El Granada CF se queda huérfano con la pérdida de Maruja

Más que una abuela, la histórica aficionada rojiblanca era una madre para todo el Granadinismo

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Maruja Almendros acompaña a Daniel Hurtado, presidente del G19, en la entrega del premio de Mejor Afición de España 2015-2016 | Foto: G19 / LaLiga
AvatarManuel Ruiz Pérez
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La familia del Granada CF está de luto por el fallecimiento de Maruja Almendros, la ‘abuela del Graná’, una de las caras más reconocibles de la hinchada nazarí. Maruja formó parte de ese reducido grupo de aficionados que no dieron la espalda al club de su vida cuando peor lo estaba pasando. Los ‘filipinos’, llamados así en honor a ‘los últimos de Filipinas’, aquel reducto del ejército español que resistió casi un año al sitio de Baler, en la isla de Luzón, fueron los más aguerridos y resistentes hinchas del conjunto rojiblanco que aguantaron las embestidas económicas que a punto estuvieron de provocar la desaparición en varias ocasiones de un club que languidecía en Tercera División. Maruja, como no podía ser de otra forma, no era una ‘filipina’ más, era la madre de todos esos irreductibles.

Presidenta de Honor de la peña ‘Los Cármenes’, quien la aupó a recibir el premio de ‘vecina ejemplar’ de la ciudad en 2012, a Maruja no le temblaba el pulso si había que hacerse un buen puñado de kilómetros en autobús para alentar a su equipo. Eran malos tiempos para el sentimiento rojiblanco horizontal en la ciudad, pues, además de la sombra de la desaparición que sobrevolaba el club en aquel momento, dos equipos más surgieron para pelear casi de tú a tú al Histórico; uno, auspiciado por el Ayuntamiento; y otro, previa compra de una plaza en Segunda División.

Sin embargo, Maruja no sucumbió a los cantos de sirena y siguió fiel a sus colores, el rojiblanco horizontal del Granada CF. Ese equipo que le hizo soñar con dos ascensos consecutivos, seguidos de cinco permanencias en Primera muy luchadas y peleadas (Maruja llegó a plantar ajos y rociar agua bendita detrás de las porterías del Nuevo Los Cármenes). Después del amargo descenso en 2017 y tras dos años más en Segunda, pudo saborear otra subida a los cielos de la mano de Diego Martínez y los suyos.

Dicen que nunca muere quien es recordado, y no cabe duda que el recuerdo que deja Maruja en la grada de Los Cármenes ya es eterno. Su mejor legado es el de haber contribuido a agrandar y mejorar la familia granadinista, llegando incluso a ‘evangelizar’ de rojiblanco a su perro. Por personas como ella, el Granada CF es lo que es hoy en día. Descanse en paz.



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