“Somos las luces de la ciudad: encendemos los primeros y apagamos los últimos”

Los quioscos de Granada se encuentran en peligro de extinción desde la crisis de 2008, pero la situación se ha agravado por culpa del Covid-19

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Remedios G., en el interior de su quiosco, ubicado en la Plaza del Campillo | Foto y vídeo: Carlos Gijón
Rosa Núñez
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Los quioscos, esas pequeñas construcciones que, como si de setas en un bosque se tratase, invaden las calles y plazas de todas las ciudades y que uno se acostumbra tanto a verlas que pasan inadvertidas cuando se camina cerca de una, pero que cuando desaparecen dejan huella. Y una huella que es visible físicamente, porque tras los muchos años que se mantiene un quiosco ubicado en el mismo sitio, se queda en el suelo un gran rectángulo cuando es retirado de ese lugar.

“Somos tan importantes en una ciudad que cuando desaparecemos, aparte de que se cierra ese negocio en el que dentro hay una familia, físicamente se ve ese espacio vacío, ese suelo que todavía no se ha recuperado después de tantos años que el quiosquero ha estado ahí trabajando”, comenta Remedios G. García, presidenta de la Asociación Provincial de Vendedores de Prensa de Granada (APVG) y presidenta de la Asociación Nacional de los Vendedores de Prensa (ANVP), quien lamenta que, en su posición, “me dura mucho más en el tiempo saber que ese compañero no ha podido salir hacia delante, que la marca en el suelo”.

El peligro de extinción que están sufriendo los quioscos se trata de “un problema a título nacional que viene de la primera crisis económica, la de 2008, desde la que nos está costando remontar y sacar nuestros negocios adelante”, explica García. Sin embargo, “si a eso le sumamos el problema tan grande que tenemos con la pandemia de Covid-19, esta ha sido la gota que ha colmado el vaso, por lo que ha habido muchos puntos de venta que no han podido resistir económicamente ese destrozo”, añade la presidenta de la APVG, cuyo quiosco se encuentra en la Plaza del Campillo, en pleno centro de la capital granadina, como se puede ver en el reportaje en vídeo que acompaña a este artículo, disponible en el canal de Youtube de GranadaDigital.

En concreto, la situación que han experimentado durante el último año ha sido muy dura “moralmente, psicológicamente y económicamente, ya que nos hemos mantenido abiertos porque el Estado nos consideró esenciales para este país, pero no había nadie a quien venderle. Todo el mundo estaba confinado y tenía miedo; aunque nos tuvieran como de primera necesidad, perdimos casi todos los clientes”, asegura Remedios García, que además admite que “el 80% de la economía que hemos utilizado para poder hacer frente a abrir durante esos días lo hemos puesto de nuestros bolsillos”.

Imagen del interior del quiosco de Remedios | Foto: Carlos G. / GD

Buscar soluciones contra el abandono

Remedios García admite de forma contundente que los quiosqueros “nos hemos sentido muy abandonados; no le tengo que dar las gracias absolutamente a nadie más que a mi colectivo, que son todos unos valientes”. La presidenta de la APVG confirma que se siente “muy orgullosa de ellos porque hemos pasado mucho miedo, hemos estado solos, nadie nos informaba de nada, hemos estado sin mascarilla ni distancia de seguridad, y aun así hemos seguido con nuestros negocios abiertos a pie de calle y pagando nuestros impuestos municipales que, durante la época del confinamiento, no nos rebajaron absolutamente nada”.

Estos pagos han sido más difíciles para los quiscos ubicados en el centro de la ciudad y en zonas especialmente concurridas, como Puerta Real, donde se encuentra el puesto de García. No obstante, los quioscos de barrio han sido los más afectados por esta crisis económica, como en zonas de La Chana o Zaidín. Y es una pena, pues, como ella dice, “somos las luces de la ciudad: encendemos los primeros y apagamos los últimos; y durante toda la pandemia hemos escuchado a los ciudadanos y si tenían dudas del Covid-19 les informábamos porque nosotros sabíamos lo que estaba pasando”.

A pesar de los malos momentos que están viviendo los quiosqueros de Granada, Remedios G. intenta ser positiva y, sobre todo, fuerte, mirando hacia el frente y proponiendo, en calidad de presidenta de la APVG, soluciones de ampliación y actualización del mercado de los quioscos granadinos: “Busco productos para que nuestros negocios se reinventen y puedan seguir subsistiendo. Pero además, son muy importantes las ordenanzas municipales de cada ciudad, y la nuestra ya la tenemos pactada y firmada, según la cual podemos vender productos diferentes a los que estamos acostumbrados a ver en un quiosco, es decir, al papel”, sector que además se está viendo también afectado con el avance de las nuevas tecnologías y los medios digitales. Según esta quiosquera desde hace más de 20 años, “esto será un revulsivo para nosotros y creo que podremos, con esta reinvención, mantener nuestros negocios abiertos”.

A partir de ahora, que parece que el final de todo esto está mucho más cerca, con la apertura de provincias y la caída de otras restricciones, cuando las plazas y calles se llenen de personas “y puedan pasear con un poquito menos de miedo”, la economía tanto de los quioscos como del resto de tiendas de “las calles de la ciudad” mejorará, según indica García.







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