‘Fuckup Nights’ extiende la cultura del fracaso en Granada

El evento, promovido por AJE Granada y retransmitido en directo por GranadaDigital, se centra en hacer ver el aprendizaje tras cada desacierto

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El presidente de AJE Granada, junto a los ponentes | Imagen: Javier Gea
Nacho SantanaNacho Santana
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La cultura del fracaso se abre paso en Granada gracias a ‘Fuckup Nights’, un movimiento global nacido en México en 2012 del que ha podido disfrutar por primera vez la provincia gracias a la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) de Granada. El evento, celebrado en el Teatro CajaGranada Fundación, ha sido retransmitido en directo por GranadaDigital gracias a una iniciativa conjunta con AJE.

La iniciativa parte de la premisa de fomentar el aprendizaje en base a los desaciertos. Para ello, han contado con tres ponentes diferentes, que han expuesto los diferentes fracasos a los que han tenido que hacer frente antes de acabar triunfando, así como las oportunidades que han generado o experiencias positivas que han sacado de ellos. De entre estos ponentes destaca la figura de Josef Ajram, empresario, escritor, conferenciante y trader, que ha sido el encargado de cerrar la jornada.

Tras la presentación del evento, que ha corrido a cargo de Fran Viñuela, ha llegado el turno de palabra para José Antonio Martínez, presidente de AJE Granada. Martínez ha recordado que «más del 90% de las empresas fracasan antes de los cinco años» antes de asegurar que «no nos atrevemos a hablar de fracaso». Tras esto, ha explicado que «es importante mostrar cómo evitar ese fracaso», para lo que hay que «normalizar las cagadas y aprender de ellas».

De este modo, se ha dado paso al primer ponente de la noche, Sergio Oya, del grupo LegaleGo. Durante el tiempo del que ha dispuesto ha contado su historia, «la historia de un fracasado», como él mismo ha asegurado. Las cosas iban bien en su empresa, lo que le ayudó a sentirse cada vez más fuerte, hasta el punto de ampliar la plantilla con cinco personas a cuyo aprendizaje dedicó su tiempo y esfuerzo. Sin embargo, tuvo que ver cómo progresivamente abandonaban la compañía. «Me quedé solo», ha recordado, su mujer lo dejó todo por echarle una mano con el negocio y, en ese momento, descubrieron que sus antiguos socios habían montado un negocio idéntico al de Sergio, pero «reventando los precios».

«Me quedé paralizado, empecé a temblar, es como cuando te dicen que alguien cercano ha muerto», ha rememorado Sergio delante de la abarrotada sala, «te están robando el pan de tus hijos y no puedes hacer nada para evitarlo». «Toqué fondo, estaba tocando lo que para mí era intocable: mi familia», ha indicado en relación a cómo esos problemas le afectaban en su día a día antes de finalizar asegurando a los presentes que «nunca sabes lo fuerte que eres hasta que ser fuerte es tu única opción».

Tras él ha tomado la palabra el segundo ponente de la jornada, Javier Díaz, de Seven Solutions. Su empresa comenzó en el 2006 operando en el ámbito de los coches inteligentes, «sabíamos de tecnología, pero no de empresas», ha explicado ante la audiencia. Esto se tradujo en «un tortazo de libro» que les llevó a reinventarse en el sector de la vigilancia, lo que desembocó en «un segundo tortazo de libro». Finalmente, desde el CERN contactaron con Seven Solutions y «la cosa empezó a cambiar». «Decía Henry Ford que el fracaso es la oportunidad de reinventarnos cada vez de forma más inteligente, aprendimos a escuchar a los clientes», ha explicado Díaz, «Nos seguimos dando tortazos con cierta frecuencia, pero en medio siempre hemos encontrado algún trébol de cuatro hojas», ha finalizado.

Por último, ha llegado el turno de Josef Ajram, ponente principal y encargado de cerrar la velada, que ha decidido empezar su intervención felicitando «a los ponentes por la valentía». Tras esto, ha querido comenzar su alegato con una conclusión al afirmar que «la buena noticia de hoy debería ser que el fracaso no existe» para, acto seguido, contar su experiencia en base a tres principales errores que le han supuesto un «enorme aprendizaje».

El primero de estos tres errores fue haber sido «el hermano malo». «Empecé a lidiar con el error, cada tres meses tenía que gestionar el hipotético fracaso, pero en junio aprobaba», ha indicado el barcelonés, «organicé un viaje de fin de curso espectacular para mi clase, pero me olvidé de estudiar para la selectividad». Fue este hecho el que provocó el primer ‘clic’ en su interruptor. «Nunca nadie había suspendido selectividad en mi colegio, por primera vez en mi vida era el único malo«, ha recordado, «tuve que ir a decirle a mi padre, que para mí era un hérore, que había suspendido y que por primera vez no íbamos a ir en verano a Siria». «Entendí que, para salvar futuros errores, tenía que marcarme un objetivo lo antes posible; errores sí, fracasos no», ha asegurado.

El segundo de estos errores se produjo en el mercado bursátil. «Durante siete años no sabía lo que  era perder, la vida me iba muy bien, compré y vendí acciones para mí por valor de 360 millones de euros», ha introducido para continuar explicando que, un día que no tenía que trabajar, decidió hacerlo. Justo ese día, hubo una volatilidad excepcional en el mercado, por lo que «perdí 110.000 euros en una sola operación». «Lo que pensaba que sabía hacer no era cierto», ha rememorado Ajram, «al día siguiente puedes sentirte un fracasado y no ir a trabajar o construir poco a poco lo que te has cepillado en un día por mala suerte». Así lo hizo, volvió al trabajo y recuperó en un solo día el 90% del dinero que había perdido, «esos dos días me enseñaron que el talento no se olvida«.

 El tercer y último error lo reconoció tras fichar por RedBull para ser uno de sus 500 atletas de élite en todo el mundo. Fue ahí, tras conquistar hitos deportivos inalcanzables para prácticamente cualquier persona, cuando se dio cuenta de que «hay que saber conformarse». «Pensamos que hacer las cosas siempre bien es normal, pero es extraordinariamente difícil», ha reivindicado en el Teatro CajaGranada, «hay que saber perder y decir basta, aprender del error y ganar confianza, solo con confianza se aseguran los objetivos», ha finalizado.

Así, los empresarios granadinos han aprendido a valorar el desacierto. El fracaso, más allá de lo negativo, supone una serie de oportunidades y enseñanzas que permiten reforzarse para seguir creciendo, algo que AJE Granada ha querido transmitir a los asistentes con este evento pionero en la provincia. Granada se suma de este modo a los más de 80 países y 300 ciudades diferentes que aprovechan las ‘Fuckup Nights’ para aprender toda gran empresa lleva a sus espaldas un fracaso que valió de lección.



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