Fiscalía pide 23 años para el acusado de matar a un Guardia Civil

Los hechos tuvieron lugar el pasado 15 de octubre de 2018 en Huétor Vega

En Granada, misa funeral por el guardia civil fallecido tras ser disparado
Entierro del Guardia Civil asesinado | Foto: Europa Press
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La Fiscalía ha pedido un total de 23 años de prisión para el acusado de matar el 15 de octubre de 2018 de un tiro al guardia civil José Manuel Arcos Sánchez en Huétor Vega (Granada) por la presunta comisión de seis delitos, por los que ha solicitado también el pago de multas por un total de 2.700 euros y de indemnizaciones por 334.000 euros.

El escrito de acusación provisional del Ministerio Público, al que ha tenido acceso Europa Press, se refiere a la presunta comisión de delitos de homicidio, dos de tenencia ilícita de armas, de robo y de hurto de uso de vehículo de motor ajeno, y leve de daños.

El caso, que será juzgado por la fórmula de jurado popular, se remonta al 15 de octubre de 2018, cuando el agente fallecido y su compañera, pertenecientes al Puesto de La Zubia, estaban prestando servicio de Seguridad Ciudadana sobre las 04:00 horas, a bordo del vehículo oficial, uniformados y con sus armas reglamentarias.

El fiscal, según ha adelantado este viernes el diario ‘Ideal’, ha mantenido que el acusado, de 41 años, contra el que pide que se abra juicio oral, empuñó, en el marco de una persecución, «el arma a corta distancia del agente y, con intención de acabar con su vida, efectuó un disparo hacia la zona situada entre el abdomen y la ingle».

La persecución se inició cuando supuestamente «aceleró» tras dar el guardia civil, junto con la agente en prácticas que lo acompañaba, el alto al acusado después de que realizara «una maniobra que resultó sospechosa (…) probablemente porque manejaba un vehículo robado y porque portaba una mochila con un arma».

En el auto de hace un año por el que el Juzgado de Instrucción cinco de Granada acordó iniciar el procedimiento para que sea un jurado popular el que juzgue al acusado, el juez fijó una fianza de 150.000 euros para el investigado para asegurar las responsabilidades pecuniarias que se le pudieran imponer en este proceso.

Relato de los hechos

El juez detalló en ese auto que, en el tramo de carretera hasta llegar a la travesía de la localidad de Huétor Vega, los agentes activaron los indicativos luminosos, «pero el vehículo en vez de parar aceleró su marcha entrando a alta velocidad en la población».

Viendo que no se detenía, activaron las señales acústicas y a través del micrófono externo se le conminó a hacerlo, aunque continuó conduciendo callejeando hasta que colisionó con otro vehículo que estaba estacionado.

El investigado «cogió una mochila y salió huyendo a pie», por lo que los agentes comenzaron a perseguirlo gritando varias veces «alto Guardia Civil, párate, párate».

Viendo que no se detenía, el fallecido efectuó dos disparos intimidatorios al aire mientras el individuo entraba en la calle Tempranillo. En ese lugar el agente sacó su defensa extensible y dio indicaciones al presunto homicida para que se tirara al suelo, mientras su compañera «como podía le sujetaba».

El guardia civil le llegó a dar un golpe en la pierna, pero no cayó al suelo y logró huir. Comenzaron de nuevo la persecución pero «a la agente se le cayó el portófono al suelo, lo que hizo que perdiera distancia respecto a su compañero», por lo que empezó a guiarse por las voces de ambos, cruzando zonas ajardinadas.

Fue en ese entorno donde el investigado presuntamente cogió el arma reglamentaria del agente que le había dado alcance y tras un forcejeo entre ambos le disparó en la zona del abdomen, lo que posteriormente le causó la muerte. Relata el juez que su compañera observó «cómo caía al suelo y cómo el investigado comenzó a correr».

«La agente tiró la linterna al suelo, desenfundó, montó su arma y salió hacia el individuo que le llevaba unos 20 metros de distancia y efectuó un disparo intimidatorio al aire a la vez que gritaba ‘alto'». En ese momento, el presunto homicida se dirigió hacia ella y supuestamente la disparó sin llegar a alcanzarla.

Posteriormente huyó con el arma reglamentaria del agente fallecido y se dirigió a un cortijo donde se escondió, se cambió parcialmente al menos la ropa y se apoderó de otro vehículo. Finalmente fue detenido sobre las 10,00 horas en un control policial. En el interior de la mochila que lanzó durante la persecución llevaba un subfusil.



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