es cada vez más grande.

El caballo español es el protagonista inevitable de la exhibición. Esta raza se distingue sobre todo por su nobleza. “Es un caballo precioso. Son nobles, con una fuerza que hace que sus movimientos sean muy destacados. Hay otros caballos que funcionalmente parecían más destacados para esto, pero el español ha llegado a Olimpiadas logrando cotas que nunca antes había alcanzado”, concluye el director. Cerca de 200.000 personas pasan cada año por la Real Escuela, una cifra mermada a causa de la pandemia. Pero, como pasa con los mejores pura sangre, el vigor de un entorno impresionante y el legado que acogen estas instalaciones son argumentos de sobra para que la vuelta a la normalidad sea por todo lo alto.

Contenido promocionado por la Empresa Pública para la Gestión del Turismo y del Deporte de Andalucía S.A.
Más información en www.andalucia.org, www.turismoandaluz.com y www.realescuela.org





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