Los sanitarios españoles en primera línea contra el Covid-19, Premio Princesa de Asturias de la Concordia

España es uno de los que con más virulencia ha sufrido su impacto, con 239 479 pacientes diagnosticados a 1 de junio

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Imagen de un sanitaro | Foto: E.P.
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Los sanitarios españoles que trabajan en primera línea contra la COVID-19 han sido galardonados con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2020, según ha hecho público este miércoles el jurado encargado de su concesión.

Esta candidatura ha sido propuesta por Ginés Morata, Pedro Miguel Echenique Landiríbar y Sir Salvador Moncada, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2007, 1998 y 1990, respectivamente. De forma excepcional, con motivo de la emergencia sanitaria provocada por la pandemia de la COVID-19, la reunión se ha desarrollado mediante videoconferencia.

Los profesionales sanitarios españoles en contacto directo con los pacientes afectados por la COVID-19 conforman la primera línea en la lucha contra esta enfermedad en nuestro país y han demostrado, desde que empezó esta emergencia sanitaria, un encomiable nivel de profesionalidad y compromiso.

“Expuestos a una alta y agresiva carga viral, su entrega incondicional, haciendo frente a largas jornadas de trabajo sin contar, en ocasiones, con el equipamiento y los medios materiales adecuados, según quejas de organizaciones profesionales y sindicales del sector, representa un ejercicio de vocación de servicio y de ejemplaridad ciudadana”, sostiene la nota de la Fundación.

“Con un espíritu de sacrificio personal sobresaliente en favor de la salud pública y del bienestar del conjunto de la sociedad, se han convertido ya en un símbolo de la lucha contra la mayor pandemia global que ha asolado a la humanidad en el último siglo”.

Los profesionales de la medicina, la enfermería, los auxiliares y el resto del personal del sistema sanitario que han atendido directamente a los pacientes contagiados y han realizado su labor en los principales focos de lucha contra la enfermedad del coronavirus ofrecen, con el desempeño de su trabajo, un ejemplo de los valores más estimables del ser humano.

Desde los centros de atención primaria hasta los grandes complejos hospitalarios, tanto públicos como privados, este amplio grupo se ha colocado en la vanguardia de un combate en el que están implicadas, de forma intensa, otras organizaciones, empresas y, de una manera también especial, el Ejército y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

El esfuerzo de los sanitarios españoles contra la COVID-19 ha permitido atender un número de casos de pacientes infectados y víctimas mortales muy elevado, realizando incluso, más allá de sus obligaciones, una labor de profunda humanidad al acompañar a enfermos ingresados y a personas cuyos familiares no podían estar presentes en sus últimas horas de vida. Esa responsabilidad ha puesto en riesgo su propia salud personal, hasta el punto de ser el colectivo más afectado por la pandemia en nuestro país, alcanzando los más de 50 000 infectados y más de 60 fallecidos, según datos facilitados por el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.

Surgida en la ciudad china de Wuhan a finales de 2019, la enfermedad COVID-19, causada por el coronavirus SARS-CoV-2, fue declarada pandemia mundial por la Organización Mundial de la Salud (OMS, Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2009) en el mes de marzo y afecta ya a más de seis millones de personas en más de 180 países.

En ese contexto, España es uno de los que con más virulencia ha sufrido su impacto, con 239 479 pacientes diagnosticados a 1 de junio. La propia OMS ha alabado la labor de los sanitarios españoles a través de su director para Europa, el alemán Hans Klugge, que manifestó, sobre la situación de España, sentirse “profundamente impresionado por el heroísmo de los trabajadores en primera línea”.

El jurado de este Premio -convocado por la Fundación Princesa de Asturias- estuvo presidido por Adrián Barbón Rodríguez, presidente del Principado de Asturias, e integrado por Íñigo Abarca Junco, Luis Aires Dupré, Fernando de Almansa Moreno- Barreda, vizconde del Castillo de Almansa, José Ramón Álvarez Rendueles, Ernesto Antolin Arribas, Antonio Basagoiti García-Tuñón, José Antonio Caicoya Cores, Alfredo Canteli Fernández, Carlos Casanueva Varas, Jacobo Cosmen Menéndez-Castañedo, Sol Daurella Comadrán, José Manuel Entrecanales Domecq, Isidro Fainé Casas, Ana Isabel Fernández Álvarez, José Antonio Fernández Carbajal, Pedro Luis Fernández Pérez, José Antonio Fernández Rivero, Luis Fernández-Vega Sanz, Emilio Ferré Solé, Ignacio Garralda Ruiz de Velasco, Ana González Rodríguez, Jaime Gorbeña Yllera, Alicia Koplowitz Romero de Juséu, marquesa de Bellavista, Bartolomé Lora Toro, Laureano Lourido Artime, Alfredo Mahou Herraiz, Marcelino Marcos Lindez, Adolfo Menéndez Menéndez, José Oliu i Creus, María del Pino Calvo-Sotelo, Mariano Puig Planas, Gregorio Rabanal Martínez, Matías Rodríguez Inciarte, Juan Sánchez-Calero Guilarte, Gonzalo Sánchez Martínez, Antonio Suárez Gutiérrez, Gonzalo Urquijo y Fernández de Araoz, Darío Vicario Ramírez, Manuel Villa-Cellino Torre, Juan-Miguel Villar Mir, marqués de Villar Mir, Ignacio Ybarra Aznar, Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos (secretario).

Los enfermeros agradecen el Premio Princesa de Asturias

El presidente del Consejo General de Enfermería (CGE), Florentino Pérez Raya, ha celebrado que los profesionales sanitarios que están luchando en primera línea contra el COVID-19 han sido reconocidos con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia.

“Es una gran satisfacción y, sin duda, la noticia está llevando ya alegría a los corazones de todos los profesionales que están ahora, en este preciso momento luchando contra este virus que tanto daño ha provocado. No creo que nadie en este país, ni en el mundo, discuta que es uno de los reconocimientos más merecidos de la historia”, señala en un comunicado.

En este sentido, ha realizado una “mención especial” para los enfermeros: “Hemos sido la profesión sanitaria más expuesta por nuestra cercanía a la hora de atender a los pacientes porque gran parte de nuestra labor, fundamentada en los cuidados, se desarrolla a pie de cama, en la asistencia y el seguimiento domiciliario y en las residencias sociosanitarias”.

Pérez Raya ha reivindicado que los profesionales sanitarios “se han dejado la piel en esta pandemia”, y ha recordado que “por el camino quedan mucho sufrimiento, decenas de miles de contagios y más de sesenta muertes de compañeros y compañeras”.

“Este es un reconocimiento al esfuerzo titánico que han llevado a cabo doblando turnos, renunciando a descansos y a fines de semanas y festivos por no dejar ni un solo paciente sin atender. A esto hay que sumarle el hecho de tener que haber prestado la asistencia sin el material de seguridad adecuado, jugándose la vida al no estar lo suficientemente protegidos y sin tener acceso a los tests para confirmar posibles contagios. Tampoco podemos olvidar el miedo que han pasado al volver a casa con sus familias y sin saber si eran o no un foco de contagio. Lo hemos dado todo, como siempre hemos hecho”, añade.

Por otra parte, denuncia que el déficit de enfermeros “ha causado grandes dificultades a la hora de prestar la atención sanitaria, hasta el punto de que han tenido que contratar estudiantes de Enfermería y jubilados”. “Tenemos un 40 por ciento menos de enfermeros que la media europea y esto ha hecho que la sobrecarga asistencial, ya de por sí durísima en cualquier pandemia, en España haya sido insostenible, causando verdaderos estragos psicológicos en muchos profesionales”, argumenta.

“De hecho, hemos tenido que poner a disposición de nuestros profesionales atención psicológica. Esperamos que los políticos, los gobiernos y las autoridades sanitarias tomen nota y corrijan los grandes errores cometidos para que un posible rebrote o una nueva amenaza no vuelva a tener el coste en sufrimiento y vidas que ha supuesto el COVID-19”, concluye.







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