La música del granadino Pedro Osuna llega a los Oscar

El joven compositor hizo la banda sonora de 'Argentina, 1985', nominada a la estatuilla en la categoría de mejor película internacional

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El granadino Pedro Osuna es el compositor de la banda sonora de Argentina, 1985 | Foto: GD
Chema Ruiz España
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El día en que Pedro Osuna (Granada, 1997) supo del proyecto de Argentina, 1985, comprendió que se trataba de una obra de calado. "Está fuera de mi control lo de los premios, pero sabía que era una película muy importante. No sé si la más importante de la historia del país, pero, definitivamente, es muy relevante", valora. No le falló el olfato y lo cierto es que nadie puede decir que no avisara. En una entrevista con GranadaDigital en agosto, ya dejó constancia de que se trata de una producción especial y una historia de las que trascienden. Entonces, vislumbraba el Festival de Cine de Venecia con la primera película de cuya banda sonora completa ha sido compositor titular. Ahora, entre reuniones muy confidenciales, vuelve a descolgar el teléfono para atender a este periódico con una palpable ilusión. Empieza a hacer hueco en su calendario porque le espera la alfombra roja de los Oscar.

El filme del argentino Santiago Mitre ha sido nominado a la estatuilla a mejor película internacional, categoría en la que compite con Sin novedad en el frente, Close, EO y The quiet girl. "Todo el equipo de la peli estamos muy orgullosos. Estamos muy contentos y agradecidos de que el mundo la reciba tan bien", exterioriza Osuna, que representará a Granada en la cita mayor del cine a nivel internacional. Él no podía vaticinar que la producción alcanzaría la cima del séptimo arte, pero insiste en que sí era consciente de que no sería una película más. "Cuando gente tan especial como Victoria Alonso está involucrada en un proyecto así, cualquier cosa es posible. Es gente que decide con mucha sabiduría en qué involucrarse y a qué dedicar su tiempo", incide.

"Es una de esas películas que está donde yo quiero vivir, en esa unión que gente como Spielberg ha conseguido, el punto de encuentro entre cosas artísticamente satisfactorias y que, a la vez, gustan y tienen una buena acogida en el público. Y no es fácil. Para mí, lo más difícil es vivir donde se encuentran esos dos mundos del arte y el entretenimiento", describe el compositor, complacido por la acogida que ha tenido también entre el público. En Granada, se llenaron las salas del mítico cine Madrigal mientras Argentina, 1985 estuvo en cartel, antes de dar el salto a Amazon Prime Video, donde ahora se puede ver. A su juicio, en esta convivencia entre la profundidad y la capacidad de agradar al mayor número posible de personas reside el mayor éxito.

"Las piezas de Mozart tenían una sofisticación que le da de comer a los más eruditos, pero, a la vez, son tan simples en la superficie, que es difícil serlo, que también dan satisfacción al que no entiende. Bartók decía que el mejor cumplido que se le podía dar a su música era que le gustara a un niño. A Stravinski le preguntaban si se necesitaba entender su música para apreciarla, y él respondía ‘¿tú entiendes las ostras?’. Si la música es buena, no hay que entenderla. Se puede entender sin más. Esa es mi visión estética de la música", abunda en este sentido, pues, aunque la banda sonora no está nominada, es consciente de que "es un trabajo en equipo". "Es como ahora, que ha ganado Argentina el Mundial. Están todos orgullosos de haber ganado porque ha ganado Argentina. El director es el capitán, es Messi, pero todos somos parte, y la banda sonora, sin duda, es parte del éxito de una película".

Mensajes de su madre y Victoria Alonso

Recuerda con bastante precisión el momento en el que supo que la película había sido nominada al Oscar. Acababa de terminar de dialogar con las musas, en otro de esos habituales encuentros que mantiene con ellas y que alumbran las melodías que luego suenan en las salas de cine. "En la Costa Este eran las 8:30 horas, aquí, las 5:30 horas. No sé por qué lo hacen tan pronto. Había estado toda la noche trabajando y justo me iba a dormir. Estaba componiendo", relata. Concentrado, ni siquiera había caído en la cuenta de que estaban a punto de darse a conocer las candidatas a las estatuillas. "Me mandó un mensaje Victoria Alonso y, luego, mi madre, diciendo 'oye, que anuncian lo de los Oscar ahora, en 15 minutos'", continúa. Aplazó un poco más la hora de ir a la cama y allí, en su estudio, sentado en el piano, presenció la noticia. "Evidentemente, ya no dormí ese día. Sentí una emoción…", expone.

La nominación a los Oscar pone a Argentina, 1985 en el escenario más prestigioso del cine, pero no es más que la guinda a un listado brillante de reconocimientos. Sobresale el Globo de Oro a mejor película de habla no inglesa, un galardón que para Pedro Osuna fue muy especial. "Fue muy emotivo porque, al ganar, ponen la música. Pensar que está sonando la música en una habitación donde hay gente como John Williams o Steven Spielberg, que está sonando mi música, que soy un chaval de Granada... Nunca nadie te da permiso para pensar que puedes hacer cosas a este nivel. Llegar a momentos así, con absolutos héroes, gente número 1 del mundo, es una locura. Es el honor de toda una vida", expresa con entusiasmo.

A esta gala, la de los Globos de Oro, no pudo acudir, pues "el compositor solo va si está nominada la banda sonora, porque es una habitación muy pequeña". Sí espera estar el próximo 13 de marzo en el Dolby Theatre de Los Ángeles, junto con el resto del equipo de Argentina, 1985, para los Oscar. "A uno siempre le da satisfacción cuando el trabajo, aunque tú sepas que es bueno, es tan bien recibido por el mundo. Está generando muchos diálogos. El presidente de Brasil acaba de repostear sobre la película hace poco. En Argentina, está generando diálogos con los jóvenes. La Reina de España, Letizia, a mí me dio la enhorabuena por la película y por la música", apunta. A sus 25 años, ostenta una carrera distinguida, pero su talento proyecta un futuro aún más brillante.

-¿En algún momento imaginó que podría alcanzar las cotas a las que está llegando dentro del cine?

-No -ríe-. Cada nueva meta es una bendición. No sé cómo decirlo de otra manera. Solo se vive una vez y, si uno no intenta hacer las cosas lo mejor posible, al máximo nivel… No podemos esperar a que nos den permiso. A mí, ahora, me gustaría, de verdad, hacer un servicio a la humanidad como compositor. Dejar un legado, intentar perseguir la excelencia hasta que me muera. Eso puede incluir proyectos grandes o no. Me da igual, yo voy a hacerlo lo mejor que pueda, hasta el día que no pueda hacerlo más.