Diez jornadas de Liga consecutivas sin victoria del Granada

El empate ante el Getafe permite al conjunto rojiblanco poner fin a tres encuentros en blanco, pero no frena la caída del equipo, que permanece en la penúltima posición

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Lucas Boyé trata de controlar un balón ante el marcaje de Gastón Álvarez | Foto: Antonio L. Juárez
Chema Ruiz España
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Con su empate frente al Getafe este sábado, el Granada alcanzó las diez jornadas consecutivas sin ganar en Liga. Casi tres meses sin sumar tres puntos en un encuentro, algo que se ha convertido en poco menos que un hito para los de Paco López. Tan solo cuentan una victoria en su vuelta a la Primera División, en la tercera fecha del campeonato, cuando todavía se acudía a Los Cármenes en manga corta. Desde aquel triunfo ante el Mallorca, anterior incluso al cierre del mercado, la mayor cosecha de los nazaríes es un punto y su mejor secuencia de resultados fue lograr enlazar tres igualdades seguidas. Una crisis sin visos de mejora que, como consecuencia, hunde al conjunto rojiblanco en la clasificación.

Desde aquel triunfo, el Granada ha perdido seis partidos y ha empatado cuatro, incluido el de la última jornada. Este, ante el Getafe, le permitió poner fin a tres encuentros en blanco, contra Valencia, Villarreal y Osasuna, pero no frena su caída. Solo suma siete puntos, registro con el que conserva la penúltima posición de la tabla, aunque en esta semana no se le alejará el corte de la permanencia por el aplazamiento del Mallorca-Cádiz. Alcanza, eso sí, al Celta de Vigo, que se sitúa por delante por ostentar un mejor diferencial goleador. Solo hay dos equipos que en las últimas 20 campañas hayan podido remontar una situación como la del conjunto rojiblanco a estas alturas del curso. 

Frente al Getafe, el conjunto dirigido por Paco López se vio lastrado una vez más por la fragilidad defensiva que hace de él el segundo equipo más goleado de la Liga, si bien evitó la imagen apática y calamitosa de otras citas. Alcanzó las 30 dianas en contra, las mismas que encajó en toda la temporada pasada, en un inicio que pilló a los rojiblancos con retardo. Es ya habitual que los granadinistas empiecen por debajo en el marcador. El gol entró por el perfil diestro, que en las últimas jornadas había retratado a Ricard desajustado, si bien en esta ocasión mostró las debilidades de Manafá. El técnico valenciano no consigue cerrar la meta, todavía sin poder contar con sus teóricos centrales titulares, por lo que sumar sigue siendo una cuestión de pegada en el cuadro nazarí, e incluso esta cualidad se ha visto resentida recientemente.

La melancolía que impregna al Granada desde su defensa ha terminado por contagiar al ataque del conjunto rojiblanco. El gol de Uzuni ante el Villarreal es el único que han anotado los delanteros nazaríes desde el empate frente al Barça, en la última gran noche de Bryan Zaragoza. El malagueño compite lejos del rendimiento con el que inició la temporada desde que fue llamado con la Selección Española y su equipo lo nota. El albanés, aunque siempre amenaza con su presencia, tiene el cañón desviado. Lucas Boyé, que firmó un comienzo muy prometedor en cuanto a cifras, ha dispuesto de muy pocas ocasiones para poder mejorar sus guarismos ante el arco rival, desgastado siempre en la brega sin recibir balones que dirigir hacia la portería. La pólvora se ha mojado.

Lo que sí parece engranar de un tiempo a esta parte es el centro del campo rojiblanco. Gonzalo Villar, MVP contra el Getafe, encaja bien con Gumbau y, con minutos, va a más en cada jornada. Sergio Ruiz, que firmó un gran inicio, ofrece ahora una alternativa de confianza para Paco López, que además va recuperando a Melendo en la distribución en los metros finales. El propio técnico reconoció tras el encuentro que esta parcela se acerca al ideal que desea. Queda por ver si adquiere continuidad.

Con todo ello, el Granada se precipita todavía sin paracaídas, pero el pelotón de la Liga todavía no se ha distanciado, motivo de confianza para Paco López y sus pupilos. El técnico, al menos de momento, cuenta con el respaldo del club, pero es consciente de que necesita sacar resultados cuanto antes. Cada jornada sin ganar pesa más.