Las protestas en Colombia narradas desde la perspectiva granadina

Las manifestaciones y revueltas con motivo de la reforma fiscal están sembrando inestabilidad y miedo tanto en el lugar de origen como en la provincia

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El pasado martes Bogotá vivió una noche trágica y dolorosa | Foto: Europa Press
Laura Gálvez
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Granada y Colombia están mucho más relacionadas de lo que parece. Además de que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) hay unos 2.342 colombianos viviendo en la provincia, ambos territorios llevan conectados concretamente desde el año 1717, cuando Colombia, Panamá, Venezuela, Ecuador y Guayana componían el Virreinato de Nueva Granada. Es más, un barrio histórico de Bogotá llamado ‘La Candelaria’ bautizó a una de las calles principales con el nombre de Nueva Granada y todas las placas de esas calles son de estilo granadino, con una granada dibujada.

Actualmente, la situación en Colombia es insostenible. En plena pandemia, el presidente Iván Duque ha intentado aprobar una nueva reforma tributaria para equilibrar las cuentas del Estado y, lo que comenzó como un paro general, ha terminado en violentas protestas y denuncias de brutalidad policial.

La aprobación de la reforma afectaría a los trabajadores, a los pensionistas y a las clases media y baja, puesto que se pretendía subir el IVA de los productos básicos, entre otras medidas, por lo que el 74% de esa recaudación provendría de ciudadanos y solo el 26% de las empresas. Finalmente Duque optó el pasado domingo por retirar la propuesta de reforma y ha asegurado que buscará alternativas, aunque no es seguro que las movilizaciones vayan a terminar.

La supuesta censura de vídeos violentos y agresiones por parte de las Fuerzas de Seguridad que se comparten por las redes sociales ha hecho que surja una respuesta internacional de apoyo a Colombia a través de Instagram, Facebook y Twitter, entre otras plataformas.

Pedro Tauroni, tras 23 años viviendo en Granada capital, decidió trasladarse a Colombia, donde residió durante otros dos. Posee un máster en Política Latinoamericana y explica que los españoles y granadinos que se encuentran allí ven cada día la desigualdad y la dificultad para subsistir, ya que el sistema económico es muy endeble en este momento.

“Hay muchos delincuentes que están aprovechando la situación para asaltar negocios, incluso en Bogotá un grupo de personas asaltaron una serie de televisión”, comenta Pedro. “La gente se ha hartado de las diferencias sociales y de su propia incapacidad para abastecer sus necesidades básicas, hecho que ha influido en que exista esta situación”. “Además, la extrema pobreza en Venezuela también ha provocado que miles de ciudadanos emigrasen a Colombia y trabajaran por la mitad menos que un colombiano”, comenta Tauroni.

La mujer de Pedro, Clara Echeverría, es colombiana y su familia al completo está viviendo en Santa Marta. Ella es médica y explica que el sistema de salud de su país es distinto al de España. Tiene un alto índice de positivos por Covid-19 y no todo el mundo tiene la misma facilidad para acceder a él. Hay bloqueos y restricciones, que sumados a la inexistencia de ayudas genera que mucha gente se enfrente a contagiarse para tener que comer.

“No hay nadie que no conozca a nadie que no haya muerto; todos los días mi familia me cuenta que alguien ha fallecido por coronavirus, por lo que intento estar en constante contacto con ellos. Estos factores sumados a la extrema pobreza que vive el país era una olla a presión que en cualquier momento iba a explotar”, confirma Clara.

Otra perspectiva muy distinta es la de Myriam Sánchez, una almeriense que vivió durante toda su vida en Granada y desde hace nueve años reside en el Chicó, un barrio de la localidad de Chapinero, al norte de Bogotá. El Chicó alberga varias residencias y edificios de lujo, además de múltiples embajadas como la española. Myriam cuenta que allí lo que más se ha notado respecto a los últimos sucesos ha sido el tema de la movilidad, ya que en esa zona la mayor parte de las familias tienen personal de limpieza y ha habido ocasiones en los que debido al paro nacional no han podido desplazarse hasta sus puestos de trabajo.

“Respecto a disturbios y protestas, se han producido sobre todo en la zona sur de Bogotá, que es el centro de la ciudad, aquí en mi barrio continuamos haciendo vida normal”, asegura Myriam.

Paula Henao es una colombiana de 41 años que reside en Peligros desde hace 20. Sus padres, hermanos, sobrinos y toda su familia, excepto ella y sus hijos, viven en un pueblo llamado Quimbaya. Cuenta que la situación allí es caótica; los cuerpos de seguridad están disparando sin piedad con ametralladoras a gente que está protestando de forma pacífica y la mayoría de ellos son jóvenes.

Paula explica que en zonas como Cali están tirando gases lacrimógenos dentro de las casas incluso estando la gente desarmada. “Evidentemente hay gente cometiendo robos y enfrentándose a la policía, pero también hay policías vestidos de civiles cometiendo delitos para aumentar la tensión existente y eso se ha plasmado en muchos de los vídeos difundidos”. “Colombia tiene un gobierno narcopolítico y muchas personas lo apoyan sin saber todo lo que se esconde detrás de él, mi familia está asustada, nosotros tenemos miedo” sentencia.

Los cuerpos de seguridad están disparando sin piedad con ametralladoras a la gente que está protestando de forma pacífica, y la mayoría de ellos son jóvenes

Raúl Hernández es el tío de Paula, vive en La Joya (Pulianas) y al igual que ella lleva 20 años en la provincia. Explica que están en contacto diario con sus familias, puesto que “el país ha llevado la pandemia de una forma catastrófica y esto ha sido el remate”. Comenta que a principios de semana ya escaseaba la gasolina, el arroz, la panela, el aceite y que en breve los pocos productos que queden estarán a unos precios desorbitados: “Nos llegan constantemente videos de amigos y compañeros, de gente muerta y de cifras maquilladas”.

“La población no puede viajar, tenemos que mandar dinero desde España para que atiendan a nuestros familiares por la sanidad privada ya que si van al médico por una fiebre quizá te atiendan, pero si tienes enfermedades como cáncer de pulmón, la culpa es del individuo por haber fumado y si juegas al fútbol y te partes un brazo te dicen que no hubieras jugado al fútbol; la culpa es del sujeto por no haberse cuidado”, advierte Raúl.

Lo único que temen es que un país tan rico y con tantos recursos como es Colombia se convierta en una segunda Venezuela, pero con una situación aún peor agravada por el narcotráfico, las guerrillas, los cárteles y una mala gestión y represión por parte del Gobierno que lleve al país a la absoluta ruina.







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