Los porteros como grandes aliados de las inmobiliarias: "Nos ayudan a saber si un piso está en venta"

"Si nos ayudaban con la venta de una vivienda les ofrecíamos hasta el 15% de los honorarios, es decir, les dábamos entre 1.000 y 1.500 euros"

GRANADA VIVIENDA ALQUILA VENDE - Dani B-3
Viviendas en venta en Granada | Foto: Archivo GD
Ainoa Morano
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El mercado inmobiliario cada vez se parece más a un laberinto sin salida. Los precios de la vivienda siguen en alza, la venta se estanca y los alquileres predominan, es por ello que ampliar la cartera de viviendas se convierte aun más en una prioridad de primer nivel para las inmobiliarias. Al pasear por los barrios de Granada es fácil encontrar carteles de 'Se Vende' o 'Se Alquila' en las ventanas y balcones de los edificios. Sin embargo, encontrarlos en las zonas más caras de la ciudad es casi misión imposible. Es por ello que las inmobiliarias han rescatado del cajón una técnica de localización de viviendas donde los conserjes de las urbanizaciones o los propios vecinos son los grandes aliados para encontrar casas en venta.

Los agentes inmobiliarios acuden a las urbanizaciones para conocer de primera de mano todo lo que sucede en un bloque de pisos. Si hay alguno en venta, cuántos están alquilados y si se ha vendido alguna vivienda recientemente y el precio final. Para acceder a toda esta información, las inmobiliarias tratan de contactar y de llegar a acuerdos con los porteros de las urbanizaciones pues son ellos los que conocen a la perfección que sucede de puertas hacia dentro en su bloque. Aunque el conocimiento de esta técnica de captación de viviendas ha vuelto a situarse a la orden del día, lo cierto es que es un mecanismo que ya se usaba desde hace algún tiempo.

Desde el Grupo Torres reconocen que ellos sí que han "utilizado" la figura del portero como enlace para conseguir nuevas viviendas en venta, llegando incluso a darles una parte de los honorarios como recompensa. "Nosotros practicábamos esta técnica, pero nunca nos dio un resultado lo suficientemente bueno. Cuando contactábamos con ellos lo que le ofrecíamos era entre un 10 y 15% de los honorarios si se realizaba la venta. Es decir, si eran 10.000 euros de honorarios pues el portero se llevaba entre unos 1.000 y 1.500 euros. Aun así, ahora mismo en Granada no lo usamos. Sí que lo estamos empleando en Málaga porque, aunque es un trabajo algo tedioso, si se hace bien puede dar un buen resultado".

Además de la figura de los porteros, que cada vez escasea más, las inmobiliarias también tratan de contactar con los vecinos para conocer la situación de las viviendas de un determinado bloque. Una vecina de Zaidín cuenta como un día encontró un papel en su buzón que decía: "Quiero hablar sobre esta vivienda, por favor póngase en contacto conmigo en el siguiente teléfono". Algo extrañada, decidió llamar al número que aparecía escrito en el papel. "Llamé porque me resultó raro y tenía curiosidad. Al momento me atendió una mujer que me dijo que estaba interesada en mi casa, que si la tenía en venta o tenía intención de venderla. Le dije que no ya que estoy de alquiler y no es mi casa como tal y me preguntó si conocía alguna vivienda de mi urbanización que estuviese en venta, que era una zona muy buena y que los pisos estaban muy cotizados por mi barrio".

Otro grupo inmobiliario, que prefiere omitir su nombre, confirma que utilizan esta técnica asiduamente. "Lo que suelo hacer es acercarme a las urbanizaciones que tienen porteros, les pregunto a ellos y a veces nos ayudan y otras no, depende mucho de la personalidad del conserje. También solemos preguntar a los vecinos. Muchas veces te dicen pues mira en el tercero se vende un piso. Ahí es cuando intentamos ponernos en contacto con el dueño y ofrecemos nuestros servicios. Si no podemos contactar con ellos sí que les dejamos un papel bajo la puerta. Es una forma de que nos conozcan. Nosotros trabajamos por zonas y lo que me interesa es que, en la zona en la que yo me muevo y donde tengo clientes, que ellos me conozcan, cojan confianza conmigo y con mi inmobiliaria y así sepan como trabajamos. El boca a boca hace mucho".

Aunque desde fuera puede parecer una competencia desleal, las inmobiliarias defienden que es una forma de trabajar como cualquier otra. "Esto es tan simple como cuando se va de viaje y preguntas por dónde está una calle. Preguntando es como se puede conocer si una vivienda está en venta o no. Como no te van a llegar las casas y las posibilidades de vender es estando aquí sentado en la oficina", explica una de las agentes. Además, puntualiza que esta técnica "tiene mucha repercusión" ya que "puede ser que un cliente entre directamente a nuestra inmobiliaria, pero al haber cada vez más, puede entrar a la primera por la que pase por la puerta. Es por eso que intentamos que nos conozcan en persona y que tengan esa confianza con nosotros para que, a la hora de querer vender o alquilar una casa nos elijan a nosotros antes que a otros".

Sobre la competencia desleal, desde el Grupo Torres añaden que esta técnica no es negativa, pero señalan que sí es "desleal cuando una inmobiliaria ve un cartel de se vende y deja un papel al dueño diciéndole que tienen clientes para esa vivienda, eso sí es competencia desleal, pero la técnica del portero o los vecinos es una forma más de captar viviendas".