La eterna lucha del Granada CF

El Granada CF demostró el pasado jueves en Eindhoven que, incluso en las peores situaciones, con trabajo y unión todo es posible

Granada CF-PSV
Molina y Antonio Puertas durante el encuentro frente al PSV | Foto: Granada CF
Ainoa MoranoAinoa Morano
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El Granada CF se ha convertido en el fiel reflejo del espíritu combativo de los últimos meses. El país atraviesa sus peores momentos, se enfrenta a retos inimaginables hasta la fecha y, aun así, trata de buscar una salida, un mínimo rayo de luz que le indique el final de este largo túnel en el que se ha convertido la pandemia. Lo que se vivió en el Philips Stadium podría ser el fiel reflejo de la historia de estos últimos meses resumida en apenas 90 minutos.

Quizás es exagerar un poco, pero las sensaciones que transmitió el conjunto rojiblanco en la tarde del jueves, hacen pensar que todo en esta vida tiene solución. Los de Diego Martínez viajaron hasta Holanda con una imagen similar a la de cualquier persona en su primer día de trabajo, con un miedo interno hacia lo desconocido, pero con la ilusión de querer hacerlo lo mejor posible. El estreno del plantel nazarí en la Europa League tuvo el mejor final, pero para llegar a la meta deseada los jugadores tuvieron que saber levantarse del suelo y sacar la garra y la fe que caracterizan a este Granada.

El planteamiento inicial del encuentro hacía pensar que el debut en competición europea podría traer consigo algún que otro disgusto. Con buena parte de la plantilla en enfermería y la posterior lesión de Gonalons, sumado al imponente reto de jugar ante todo un PSV que, además, se fue al descanso con el marcador a su favor, hacía presagiar que el camino del Granada iba a ser más complicado de la cuenta.

Sin embargo, nunca hay que perder la esperanza. Diego Martínez, el nuevo ídolo de la afición rojiblanca, levantó a los suyos a golpe de organización y trabajo duro para volver a Granada con un triunfo bajo el brazo. Costó, sí, pero se consiguió. Sin Soldado, sin Gonalons, sin Quini, sin Neyder y así hasta completar la lista de ausentes, pero con la convicción de que si todos aportaban su granito de arena, cualquier cosa era posible.

Y así fue. El Granada igualó y remontó. Sobre el césped se vio a un grupo de jugadores unidos, que creían en lo que estaban haciendo y, sobre todo, que tenían la convicción de que podían lograrlo juntos. Lo expresó a la perfección Machís tras el encuentro: “quiero felicitar a todos mis compañeros, también a los que no pudieron venir”. Esta victoria no fue solo por la pizarra de Diego o por el mágico gol de Machís. Fue por todo el esfuerzo y trabajo que los rojiblancos realizan día tras día.

Repito, quizás es exagerar un poco, pero la sociedad española se asemeja a lo que ocurrió ayer en Eindhoven. Estamos en el descanso, vamos perdiendo 1-0, pero queda un rayo de esperanza, sabemos que hay una salida, un final feliz para esta situación, solo falta unirse y organizarse para alcanzar ese ansiado triunfo.







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