La ventaja de ser honesto es que hay muy poca competencia

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Imagen ilustrativa de una reunión de trabajo | Foto: Pixabay
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Decía Virginio Gallardo que en esto de ser honesto hay poca competencia, muy poca diría yo. Y la realidad es que me rodea (en mi trabajo) alguna persona con poca honestidad (y menos humildad) que es capaz de intentar ofender o intentar difamar por intentar quedar por encima del resto, ante lo que para mí son sus errores o fracasos, ante la que creo es su incapacidad manifiesta, ante lo que aparencia de su ignorancia, ante lo que me parece que demuestra alrededor de su palabrería hueca, ante lo que podría entenderse de su “maldad”. Cualquier cosa es mejor que la mentira y el engaño, diría yo. Y probablemente todo viene porque las personas sabias hablan porque tienen algo que decir y las “tontas” hablan porque tienen que decir algo.

Además de la honestidad, la humildad es la que permite continuar mejorando. Personalmente prefiero esas personas que mantienen la empatía y más en estos tiempos. Hay que protegerse de la autocomplacencia y la arrogancia. Las personas humildes saben que lo importante es que la gente pueda crecer. Es evidente que la humildad no es compatible con la ostentación.

Y a esta visión del valor escaso de la honestidad, Carlos Boyero añadía que la técnica sin alma sirve de poco. Y poner alma a la vida, ponerle mejor dicho alma, corazón y vida a los proyectos que ponemos en marcha, implica un cambio en las formas de hacer y de pensar. ¡Cuántos de nuestros jefes no ponen ni alma, ni corazón, ni vida a los proyectos que ponen en marcha! ¡Cuántos de nuestros jefes no reconocen el trabajo bien hecho! ¡Cuántos de nuestros jefes son incapaces de pedir perdón cuando se equivocan! ¡Cuántos de nuestros jefes les faltan hechos y les sobran palabras!

Una de las formas diferentes y más importantes es utilizar la honestidad, entre otras claves, para un cambio. Y es que la principal cualidad para ser un/una buen/buena profesional es la honestidad.

Honestidad u honradez es la virtud que consiste en decir la verdad, ser razonable y justo y actuar de manera íntegra. Es una cualidad humana que consiste en actuar de acuerdo como se piensa y se siente (Coherencia con los valores y creencias, con lo que digo y lo que hago y con lo que digo y cómo lo digo). Quien obra con honradez se caracteriza por la integridad con la cual procede en todo en lo que actúa, respetando por sobre todas las cosas que se consideran adecuadas.

La honestidad puede entenderse como el respeto a la verdad, a los hechos y a las personas; en otros sentidos, la honestidad también implica la relación entre una persona y los demás, y de la persona consigo misma. Y eso implica pensar antes de decir; reflexionar… Y plantearme cuál es honestamente mi objetivo previo a la entrada a una reunión, a una entrevista, etc.

Las obligaciones surgen de los cuatro principios que, de forma unida y mutuamente dependientes, conforman la honestidad:

1. Prudencia (y sabiduría) o la obligación de descubrir la verdad (distinguir los actos buenos de los malos)
2. Justicia o la obligación de mantener la unión entre las personas (tanto no dañar a los demás como servir a los demás)
3. Fortaleza o la obligación de mantener la grandeza y excelencia del ánimo para realizar las acciones
4. Templanza o la obligación de mantener la moderación y constancia de los actos

Según Confucio, la honestidad es uno de los valores y componentes más importantes de una personalidad saludable con el entorno y con los demás. Y esta personalidad genera confianza.

La confianza no da asco. Ésta es una frase tóxica que es importante que nos quitemos de nuestro vocabulario y de nuestra cabeza. Y ser honesto con uno mismo, siempre; quitarse de gente tóxica y rodearse de gente buena, que derroche bondad y emociones positivas, son algunas claves para conseguir que la confianza tenga un peso en nuestras maneras de hacer y pensar y, por tanto, signifique creer en uno mismo.

Nuestra vida se basa en relaciones de confianza, buscamos la confianza. Nos fiamos de… Todo es confianza. Y cuando se pierde, hace que todo se desmorone a nuestro alrededor. Y con ello, sobrevenga la crisis.

Un principio fundamental es el de que una buena persona debe mostrar sus sentimientos sinceramente en su rostro, de forma que facilite la coherencia. Esta sinceridad ayuda a lograr la honestidad con uno mismo. En un nivel más profundo se encuentra la bondad. Todo ello se basa en la empatía y la comprensión de los demás, lo que requiere una autocomprensión previa. Ser buen profesional implica ser buena persona.

Y eso implica tratar a los profesionales como te gustaría que tus superiores te tratasen a ti. La virtud de la honestidad se basa en la armonía con los demás. La honestidad expresa tanto el auto-respeto como el respeto a los demás. Es un compromiso con el conocimiento y la comprensión de la verdad; una responsabilidad permanente con la verdad liderando desde la verdad. Sinceridad con uno mismo. Y además, tus valores, lo que hará que todo el mundo perciba tu integridad y entienda el significado de cada una de tus palabras en cualquier contexto.

La honestidad se manifiesta de muchas formas, pero principalmente tiene que ver con hacer lo que dices que vas a hacer, y también admitir cuándo te has equivocado. Ninguna de estas cualidades nos convierte en un/a buen/a profesional si no somos honestos con nosotros mismos.

Cerrando, pondría encima de la mesa frases sobre honestidad para reforzar lo dicho:

⁃ La honestidad es un regalo muy caro, no la esperes de gente barata.

⁃ La honestidad es el primer capítulo en el libro de la sabiduría.

⁃ Las palabras honestas nos dan un claro indicio de la honestidad del que las pronuncia o las escribe.

⁃ La integridad es decirme a mi mismo la verdad. La honestidad es decir la verdad a otra gente.

Así son los/as profesionales honestos/as, basados en la integridad, en la sabiduría, en la verdad. Por eso es tan caro encontrarlas en la vida o en el trabajo.







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