Cuando una puerta se cierra, otra se abre. Pero miramos tanto tiempo la cerrada que no vemos la que se abre

Siempre que exista voluntad y capacidad de atención, es posible replantear la vida en una dirección más estimulante

Representación gráfica de una puerta que sea abre al mar y a la libertad
Se cierran puertas cuando perdemos algo o a alguien, cuando se nos va una amistad, una pareja o un trabajo | Foto: J. C. M.
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Decía el otro día en Twitter nuestro buen amigo Virginio Gallardo (@virginiog) que la escritora y activista nacida en Alabama en 1880 Helen Keller planteaba que cuando una puerta de la felicidad se cierra, otra se abre. Pero miramos tanto tiempo la puerta cerrada que no vemos la que se abre.

También hay quien dice que cuando se cierra una puerta, se abre una ventana. Y a veces la ventana es mejor opción que una persona pueda tener un día con más y mejores oportunidades. Incluso, a veces se cierra una puerta y se abre el universo entero.

En el libro La Puerta Abierta, Helen Keller reflexiona sobre conceptos como amistad, alegría, creatividad o belleza, realidades que muchos podrían imaginar que una persona a veces no puede obtener. La clave es mirar con mente abierta para ver lo que de entrada uno no quiere ver. Ella decía además que solo a través del sufrimiento se puede fortalecer el alma, aclarar la visión, inspirar la ambición y alcanzar el éxito. Y ese discutible planteamiento puede ser la fuente de intentar ver las cosas desde otros ámbitos.

Si miramos en la web el significado encontramos que el refrán “Cuando una puerta se cierra, otra se abre” pretende levantar la moral de una persona que ha sufrido algún infortunio, para que no pierda la perspectiva de encontrar otras oportunidades y esperanzas. El refrán sugiere que ante cada posibilidad que se cierra, se abre siempre una oportunidad que puede brindar un giro inesperado a los planes trazados. Siempre que exista voluntad y capacidad de atención, es posible replantear la vida en una dirección más estimulante. Por tanto, no importa cuantos obstáculos se ponga en el camino, la clave es que debemos luchar por nuestras metas o cuantas veces se nos vayan cerrando puertas, debemos seguir luchando. Seguramente hay quien dice que al cerrase una puerta, los caminos se abren…

¿Y por qué se cierra una puerta?

Se cierran puertas cuando perdemos algo o a alguien, cuando se nos va una amistad, una pareja o un trabajo. Y el cierre genera dolor. Necesitamos ante ello, reflexionar, preguntarnos los por qué sin juzgar ni juzgarnos, sin acusar ni acusarnos, sin menospreciar ni menospreciarnos. Lo que es imprescindible es aprender, desaprendiendo sobre los errores cometidos.

¿Por qué necesitamos que las puertas se abran?

Y es importante en este contexto que podamos abrir la puerta. La vida está llena de oportunidades, solo hay que saber coger las nuestras y disfrutar del mundo que se abre delante de nosotros. Esas oportunidades se abren porque las vemos con optimismo, con pasión, con ganas, con…

¿Por qué no vemos la puerta abierta y sólo miramos la cerrada?

La realidad es que cuando una puerta se cierra nos quedamos tanto tiempo frustrados que perdemos las oportunidades que nos aporta la felicidad.

Y es que tendemos a olvidar la felicidad o más bien ignorarla. Es importante entender que cuando una puerta de felicidad se cierra para nosotros, deberíamos ver la que se nos ha abierto. Y la realidad con la que nos encontramos es que hay personas que siguen quejándose de las puertas cerradas y nunca han tratado de encontrar la puerta abierta por sí mismas. Cuando la vida cierra una puerta, nos abre otra oportunidad, y probablemente eso sea incluso mejor que la anterior. Lo importante es saber verlo. Y luego actuar para aprovecharla.







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