Ser un buen líder no es fácil y menos en tiempos de pandemia

CIUDADANIA GRANADA VERANO - Dani B-40
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Ser líder no es fácil. Ser un/a buen/a líder no es nada fácil. Ser buen líder en tiempos de pandemia es seguramente menos fácil que nunca.

Ser líder exige ser capaz de influir en otras personas para que entre todos/as hagamos lo correcto y crear las mejores condiciones para que las personas colaboradoras puedan hacer su trabajo. Implica tener en la cabeza de uno/a y del equipo la claridad de hacia donde va la organización, implica tener una estrategia. Es evidente que en estos momentos esto es más difícil.

Ser líder conlleva pensar bien de la gente porque un/a buen/a líder es fundamental que sea buena persona, sino no es buen/a líder, aspecto esencial en estos tiempos.

Ser buen líder aboga a trabajar en equipo y hacer equipo de verdad. Hace necesario que la participación de la gente sea un elemento básico del proceso, donde escuchar y preguntar son dos verbos fundamentales en estos momentos y donde vetar y excluir no pueden estar en el diccionario ni en el hacer de los tiempos COVID-19.

Para conseguirlo, son necesarias algunas herramientas que pueden ayudar a ser mejores líderes:

– Lo primero son los valores. Los líderes deben actuar con justicia, sin engaños y generando un entorno de confianza.
– La comunicación es básica: saber compartir objetivos con el equipo, transmitir adecuadamente los objetivos y las estrategias, buscar caminos comunes. Y todo se consigue con escucha, participación y humildad.
– Flexibilidad para cambiar de opinión. Hay que aprender a revisar todas las decisiones y opiniones, tener en cuenta que las decisiones del líder nunca son definitivas y que muchas veces hay que enriquecerlas con la opinión de todo el mundo.
– Otro punto importante es preocuparse por la mejora, la formación y el desarrollo de los colaboradores.
– El equipo comparte éxitos y fracasos. Trabajar en equipo implica compartir los éxitos y los fracasos, o mejor solo los éxitos, ya que en los grandes equipos, cuando algo sale mal, quizás el responsable sea el líder. Y esto se llama generar confianza en el equipo y no instaurar el MIEDO como eje del trabajo diario.
-Delegar en el equipo y no controlar todo. Crear un ambiente inclusivo y preocuparse por el éxito y el bienestar del equipo es clave. Es la importancia de crear un “ambiente seguro” para el equipo. En un entorno así, los trabajadores se sentirán más cómodos para asumir riesgos y expresar ideas y será más fácil conseguir buenos resultados.
– Apertura a nuevas ideas. La innovación necesita creatividad, ganas de romper con la costumbre y un jefe abierto que no solo no ponga pegas sino que facilite. Un líder innovador es el que permite y promueve. Dejarse llevar por los juegos de intereses y de poder no facilita nada y es una muestra más de que se confunden los valores.
-Tener una visión y una estrategia claras para el equipo. Saber de qué lugar parte el equipo, hacia donde se dirige y qué camino se va a seguir para alcanzar las metas es vital para dirigir un equipo hacia los objetivos.
-Colaborar de forma efectiva. No solo se trata de ser un buen superior, sino un buen compañero. Un jefe debe saber cómo facilitar la comunicación entre compañeros y entre equipos y trabajar por el interés de toda la empresa.
-Ser bueno tomando decisiones

Todo se puede construir, pero hace falta querer cambiar y conocer las carencias que se tienen para así mejorar y más en estos tiempos tan difíciles y complejos que nos ha tocado vivir. Liderazgo basado en la humildad es lo imprescindible.





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