Ilusión

Granada CF Malaga CF
Ignasi Miquel lanza uno de los penaltis durante la tanda de este sábado | Foto: Antonio L. Juárez
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Llevo más de 70 días sin poder quitarme de la cabeza el penalti de Molina, por eso, me sorprende mucho la ilusión que se ha desprendido este verano entorno al Granada CF. Cuando apenas han pasado dos meses de uno de los grandes batacazos en la historia reciente del club, se ha batido el récord de número de abonados del club en Segunda, se ha llenado la Plaza del Carmen para la presentación de un jugador y se han liquidado como rosquillas las flamantes camisetas rojiblancas, tanto la Adidas como la Coolligan (que, por cierto, me parece preciosa).

He visto esta reacción en aficiones de otros muchos equipos, pero lo cierto es que aquí en Granada, no es nada habitual eso de bajar de categoría y romper el récord de número de abonados. Aquí somos más de renovar el abono a regañadientes el último día de plazo y mirar más para abajo que para arriba. Desde luego algo está cambiando en el apesadumbrado filipino cuando ya se escuchan los ecos de ascenso a primeros de agosto.

Ayer, de camino a Los Cármenes, leía atónito una noticia en la que un científico pedía disculpas por el último de sus experimentos. Pese a ser un astrónomo de reputada reputación, el experimento tenía más que ver con lo social que con lo astrofísico. Semanas atrás había presentado una impactante fotografía que decía ser la más nítida sacada jamás de una estrella situada a no sé cuántos años luz; ahora se disculpaba indicando que lo que salía en la foto no era más que una rodaja de chorizo. Sí, era redondito, con trocitos blancos alrededor y estaba sobre una base negra que representaba a la perfección el vacío espacial, pero lo cierto es que solamente era un trozo de chorizo.

Un simple fiambre bastaba para poner en jaque todo aquello que creemos sin comprobarlo por nosotros mismos, sin ser lo suficientemente críticos.

La verdad es que camino al partido presentación del Granada CF, ese experimento me pareció muy clarividente. Después de unas semanas cargadas de ilusión al fin íbamos a ver con nuestros propios ojos al nuevo Granada. Podríamos comprobar si este equipo podría barrer en Segunda División. Y ojo, porque, ya fuera en la tanda de penaltis y sin que lanzara Molina, perdimos.

Cuidado, que a nadie se le olvide que la prudencia es la madre de la ciencia, no vayamos a ver una estrella interplanetaria en una simple rodaja de chorizo.







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