Patinetes para combatir los efectos del aislamiento

Los miembros de Ampeg, colectivo que reclama una movilidad más sostenible, se ofrecen para llevar medicinas a domicilio

Entrevista asociación de patinetes electrios
Los miembros de Ampeg se ponen a disposición de los granadinos para llevar medicinas | Foto: Antonio L. Juárez
Miguel López RiveraMiguel López Rivera
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El coronavirus parece haber opacado la normalidad que hasta hace unos días reinaba en cada rincón de España. Toda ayuda es poca y se agradece cada gesto filantrópico por pequeño que pueda parecer.

Por eso, cada vez son más personas las que, de manera altruista y voluntaria, se ofrecen para echar un cable a quienes más dificultad tienen para intentar hacer su día a día de forma más o menos normal.

Jóvenes que dejan carteles en los portales ofreciéndose para cuidar a los más pequeños o desempleados que ayudan a hacer la compra a las personas mayores. Parece como si el Covid-19, además de la enfermedad, también contagiase toneladas de generosidad.

Cada cual pone a disposición de los demás los medios que tiene a su alcance. Sergio Ruiz Medina y los más de 40 miembros de la Asociación para la Movilidad Personal y Ecológica de Granada (Ampeg) ofrecen sus patinetes para comprar medicinas y llevarlas a quienes las necesiten.

Así lo deja claro este amante de las dos ruedas eléctricas a través de un vídeo que circula por los teléfonos móviles de media Granada. “Ofrecemos nuestra ayuda para acercar medicinas a personas impedidas y enfermas. Es un servicio altruista y por el que no cobramos”, explica Medina, presidente de dicha asociación, junto a su patinete.

El único coste, lógicamente, es el del propio medicamento que cada uno de los ciudadanos interesados necesite adquirir. “Recogemos el dinero y vamos a la farmacia a por lo que haga falta”, añade Ruiz. La iniciativa ya ha llegado a varios puntos de Andalucía y demuestra, una vez más, que ante la adversidad, la empatía es más poderosa que el egoísmo.

Ampeg, que reclama soluciones de movilidad sostenibles y que no comprometan el medio ambiente, aparca momentáneamente su actividad habitual para echarle un pulso al coronavirus. Una iniciativa ejemplarizante en un momento en el que la asistencia se antoja fundamental ante la parálisis generalizada de la cotidianidad.





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