El acusado de apuñalar a un joven en la Carrera de la Virgen admite que lo hizo, pero sin darse cuenta

El juicio ha quedado visto para sentencia y el joven se enfrenta a una petición de pena de trece años

Real Chancillería de Granada
El juicio se ha celebrado en la Audiencia Provincial de Granada | Foto: Antonio L. Juárez
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El joven de 21 años acusado de apuñalar a un menor de edad por la espalda poniendo en riesgo su vida, en el entorno de la Carrera de la Virgen de Granada capital en agosto de 2018, se ha declarado culpable este viernes ante el tribunal que lo ha juzgado en la Audiencia Provincial, si bien ha precisado que no se dio «cuenta» porque iba «borracho» y pasaba una «mala racha».

En el juicio, que ha quedado visto para sentencia, el procesado, que está en prisión provisional por estos hechos desde hace ahora un año y se enfrenta a una petición fiscal de 13 años de cárcel, ha señalado que el machete iba cubierto con una funda, y que no agredió «con alevosía de matar».

Ha mantenido que se presentó «voluntariamente» el ocho de octubre, dos meses después de los hechos, que tuvieron lugar en la noche del sábado cuatro de agosto, porque tuvo «miedo» al no haber estado «nunca» en «una situación así».

El machete, según la versión de los hechos que ha expuesto, era del chico que, junto con la que era su novia , ambos menores, iba con él aquella noche. Después de intercambiarse con el grupo de la víctima unas palabras, se fueron a un callejón en el que ha dicho que se sintió «acorralado», y que, por la «inercia», agredió al chaval que «tenía menos culpa» sin darse «cuenta».

«En ningún momento he querido hacer daño a esa familia», ha aseverado en su declaración ante el fiscal, que ha mantenido su petición de trece años de prisión por supuesta tentativa de asesinato. La defensa, por su parte, ha solicitado cinco años de cárcel por la presunta comisión de un delito de lesiones graves.

La víctima, de 16 años, que ha declarado tras una mampara, ha reconocido que conocía al acusado del día de los hechos, y que no se había dado por «aludido» cuando él o su acompañante varón se dirigieron a un amigo suyo, después de que salieran de misa, diciéndole «qué miras».

Ya en el callejón, al que les dijeron en principio de ir a «hablar», vio un «gesto intimidatorio» con la navaja que sacó del bolsillo o una riñonera el acusado, que le dio un corte en la muñeca. «No creo que la use», ha mantenido que pensó. Sin embargo, luego, cuando se estaban marchando ha indicado que le «clavó la navaja» una vez y «salieron corriendo».



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