Fuerza y vulnerabilidad de una Eva Yerbabuena íntima en el Generalife

La compañía a la que da nombre, ha desnudado su flamenco en este primer día de su espectáculo ‘Carne y hueso’, cerrando así este próximo día 29 el ciclo 'Lorca y Granada en los Jardines del Generalife'

EVA YERBABUENA JARDINES DEL GENERALIFE - Dani B-4
'Carne y Hueso' está formado por la bailaora y coreógrafa, junto a un elenco de artistas de la talla de Paco Jarana a la guitarra; Alfredo Tejada, Miguel Ortega y Antonio 'El Turry' al cante; Antonio Coronel y Rafael Heredia a la percusión; y Mariano Bernal, Ángel Fariña, Fernando Jiménez, Cristian Lozano en el cuerpo de baile | Foto y vídeo: Dani Bayona
Ángeles LópezÁngeles López
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Los colores se funden con las emociones y se arropan mediante la guitarra, el cante, la percusión y el cuerpo de baile; a través de un espectáculo, en el que cada cambio de tempo, aporta el significado de la puesta en escena que cala en el público, haciendo un viaje por un flamenco intenso y fluido.

Eva Yerbabuena ha pisado fuerte en el teatro en su primer día de puesta en escena de ‘Carne y hueso’, cerrando el ciclo de ‘Lorca y Granada en los Jardines del Generalife’. Como gotas de agua cayendo, surge una luz solitaria en mitad de escenario. El primer protagonista, inmóvil, aparece y desaparece entre las sombras. Otro de perfil, sigue el mismo recorrido. De la misma, manera el tercero. Motivo que se repite entremezclándose en los actos a lo largo de la noche. Y así, comienza la noche estrellada de este jueves.

Juego de luces íntimo

Toques de guitarra aislados, cada vez con más intensidad, dan lugar a un bailaor a la par que la música le acompaña. Inmóvil da paso, de la misma manera, a otro en el lado opuesto. La duplicidad del momento mantiene la expectación,  hasta llegar a un doblete de otros dos bailaores, formando así el cuarteto del espectáculo. “El cofre de vulgar hipocresía” trae a “un payaso con careta de alegría” que, bailando cual mimo, comienza a dar sentido al nombre de la actuación. “Ante el mundo estoy, riendo, y dentro de mi pecho mi corazón sufriendo” cierra esta introducción con potencia y poderío. Dibuja su danza como un Charles Chaplin en su versión flamenca.

Yerbabuena y su flamenco de contrastes

El taconeo elegante y marcado de una Eva de negro, con bata de cola y mantón, marca los contrastes de este segundo tiempo con su aparición en el escenario. “Se nos rompió el amor de tanto usarlo” arranca los aplausos del público, sin dar lugar a que concluya la guitarra junto a la percusión. Su baile en estado puro, fundida con su acompañamiento de Paco Jarana a la guitarra; y Antonio Coronel y Rafael Heredia a la percusión, como si de uno se tratasen en ciertas ocasiones.

En este punto y aparte que se produce tras abandonar el escenario, en el más absoluto silencio, rompen esta ausencia de sonido mudo los bailaores. Sus zapatos y sus chasquidos con sus movimientos acompasados, y la guitarra suave aumentando el ritmo, poco a poco, hasta explotar y volver a la calma anterior. Un viaje por diversas emociones concentradas en pequeños espacios temporales.

Tres al cante y un mantón al aire

Nada destaca más que las voces de estos tres cantaores en escena que, a la par, van dándose la réplica los unos a los otros. Alfredo Tejada, Miguel Ortega y Antonio “El Turry” inundan el escenario hasta volver la bailaora como si de una paloma se tratase, entre sombras, “aleteando” su mantón magistralmente. “Llorando y en penitencia a tu vera, un día me fui” reza la letra de esta parte, en la cual la artista navega con la voz a sus espaldas, siendo sus brazos las palabras de esa letra, mostrando el lamento en sus gestos, indicados por los toques de guitarra.

Repitiendo los motivos anteriores de baile coordinado, el cuerpo de baile torna el ambiente en colores cálidos, hasta volver posteriormente a los fríos. Mariano Bernal, Ángel Fariña, Fernando Jiménez y Cristian Lozano forman filas en un ir y venir de ritmos en aumento, desapareciendo en finas formas.

Una de las mujeres expuestas como referente del mundo de la danza flamenca no deja indiferente con un programa arriesgado y personal. Se aprecia la evolución del espacio y el tiempo en cada remate de sus maneras propias, siendo ella. En un espectáculo distinto que te atrapa, en el que la ‘lucha de poder’ entre cante. baile y música generan un torbellino de arte y sensaciones, indisolubles para este equipo que ofrece al público lo mejor de ellos mismos. Al natural, puros y sencillos.





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