Gregorio Jiménez deja de presidir el Consejo Social de la Universidad

En su carta de despedida, resalta que el reconocimiento nacional e internacional que tiene la UGR debe servir "como motor de transformación económica y social"

Gregorio Jiménez
Gregorio Jiménez, en su toma de posesión como presidente del Consejo Social de la UGR | Foto: Consejo Social de la Universidad de Granada
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Gregorio  Jiménez López ha anunciado que abandona la presidencia del Consejo Social de la Universidad de Granada, puesto que ha ocupado durante los dos últimos mandatos.

En una carta, el hasta ahora presidente alega motivos personales para ello. En concreto señala que “ha llegado el momento de decir adiós y entregar el relevo de la presidencia de este órgano de gobierno”. La Consejería de Economía, Conocimiento, Empresas y Universidad nombrará en próximas fechas una nueva persona “Antes de ese momento, tengo satisfacción de dirigirme a ti para expresarte mi agradecimiento por tu colaboración a la vez que compartir contigo unas reflexiones”, expresa en la carta, remitida a GranadaDigital.

Los consejos sociales son los órganos de participación de la sociedad en el gobierno de la Universidad, y, con ese objetivo, durante estos años “hemos trabajado para darle sentido y contenido a la actividad del Consejo. Junto a las tradicionales funciones de supervisión económica, académica y otras, hemos centrado parte de nuestro trabajo en contribuir a activar la transferencia de conocimiento a las empresas y a la sociedad. Hemos querido impulsar el conocimiento generado en la Universidad de Granada como motor de transformación económico y social”.

“Hemos advertido en reiteradas ocasiones -continúa- que es difícil generar riqueza y bienestar para los ciudadanos, cuando el modelo económico se apoya en sectores básicos, tanto productivos como de servicios, siendo esta, lamentablemente, la realidad actual de la provincia de Granada”.

Gregorio Jiménez subraya que los perfiles demandados en los sectores básicos son de baja cualificación “y dan origen a temporalidad, bajos salarios, pobreza, desigualdad y escasa capacidad de desarrollo”. En consecuencia “vemos cómo la juventud de los egresados de la Universidad de Granada, que pasa por ser la esperanza de un mejor futuro para nuestro entorno y el más valioso de nuestros activos, tiene que emigrar a otros territorios en busca de mejores y más cualificados puestos de trabajo, contribuyendo de esta forma con su talento a generar riqueza en aquellos lugares que los reciben”.

Universidad como motor de transformación

En la era del conocimiento y la digitalización, la capacidad de generar riqueza, puestos de trabajo estables y bien remunerados se asocia al desarrollo de sectores intensivos en conocimiento y en tecnología. “Es ahí donde Granada tiene una extraordinaria oportunidad, oportunidad que pocas ciudades en el mundo tienen. Granada dispone para ello de su Universidad, reconocida, nacional e internacionalmente, por sus capacidades que puede y debe ser el motor de transformación económico y social”, incide.

Con estas ideas, recuerda, el Consejo Social lanzó el programa Diálogos con la Sociedad, con objetivos como dar a conocer a la sociedad de Granada y al resto de España las capacidades y fortalezas de nuestra Universidad y atraer la atención de las grandes empresas, de manera particular, las tecnológicas, en primera fase, para ofrecerle conocimiento y talento, así como de agentes inversores y empresas especializadas para instalarse en Granada.

Articulando estos objetivos, Diálogos con la Sociedad ha desarrollado distintas líneas estratégicas de trabajo que se han plasmado en programas como Líderes (que trajo a Granada al ex ministro de Asuntos Exteriores Josep Piqué o al presidente de Indra, Fernando Abril Martorell, entre otros); el Círculo Mentor, “con el que hemos querido aprovechar el conocimiento y la experiencia de distintas personas del más alto nivel y representatividad de los sectores empresarial, investigador y social”;  el de Sectores Estratégicos, que comprende la identificación y definición de nueve sectores, en los que Granada puede ser competitiva por su potencial; o el de Sensibilización Territorial, que quiere  contribuir a la vertebración del territorio, desde las comarcas, incorporando como valor añadido una hibridación de las altas capacidades de la Universidad de Granada a sus sectores productivos.

“No miremos a provincias de nuestro entorno, la potencialidad de Granada debe estar más orientada en las mejores prácticas de aquellas ciudades que han alcanzado su desarrollo bajo el timón del conocimiento, Boston, Oxford, Cambridge, etcétera”, afirma Gregorio Jiménez en su carta de despedida, en la que valora que en su singladura ha tenido la oportunidad “de aprender, de encontrar amigos, y de conocer de cerca el trabajo de muchos profesores e investigadores de nuestra Universidad llegando a conocer de primera mano, el valioso tesoro que en forma de conocimiento preserva y genera y la Universidad de Granada”.

En su adiós al cargo, ha mencionado que “sin la implicación y compromiso de todos los agentes de la sociedad civil, autoridades y empresarios es difícil articular cualquier propuesta de desarrollo”, por lo que apuesta por “seguir trabajando juntos, definir las claves del desarrollo de Granada, una ciudad única y fascinante que debe tener como horizonte un futuro mejor y sostenible que aporte mayor bienestar a sus ciudadanos. Nadie de fuera vendrá a resolver nuestros problemas; la sociedad granadina tiene en sus manos transformar esta ciudad en base a la economía del conocimiento, haciendo uso de las capacidades que ofrece nuestra Universidad. Granada tiene la capacidad y la oportunidad de hacer realidad esta aspiración”.

Ese agradecimiento se hace extensivo y “especial” a la Universidad de Granada y a su equipo de gobierno, así como a todos los componentes del Consejo Social. ” Su inestimable y valiosa ayuda ha sido fundamental para realizar los proyectos impulsados”.

 





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