Cuatro miradas a Andalucía desde Granada en el 28F

Marta, Ainhoa, Pablo y Antonio, cuatro ciudadanos con visiones dispares respecto al encaje de la provincia en la comunidad, explican sus distintos puntos de vista

Reportaje Cuatro miradas a Andalucía desde Granada
Montaje con los cuatro granadinos que dan su punto de vista este Día de Andalucía | Foto: GD
Miguel López Rivera
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Hace hoy 44 años, Andalucía ratificaba en un referéndum iniciar el camino hacia la autonomía a través del procedimiento previsto por el artículo 151 de la Constitución, que había sido aprobada 450 días antes. En Granada se dispusieron 660 mesas en las que participaron 335.060 electores sobre un censo de 535.926 personas con derecho a voto, el 62,52%. Otras 200.866 (37,48%) se abstuvieron, 29.012 (8,70%) introdujeron la papeleta en blanco y 1.780 (0,53%) fueron nulas. El 'sí' obtuvo 283.777 apoyos, un 85,15% sobre el total del voto válido y un 52,95% sobre el censo, y el 'no' sólo 20.491 (El 6,15% y el 3,82%, respectivamente).

Únicamente en Jaén y Almería el voto afirmativo no contó con la mitad más uno de los sufragios en relación al censo. En el primer caso, un recurso ante la justicia solventó el inesperado contratiempo. En el segundo, fue necesario articular un complejo mecanismo jurídico-normativo a fin de incluir, no sin polémica, al territorio más oriental en el proyecto de la futura comunidad.

El 28F suponía la constatación en las urnas de un anhelo popular expresado de forma multitudinaria casi cuatro años antes, el 4 de diciembre de 1977, en la calle; al tiempo que convertía a Andalucía en la única comunidad cuya legitimidad emanaba de la movilización popular. Entre la farragosa campaña de la primera consulta, cuya formulación ¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa, prevista en el artículo 151 de la Constitución, a efectos de su tramitación por el procedimiento previsto en dicho artículo? ni siquiera incluía las palabras 'Andalucía' o 'autonomía', a la del día de la aprobación del Estatuto, el 21 de diciembre de 1980, pasó casi otro año.

Con un abrumador 90,05% afirmativo a la ahora sí mucho más clara pregunta ¿Aprueba el proyecto de Estatuto de Autonomía para Andalucía? y una participación de más del 53%, la comunidad se convirtió en la cuarta de España en constituirse tras País Vasco, Cataluña y Galicia, así como en la más grande en términos demográficos y, hasta ese momento, también por extensión. El texto fue ratificado por el Congreso el 17 de diciembre de 1981 y seis días después por el Senado. El 30 de diciembre fue sancionado por el rey Juan Carlos I y entró en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado el 11 de enero de 1982.

En el referéndum de aprobación del llamado Estatuto de Carmona participaron 280.213 granadinos de los 547.285 llamados a las urnas en 662 mesas, un 51,20%. Otros 267.072 (48,80%) se abstuvieron, con 8.084 votos en blanco (2,91%), 2.430 nulos (0,87%). La opción afirmativa recabó 243.890 apoyos, un 87,03% sobre el total de votos válidos y el 44,56% respecto al censo, y la negativa apenas 25.089, el 9,21% y el 4,72% respectivamente.

Desde entonces, mucho ha evolucionado la realidad sociológica de Andalucía. Desde el alumbramiento de un andalucismo más latente en los primeros años, que hasta llegó a tener gran implantación en la provincia de Granada, hasta posiciones más recientes como la de suprimir las autonomías o volver reconocer la existencia de las dos Andalucías, la Alta y la Baja, a través de una o varias comunidades autónomas propias para las provincias orientales como la ya perfilada Región Granada.

Cuatro miradas a Andalucía desde Granada

En este 28F, Día de Andalucía, y en un momento clave de nuestra historia autonómica, con la alternancia política ya consolidada tras décadas de hegemonía socialista, GranadaDigital ha querido hablar con cuatro granadinos –Marta, Pablo, Ainhoa y Antonio– de diferentes edades, sexos y orígenes que también cuentan con cuatro visiones muy distintas de Andalucía para pulsar las distintas percepciones que se tiene de la comunidad cuando está a punto de soplar las velas de su 45 cumpleaños.

Cada uno ve de una forma el 28F. Marta, enfermera de 26 años favorable a la supresión de las autonomías, reivindica algunos elementos propios de la singularidad andaluza como "la gastronomía, la cultura o el flamenco". En cambio, ve con malos ojos la autonomía. Entiende que las diputaciones deben ser el primer nivel de la administración, por debajo del estado central, y además considera que la receta autonómica ha ido particularmente en detrimento de Granada en cuestiones como la gestión de la Alhambra o Sierra Nevada. Aclara que no se identifica con la figura de Blas Infante, como tampoco le representa el himno, la bandera o el propio 28F.

Nada que ver con Ainhoa, estudiante de 23 años que se siente cómoda con el actual status quo de la comunidad, y a la que el Día de Andalucía le retrotrae a los tiempos en los que la campana del colegio anunciaba que en el patio a había desayuno de pan con aceite. De sus palabras sorprende comprobar cómo su generación ha asumido la identidad andaluza a través de nuevos lenguajes como los de las redes sociales y se ve reflejada en el famoso meme en el que se puede ver a Juan y Medio, el personaje Tragabuche de la serie Bandolero o el 'Niño Corneta' con la arbonaida de fondo.

Pablo, en cambio, no lo termina de ver del todo claro. A sus 30 años, este administrativo apuesta claramente por que Granada camine por separado con una autonomía propia que corrija los agravios que, a su juicio, ha sufrido la provincia bajo el paraguas blanco y verde. No es sólo una cuestión de infraestructuras. También echa en falta un relato de conquista emocional cuya carencia es capaz de resumir de forma lacónica y que recuerda a otros procesos de ruptura sentimental que España ha sufrido recientemente: "Andalucía es una comunidad a la que quiero, pero Andalucía no quiere de la misma manera a todas las provincias. A mí, por ejemplo, me dolió cuando quitaron la bandera de Granada de la Torre de la Vela. No era necesario".

Es curioso porque Antonio, abogado laboralista de 65 años, coincide con Pablo en que "es verdad que ha existido centralismo sevillano". Lo admite pese a reconocerse en el soberanismo y mostrarse partidario de un estado confederal en el que Andalucía pueda elegir la manera en la que quiere relacionarse con el resto de pueblos de la península, incluido Portugal. Eso sí, siempre "de tú a tú" y con plena autonomía política y económica para ejercer el llamado derecho a decidir en cualquier momento. Y es que en la discrepancia también se puede encontrar el acuerdo, como demuestran las respuestas de estos cuatro ciudadanos que han accedido a trasladar su visión de Andalucía en este 28F.

Todos ellos exponen sus ideas respecto al modelo de estado y el encaje que en el mismo deben tener a su juicio Granada y Andalucía a través de un cuestionario que parte de una pregunta casi más propia de una encuesta del CIS, el Cadpea o el Centra que de un documento periodístico:

Con respecto a sus distintos grados de autonomía, ¿con cuál de estas cuatro afirmaciones te sientes más identificado?

A) Considero que el actual modelo autonómico y la pertenencia de la provincia de Granada a la comunidad autónoma de Andalucía son lo mejor para Granada y Andalucía.
B) Considero que Granada debería constituirse como autonomía propia independiente de Andalucía ya fuese por separado o de la mano de otras provincias de la parte oriental de la comunidad.
C) Considero que el modelo autonómico no es suficiente para Andalucía, que tiene que caminar hacia un modelo federal, confederal o hacia su independencia, con la provincia de Granada perteneciendo a ella.
D) Considero que hay que suprimir las autonomías y caminar hacia un modelo de estado central cuya primera división territorial sean las provincias.


Marta Garzón: "No necesito una comunidad autónoma para sentirme más andaluza"

26 años. Granada. Enfermera. Opción D.

Hoy es el Día de Andalucía. ¿Qué sentimientos te despierta esta jornada y qué te suscita el 28F?

Para mí ser andaluz, más que con el día en el que se aprobó un estatuto de autonomía para constituir una entidad administrativa, tiene que ver con nuestra gastronomía, nuestra cultura, nuestro flamenco o nuestra forma de ser. No necesito una comunidad autónoma para sentirme más andaluza.

Con respecto a sus distintos grados de autonomía, ¿con cuál de estas cuatro afirmaciones te sientes más identificado?

Me quedo con la 'D'.

¿Por qué has elegido la respuesta anterior y qué beneficios crees que le aportaría dicha opción, o qué defectos crees que corregiría, a Granada y/o a Andalucía?

Considero que hay que suprimir las autonomías y caminar hacia un modelo de estado central cuya primera división territorial sean las provincias. En mi opinión, España no es un país tan grande como para tener tantos niveles administrativos, por tanto pienso que las diputaciones provinciales conocen mejor las necesidades de su provincia y de sus pueblos. Además, se evitarían duplicidades e injusticias entre provincias y un ahorro de dinero en las cuentas públicas.

A tu juicio, ¿qué cosas positivas y negativas ha aportado o aporta Andalucía a Granada?

En general, creo que no ha sido un sistema positivo para Granada. Observo cosas negativas como el no poder controlar los recursos y el patrimonio de nuestra provincia de forma independiente, como por ejemplo Sierra Nevada y la Alhambra.

¿Añadirías algo más o crees que es suficiente?

Me gustaría añadir que no me siento representada por la figura de Blas Infante, así como por otros símbolos propios como el himno y su bandera, e incluso por el día elegido para celebrarlo basado en una votación.


Ainhoa Martínez: "Sigo desayunando pan con aceite el Día de Andalucía"

23 años. Maracena. Estudiante de máster. Opción A.

Hoy es el Día de Andalucía. ¿Qué sentimientos te despierta esta jornada y qué te suscita el 28F?

La verdad que es siempre un día de mucha nostalgia porque me paro a pensar en todo lo que he vivido en esta jornada, que siempre ha sido muy bonita. Sobre todo en el colegio, donde cantábamos el himno y nos daban pan con aceite en el patio. Se me ha quedado esa tradición de desayunar pan con aceite cada 28F. Luego comparto siempre todos los memes que se hacen en internet y las redes sociales, que demuestran nuestro sentido del humor y que sabemos reírnos de nosotros mismos. Es el día en el que todos los andaluces nos unimos.

Con respecto a sus distintos grados de autonomía, ¿con cuál de estas cuatro afirmaciones te sientes más identificado?

Con la 'A'.

¿Por qué has elegido la respuesta anterior y qué beneficios crees que le aportaría dicha opción, o qué defectos crees que corregiría, a Granada y/o a Andalucía?

La he elegido porque siento que la unión hace la fuerza. El estar todas las provincias juntas ayuda a que se visibilicen las unas a las otras. Si a una le falta algo, tiene cerca otra y no tiene que contar con una ciudad más lejana. Luego es un poco de cultura y un poco de unión. En redes sociales está la coña de 'Andalucía mi patria, España mi castigo'. No creo que eso deba ser así, pero sí es verdad que al final siempre se nos ha considerado a los andaluces como una de las comunidades más pobres de España, pero luego somos el alma de España. Flamenco, sol y tapas son Andalucía, pero también son los rasgos distintivos y tópicos de España. Somos la pura esencia de España.

A tu juicio, ¿qué cosas positivas y negativas ha aportado o aporta Andalucía a Granada?

Yo creo que lo primero que aporta la pertenencia a Andalucía es apoyo. Yo por ejemplo, siendo estudiante, las primeras que tuve siendo estudiante fueron las andaluzas. Me dieron autonomía económica. Las ayudas pasan primero por Andalucía y luego se tramitan en Madrid. Para mí eso siempre ha significado un acercamiento y simplificación de la administración a la ciudadanía. Si Granada tuviera autonomía propia, habría cercanía pero también más dificultades porque estando juntos las provincias se dan apoyo las unas a las otras. Si tuviera que destacar un aspecto negativo sería que a veces la comunidad se siente muy centralizada en Sevilla. Pero es algo mínimo y no tan exagerado como pasa en España con Madrid o Barcelona.

¿Añadirías algo más o crees que es suficiente?

Suficiente.


Pablo Bolívar "Granada podría ser perfectamente la capital de Andalucía"

30 años. Granada. Administrativo. Opción B.

Hoy es el Día de Andalucía. ¿Qué sentimientos te despierta esta jornada y qué te suscita el 28F?

Andalucía es una comunidad autónoma que, obviamente, me despierta interés y a la que quiero. El problema está en que Andalucía no quiere de la misma manera a todas las provincias. Hay discriminación. Tengo muchos amigos de las ocho provincias, pero creo que la parte oriental está desatendida.

Con respecto a sus distintos grados de autonomía, ¿con cuál de estas cuatro afirmaciones te sientes más identificado?

Me quedo con la 'B'.

¿Por qué has elegido la respuesta anterior y qué beneficios crees que le aportaría dicha opción, o qué defectos crees que corregiría, a Granada y/o a Andalucía?

Considero que tener una comunidad propia traería mucho beneficio a la provincia a nivel turístico y económico. En Andalucía siempre estamos en el furgón de cola. Los defectos que podría acarrear es que diera la impresión de que formamos parte de un grupo radical independiente, cuando en realidad no es así. Simplemente buscamos mejorar Granada y todo lo que le incumbe.

A tu juicio, ¿qué cosas positivas y negativas ha aportado o aporta Andalucía a Granada?

Entre las positivas destacaría su riqueza cultural, climática o el posicionamiento mundial respecto al turismo. Las negativas, que la mayor parte del beneficio se lo reparten entre dos, Sevilla y Málaga, dejando a Granada fuera de juego debido a la publicidad en prensa, televisión y radio. Por poner un ejemplo, el turismo que atraca en el Puerto de Málaga genera gasto en esa ciudad, pero luego hace excursión de ida y vuelta a la Alhambra como si perteneciese a Málaga. Eso sí, aquí llegan con comida mochilera que han adquirido en la Costa del Sol.

¿Añadirías algo más o crees que es suficiente?

Granada es una ciudad que le genera muchísimo más a Andalucía de lo que Andalucía le genera a Granada. Como provincia, y aunque suene a tópico, lo tenemos todo: Alhambra, playa y Sierra Nevada. Como ciudad, podría ser perfectamente la capital de Andalucía, pero cuestiones políticas referentes a la Junta con las que va muy relacionada Sevilla frenan nuestro potencial y merman, por ejemplo, nuestra condición de capital judicial. Granada acogió la Cumbre Europea en octubre. Fuimos capital de Europa dos días, pero nos recortan un derecho histórico como el de capital judicial de Andalucía. Hasta ese peso lo estamos perdiendo poco a poco con el traslado de salas del TSJA a Sevilla y Málaga. Vamos a construir la mayor infraestructura científica de España y una de las más grandes de Europa, que es el acelerador de partículas, pero la Junta nos deniega un grado en Ingeniería Eléctrica y Energética. También nos deniegan el de Inteligencia Artificial pese a que la UGR es la tercera universidad de Europa líder en este ámbito, sólo por detrás de la Universidad de Oxford y la ETH Zürich de Suiza. Y luego el Gobierno nos quita la Aesia. En realidad, todos los centralismos nos han perjudicado. El de Sevilla y también el de Madrid. O el déficit de infraestructuras. Y podría seguir. No es de recibo en una capital que el año que viene va a organizar los Goya. En Almería, el referéndum para aprobar la autonomía por el artículo 151 no salió adelante y finalmente hicieron el arreglo para incluirla. Yo siempre he estado orgulloso de Andalucía, pero parece que Andalucía no lo está de nosotros. Como cuando quitaron la bandera de Granada de la Torre de la Vela. A mí eso me dolió. No era necesario, lo que te lleva a preguntarte por qué lo hicieron. Porque si me apuras, la de Granada debería estar por delante de la de Andalucía.


Antonio Romero: "Andalucía es una nación y debemos aspirar a ser mucho más que una autonomía"

65 años. Maracena. Abogado laboralista. Opción C.

Hoy es el Día de Andalucía. ¿Qué sentimientos te despierta esta jornada y qué te suscita el 28F?

El 28F fue la culminación de un proceso que se inició el 4 de diciembre de 1977, cuando la gente se manifestó en la calle. El pueblo andaluz reclamó el acceso a la autonomía a través del artículo 151 porque lo que quería el Gobierno de la UCD era dárnoslo a través del 143, que estaba reservado para las autonomías no históricas. El pueblo andaluz lo reclamó por la vía rápida, que no era ni más ni menos que el que se tenía reservado a las nacionalidades históricas. Como en 1936, Andalucía tenía ya su estatuto preparado pero estalló la Guerra Civil, no pudo conseguir el acceso a la autonomía como lo habían hecho País Vasco, Cataluña y Galicia. A nosotros, reclamando esos mismos derechos históricos nos dijeron que no y lo que hizo la gente fue tirarse a la calle. Yo estuve en la manifestación de Granada, que por cierto fue de las más grandes de Andalucía. En Málaga mataron a Caparrós y la gente empezó a movilizarse hasta que conseguimos que se sometiera a referéndum el 28 febrero de 1980, que quedó como el Día de Andalucía. Para los soberanistas y andalucistas como yo, el verdadero día es el 4 de diciembre, pero también celebramos este porque el referéndum supuso un logro del pueblo andaluz. El 'sí' ganó en todas las provincias menos en Almería, donde faltó muy poco, y con la misma presión del pueblo andaluz nos constituimos en autonomía por el 151. Y hay que recordar que se consiguió así porque lo dice la Constitución y nuestro Estatuto. Somos nacionalidad histórica por derecho propio y, además, de manera refrendada.

Con respecto a sus distintos grados de autonomía, ¿con cuál de estas cuatro afirmaciones te sientes más identificado?

Sin duda, con la 'C'.

¿Por qué has elegido la respuesta anterior y qué beneficios crees que le aportaría dicha opción, o qué defectos crees que corregiría, a Granada y/o a Andalucía?

He optado por la opción 'c' porque me considero una persona soberanista. Creo que Andalucía es una nación y debemos aspirar a un grado de reconocimiento mucho más alto que el de las autonomías. Para mí, esa fórmula jurídica debería ser la de una confederación de estados. Un ejemplo de ello sería Suiza, que es un estado confederal. Es un grado de autonomía superior al estado federal. En el confederal, nos sentamos de tú a tú con cualquiera y no habría otro estado por encima. ¿Por qué una confederación? Porque somos una nación y, de esta manera, tendríamos soberanía y derecho a decidir. Pero decidir no sólo las cuestiones políticas, sino también las económicas y en materia exterior, con el único condicionante de que estaríamos confederados con el resto de pueblos de la península Ibérica. En ese sentido, soy iberista y estaría a favor de una Confederación Ibérica. Luego, cada pueblo podría decidir cómo quiere relacionarse con el resto e incluso si desea independizarse. Pero en mi opinión, nosotros no deberíamos llegar a ese punto.

A tu juicio, ¿qué cosas positivas y negativas ha aportado o aporta Andalucía a Granada?

Positivas, lo mismo que cualquier otra ciudad o provincia que forma parte de Andalucía: el grado de autonomía o el poder decidir las cuestiones en Sevilla y no en un lugar tan lejano como Madrid. En primer lugar, porque Madrid es otro pueblo con otras prioridades que no son las de Andalucía. Y las negativas, que en estos 37 años que ha estado el PSOE, que es el que ha gobernado hasta que entró el PP, han pasado del centralismo madrileño al centralismo sevillano. Casi todos los dirigentes del PSOE eran de Sevilla. Empezando por Felipe González y acabando por Guerra. El llamado 'clan de los sevillanos'. Pero hay que decir que eso no sólo ha perjudicado a Granada, sino también a Huelva o Córdoba. Hay un sentimiento de centralismo sevillano y es verdad que ha existido dicho centralismo. En la Expo 92, por ejemplo, a Granada la marginaron. En el tema del Legado Andalusí se gastaron un montón de dinero en promocionar nuestra historia y, siendo Granada y Córdoba los lugares más importantes de la época andalusí, su presencia fue completamente marginal. Aparte de que no sirvió para nada y que la gente no sabe lo que fue aquella cultura. Luego, respecto al desarrollo de la economía y la industria, solo tenemos campo y lo único que nos han dejado es el turismo. La Costa de Granada ha sido una mala copia del turismo de sol y playa de Málaga. Y encima llegan a Málaga, y aquí vienen de excursión sin ni siquiera pernoctar. Pero eso no es culpa de Sevilla ni de los sevillanos, sino de los gobiernos y también de los empresarios granadinos, a los que les ha faltado iniciativa y, considero, son bastante cobardes. Granada es la tierra del chavico y del conformismo. Motril podría ser uno de los dos puertos más importantes de Andalucía. La industria del turismo no me gusta en absoluto cómo está planteada. Granada tiene la Vega o el norte de la provincia, que tienen grandes proyecto. Nuestra está subdesarrollada, pero no es de ahora, sino desde tiempos de Boabdil y los 'Reyes Caóticos' (ríe).

¿Añadirías algo más o crees que es suficiente?

Que necesitamos una conciencia mucho más andaluza de la que tenemos. En clave autonomista y nacionalista. Y lo segundo que nos hace falta es un partido netamente andaluz y con obediencia andaluza. Obediencia andaluza significa que no dependa de Madrid ni de ningún organismo de fuera. Yo demandaría al pueblo granadino y al andaluz esa conciencia. No es soberbia, sino orgullo de ser andaluz.