Lunes, 16 Julio, 2018

            

El sueño roto del Granada 74 | Galería

El club rojillo saltó a la fama tras la compra de la plaza del Ciudad de Murcia en Segunda División | Diez años después de su descenso a Segunda B, el club no presenta ningún equipo en competición

Un banderín del Granada 74 y una bufanda del Ciudad de Murcia en la oficina del club granadino | Foto: Redacción GD
Chema Ruiz España | @Chema_Ruiz22


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Una llegada forzosa a Segunda División, una escisión del club primitivo, dos descensos consecutivos… La historia del Granada 74, pese a su corta existencia, ha estado marcada por la controversia. Hoy, las oficinas del club rojillo se encuentran cerradas, tras una verja de obra, al igual que la Ciudad Deportiva Granada 92, donde antes habitaba el conjunto granadino, pero hace 10 años era el único equipo granadino que superaba la barrera de la Segunda División B.

El CP Granada 74 nació como un modesto equipo, afincado en el conocido barrio de La Chana, en 1974, fecha de la que proviene su nombre. Así lo recuerda Aurelio Benítez, secretario del club, que explica que “nació a partir de un grupo de amigos que decidieron formar un club para acoger a niños, sobre todo”, algo que corrobora Antonio Álvarez, que fue su secretario general y que ahora ha regresado tras su estancia en el Granada CF, junto con Rufo Collado. “En principio, el equipo jugaba y entrenaba en los Escolapios”, explica Álvarez, que señala que “después, se adquieren unos terrenos en la Chana que se convirtieron en el primer campo con luz de toda Granada, al margen de Los Cármenes”, tras lo que añade que “en el año 92 fue cuando nos trasladamos a la Ciudad Deportiva Granada 92, porque teníamos problemas con la instalación, ya que se quedaba muy pequeña”. Y no es de extrañar: el club granadino llegó a presentar hasta 35 equipos, según ha explicado Álvarez, “25 con el nombre de Granada 74 y 10 con el nombre de Granada 74-Zaidín, ya que teníamos una sucursal allí”.

 

Así lucía la Ciudad Deportiva Granada 92 | Foto: Aurelio Benítez

 

El club rojillo pronto se convirtió en un referente en cuanto a la cantera granadina, algo de lo que aún queda constancia en sus oficinas, en las que se acumulan trofeos conseguidos por sus categorías inferiores y algún cartel conmemorativo, como el que homenajea al internacional granadino Rafa Paz. Sin embargo, la debacle del club afectó también a sus secciones menores, lo que ha llevado a que, por primera vez en su historia, el club no haya presentado ningún equipo esta temporada. “Ha habido muchas cosas buenas y muchos fallos”, asegura Benítez, que considera que “lo esencial, en cuanto al Granada 74 como club, es que han pasado por aquí muchos niños que han sido alejados de las calles y de la droga y ya no lo podemos hacer”. El secretario del club considera que es muy difícil que vuelvan a sacar equipos a competición, aunque Antonio Álvarez asegura que “la idea es retomar la temporada que viene al Granada 74 y volver a hacerlo grande”.

UN ASCENSO SIN PRECEDENTES

Este, el de hacer grande al club, fue el sueño de Carlos Marsá, que ahora prefiere mantenerse alejado del fútbol. El granadino fue el artífice del ‘ascenso’ a Segunda División, que se produjo tras la compra de la plaza en dicha categoría del Ciudad de Murcia, un hecho sin precedentes que puso al Granada 74 en el foco mediático nacional. El siete de junio de 2007, Quique Pina, que entonces presidía al conjunto murciano, vendía la plaza de su club al ’74’, del que nacería un segundo club, el Granada 74 CF SAD, que sería el que jugaría en Segunda.

Juanma López, entrenador del equipo Cadete e Infantil del Granada 74 entre 2006 y 2009, recuerda que la compra se produjo “porque Carlos (Marsá) siempre quiso entrar en el fútbol profesional”, a lo que se unió que “Quique Pina quería vender y había dinero líquido”. Además, López asegura que “nadie en el club quería que apostara por eso, pero se encabezonó”. Antonio Álvarez, además, añade que “fue una operación llevada a cabo tras la venta de unos terrenos que tenía Marsá”. Tras la misma, Álvarez recuerda que “Carlos era el presidente del consejo de administración y el propietario de todas las acciones, y Quique Pina era el Director General, mientras que Juan Carlos Cordero fue el Secretario Técnico”.

 

Cartel de la plantilla del Granada 74 en Segunda División | Foto: Aurelio Benítez

 

Pero la continuidad de los integrantes del Ciudad de Murcia no solo se dio en la directiva. Rubén Torrecilla, exjugador del Granada 74 y del Granada CF -actualmente entrenador del Juvenil Nacional del club rojiblanco-, recuerda que “estaba en el Ciudad de Murcia el año anterior, Marsá se reúne conmigo en Murcia y me dice lo que quiere hacer en el 74 y el equipo que se va a llevar, porque al final se lleva al 85 o 90 por ciento de la plantilla del Ciudad de Murcia, ya que ese año estuvimos a punto de ascender a Primera, y me pareció muy bueno lo que quería hacer”. Pero, pese a ello, el comienzo de la temporada no hacía presagiar el desenlace del club: “En la primera vuelta terminamos entre los primeros y en ningún momento pensaba que íbamos a bajar, ni mucho menos. El equipo estaba fuerte, había un ‘once’ bastante bastante bueno para estar entre los cinco o seis primeros”, recuerda Torrecilla.

EL COMIENZO DE LA DEBACLE

Sin embargo, aquella temporada, la 2007/2008, terminó con el equipo en Segunda División B en lo que fue el principio del fin del Granada 74. “Era un riesgo que se veía, sobre todo, porque no había estructura”, asegura Juanma López, que explica, además, que “cuando se baja a Segunda B, está ya muerto el proyecto”, tras lo que aclara que “se han perdido 10 millones de euros en el camino y, como no había estructura por debajo, era imposible de mantener”. “La desaparición del club en sí fue una decepción de Carlos Marsá con el fútbol, que dejó de motivarle y fue, poco a poco, a menos”, asegura López.

Torrecilla, Antonio Álvarez y Aurelio Benítez, en cambio, coinciden en un aspecto como el desencadenante de la debacle: el traslado a Motril. “Finalmente, jugamos en Motril, que es un campo pequeño y que lo tienen que acondicionar entero para poder jugar a nivel profesional, lo que fue un perjuicio, también, en el tema de las lesiones que hubo”, asegura Torrecilla. Desde el punto de vista de la institución, Álvarez explica que “el jugar en Motril nos mató a todos, ya que hubo que dividir al personal y hacer muchos movimientos que sufrió el equipo pequeño, sobre todo, en el tema económico”, algo que corrobora Benítez, que considera la mudanza “un hándicap”.

 

Rubén Torrecilla celebra un gol con el Granada 74 | Foto: Rubén Torrecilla

 

A esto, se le añadió la falta de apoyo que afirman sufrió el club. “Hubo muchas historias políticas, porque Carlos Marsá perteneció al Partido Andalucista en su momento y no tenía buenas relaciones con el PP, que gobernaba entonces, a lo que se añadió la existencia del Granada Atlético, que era el invento del alcalde y que, auspiciado por el Ayuntamiento, reunió a los mejores empresarios de Granada”, explicó López. Álvarez, por su parte, señala que “con las instituciones, la palabra no es maltratados, pero nunca nos han ayudado en nada, como a ningún equipo de la capital”, a lo que Torrecilla añade que “yo, cuando me reúno con Marsá me dice que tiene el acuerdo cerrrado para jugar en los Cármenes, pero cuando llegamos aquí nos enteramos de que no íbamos a jugar en Los Cármenes y yo creo que, en ese sentido, faltó un acuerdo entre el Ayuntamiento y el club”.

Ahora, diez años después de su descenso a Segunda B, el Granada 74 ha quedado como un recuerdo que queda encerrado cada día tras una puerta que presenta algunos vidrios rotos. En su interior, aún permanece el recuerdo de una compra sin precedentes y una bandera del club caída. Sobre ella, cuelga un cartel de la temporada 2005/2006 en la que anuncia el próximo partido del club, pero no anuncia cuándo será, aunque Antonio Álvarez tiene claro que se disputará, porque “llevo al Granada 74 en la sangre”.

Comments

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  1. A pesar de lo que pueda decir la gente del Granada 74 fue una gran escuela de futbolistas no desinteresadamente pero claro eso lo hacian todos los club y siguen haciendo yo tuve mis dos hijos alli y la verdad que un gran recuerdo recuerdo.
    Doy las gracia a Carlos Marza y Antonio Álvarez por lo que enseñaron de este deporte a nosotros y a nuestros hijos.

  2. Pues yo hasta que pasó el tema de la compra, le tenía consideración y cariño a ese club, que se dedicaba a la formación de muchísimos niños granadinos mediante el fútbol en el campo de la Chana.

    Pero como buen granadinista filipino que soy, a partir de ahí, el Granada 74 tuvo como principal objetivo el doblegar al histórico de una manera fraudulenta, en aquellos momentos el Granada pasaba uno de los momentos más duros de su historia . Señores, los ascensos se consiguen en un campo de fútbol no con millones de euros en un despacho, pero lo que ahora se llama karma, puso a ese club donde se merecía, casi desaparecido.

    El artículo no menciona como en el señor Marsá con su equipo ya en segunda B, puso un partido contra el Granada CF a las 2 de la tarde jugado en Pinos Puente con unos precios abusivos, creo que 5000 pesetas de la época, para no quedar mal y que la hinchada rojiblanca no asistiera masivamente al campo y superara a los cuatro gatos que seguían a su club. Por cierto perdimos ese partido 2 a 1.

    Yo no olvido esos momentos y sinceramente lo que le pase ya a ese club y a todos los escasos seguidores ( algunos infiltrados ahora en el histórico) me da absolutamente igual.

    Otro día ya hablareis del otro club defenestrado, el Granada Atlético, jejejeje.

    Señores históricamente quién se mete con el Granada CF acaba mal: Granada 74, Granada Atlético, Linares, Baza, etc…….

    Un saludo y Forza Granada CF forever.

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