Entrevista con Pepe Prieto, autor de ‘Sonidos circulares’

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Pepe Prieto, un referente musical que ahora presenta libro | Foto: Cedida
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Pepe Prieto, amante incombustible de la música y conductor del muy recomendable programa de radio Hotel Arizona, se ha marcado uno de esos libros que merecen ser leídos con atención: «Sonidos circulares. Tesoros melódicos para el inicio de un nuevo milenio». El próximo sábado 26 de octubre a partir de las 13h estará presentándolo en Discos Marcapasos, pero he querido conversar un poquito antes con él. Aquí lo que dio de sí la charla.

Pregunta: Antes de nada enhorabuena por el libro. Cuéntanos, ¿cómo surge «Sonidos circulares»?

Respuesta: Muchas gracias, Med. En realidad es un proyecto gestado hace más de diez años entre mi amigo Jesús Álvarez (también granadino y, todavía, dueño de Radio City discos) y yo mismo. La cuestión que propició el click fue que él acababa de abrir la tienda y estaba recibiendo abundante material de gran calidad y al que muy pocos le estaban haciendo el caso que merecía. Abordamos la posibilidad de escribir un libro conjuntamente reseñando esos discos (incluso llegamos a crear un borrador de artistas de los que hablar), pero Jesús tenía muy poco tiempo y yo no sabía, literalmente, por dónde empezar. Hasta que una serie de circunstancias laborales —eufemismo de ERE— me dejaron una respetable cantidad de tiempo para poder atacar un proyecto de estas características. Pero, vamos, que realmente surge como respuesta al ninguneo que sufren una serie de nombres y a los que queríamos poner en el sitio que les corresponde, aunque fuera de una manera modesta.

P: ¿Cómo te enfrentaste al crowdfunding? ¿Cómo valoras esa experiencia?

R: Pues acojonado, para qué te voy a engañar. En principio se lo iba a proponer a alguna editorial, pero, siendo sinceros, era muy probable que no aceptaran el borrador. Así que el empujón definitivo me lo dio una amiga que conoce un poco el mundo editorial y me comentó que el dinero que recibe un autor por obra vendida es, diciéndolo finamente, poco realista. Me empollé una serie de artículos de como se debe enfocar una campaña de estas características y me tiré al barro. Eso sí, con el colchón de saber que había bastantes oyentes de Hotel Arizona que podrían estar interesados. Además así tendría total control sobre toda la obra.
La verdad es que los cuarenta días que dura la campaña de crowdfunding son apasionantes y estresantes a partes iguales. Hay días que te venías súper arriba viendo que habían aportado a la causa seis o siete mecenas y al día siguiente te preocupabas un poco porque solo eran uno o dos y veías que no llegabas al objetivo. Tengo una pizarra/mural que ocupa una pared entera de casa en la que iba apuntando todos los movimientos y cifras de la campaña… todavía no la he borrado jajajajaja. Y lo cierto es que se consiguió el objetivo casi sonando la bocina de final de partido, pero cuando aportó el último mecenas, y eso me pilló precisamente en Radio City discos, fue un subidón bastante serio. Así que yo la valoro muy positivamente, mi ritmo cardiaco no sé si pensará lo mismo.

P: Ahora volvemos al libro, pero me gustaría hacerte una serie de preguntas que me asaltan escuchando Hotel Arizona Radio, ¿eres consciente del buen rollo que contagias?

R: Jajajajajaja. Bueno, si tú lo dices será verdad. Lo cierto es que no lo soy o no me he parado a pensarlo. De hecho, estoy seguro de que debe haber personas que no está en sintonía con esa afirmación. Pero, vamos, que si eso es lo que piensas que contagio (o contagia el programa), me alegra infinitamente, para eso está concebido. Yo lo que intento expresar cuando presento las canciones en el programa es una manera de hacer radio lúdica, extrovertida, personal y divertida, a la par que educativa. Si encima infecta buen rollo, pues ya ni te cuento…

P: ¿De dónde te viene ese entusiasmo y esa pasión inagotables por la música?

R: Pues desde que tenía ocho o nueve años. En mi familia éramos seis hermanos y yo soy el penúltimo. En casa solo había un radiocasette y lo dominada uno de mis hermanos mayores, Miguel Ángel (ya fallecido y al que dedico el libro). Eran los primeros ochenta y él era un asiduo de los bares de “La Movida”, por lo que con bastante frecuencia venía con alguna cinta grabada que sonaba sin cesar hasta que las pilas del aparato se agotaban. Yo escuchaba todas esas canciones de Ramones, Fisher Z, Joe Jackson, Nacha Pop, Ñu, The Clash, Burning o Damned y no sabía qué era, pero me molaba que te *****. Luego llegó el tiempo de salir del colegio e ir al instituto. Allí tenía un compañero de clase cuyo hermano mayor poseía una colección de LPs más que generosa y de la que me aproveché tangencialmente, pero me aproveché. Esto ya creó una especie de adicción que se fue ampliando en mis visitas a bares musicales y en conversaciones con otros amigos amantes de la música. Luego ya lo que me colocó en otro nivel fue dedicarme profesionalmente, con tan solo veinte años, a pinchar discos. Ese fue un paso capital, la cantidad de gente que conoces y te recomienda o sugiere discos es considerable (al igual que el feedback que se produce) y yo estaba dispuesto a empaparme de todo lo que me pudiera servir para aprender y mejorar. Así que la pasión viene de antiguo, tanto del ámbito familiar como del escolar, y siempre fomentada a través de la colaboración entre melómanos.

P: ¿De dónde sacas tiempo para asimilar tantísima música?

R: Bueno, ahora me dedico exclusivamente a hacer el programa y a trabajar en otros volúmenes literarios que tengo en mente. Lo puedo decir, en este momento ‘Sonidos circulares’ permite dedicarme, temporalmente eso sí, a escribir. Por eso tengo algo más de tiempo que el que puedan disponer otras personas. Ahora, no sabes la cantidad de horas de vida útil que te quitan los muchos discos malos que llegan a mi poder y a los que hay que tratar con respeto por lo menos hasta su primera escucha.

P: ¿Qué es para Pepe Prieto la libertad?

R: Pregunta delicada en estos momentos de agitación que vive nuestro país. Pues me gustaría que transmitiera el efecto positivo que aparece recogido como primera acepción de la palabra en el diccionario de la RAE: «Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos». Siempre y cuando no se socaven los derechos de los demás. Igual lo que habría que plantearse son las consecuencias de ser libre a día de hoy y quién lo es realmente.

P: Volviendo a los «Sonidos circulares». Me gusta pensar en tu libro, que habla de cientos de discos publicados en las dos primeras décadas del siglo XXI (2000-2018), como una declaración de intenciones frente al cacareado «cualquier tiempo pasado fue mejor», ¿era algo así uno de tus propósitos? ¿cuál era el objetivo que Pepe Prieto tenía en mente al realizar un libro de esta magnitud?

R: En el capítulo de introducción del libro comento que en un inicio se iba a titular precisamente así, “Cualquier tiempo pasado NO fue mejor”. Pero me parecía un tanto sobado, se reseñan discos que ya tienen dieciocho años (por lo que el título no se ajustaría del todo a lo que se incluye en el interior) y sonaba un poco pasivo-agresivo. Pero dicho todo esto, yo soy de los que opina que para nada cualquier tiempo pasado fue mejor. Quizá más original, genuino, pionero o “puro”, pero no estoy de acuerdo que necesariamente mejor. Aquí ya casi nadie se acuerda de que se lleva copiando y cogiendo prestado de otros desde que la música popular existe como tal y no siempre para mejor.  El objetivo básicamente es el de prestar la atención que merecen los discos buenos publicados los últimos años y colocarlos juntos, negro sobre blanco, sean de artistas conocidos o no y siempre desde mi punto particular punto de vista. Luego si cada uno quiere compararlos con otros de décadas anteriores, que haga el ejercicio y saque sus propias conclusiones.

P: Usando un símil de básket, del que me consta que eres buen aficionado, ¿eres más de sextos hombres que de All-Stars?

R: Yo creo más en el trabajo de equipo al completo. Muchos partidos te los saca adelante el fondo de armario que tengas en el banquillo, pero claro, las estrellas brillan mucho, tanto que pueden llegar a cegar con su resplandor. Por lo tanto, y centrándome en el mundo de la música, yo creo que los All-Stars son importantes, pero los sextos hombres son necesarios

P: Supongo que estarás recibiendo muchos elogios y -lo dudo, pero a saber tal y como está el patio- alguna crítica, ¿cómo lidias con ambos?

R: Si te soy sincero, todavía no he recibido una mala crítica. Jajajajajaja. Sí que he visto como un comprador (o mecenas, no lo sé), poco después de adquirir el libro, ya lo estaba vendiendo a través de la red. Me dejó más tranquilo comprobar que también estaba ofreciendo ejemplares de otros autores y publicados, incluso, después que el mío.  No creo que tuviera ningún problema en afrontar una mala crítica, al fin y al cabo son eso… críticas, textos subjetivos. Mientras no se falte al respeto, y se argumente, yo no voy a tener ningún problema. En cuanto a los elogios, sí, he tenido unos cuantos, y me hacen mucha ilusión porque refrendan el trabajo, el cariño y la capacidad en lo que uno hace, pero suelo mantener un poco de distancia con ellos. Vamos, que no van a conseguir, si fueran muchísimos, que me convierta en un imbécil relamido y egocéntrico.

P: ¿Qué se siente cuando alguien te dice que le has descubierto un disco o una canción? En mi caso te digo ya que pasó con el Circle Sounds de Kelley Stoltz…

R: Me alegro muchísimo, Miguel. Pues, como te comentaba al hilo de los de los elogios, una gran satisfacción, pero relativizando un poco. A día de hoy, si no soy yo, igual es otro (poco tiempo después) el que te hace esa misma recomendación. Lo que sí que me fastidia un poco es saber de buena tinta que has sido tú el prescriptor de tal o cual nombre y ver como algunas personas constantemente y recurrentemente ignoran mencionarte y poco menos que se atribuyen el hallazgo. Yo lo digo muy a menudo, soy un servicio público, pero también soy una persona y tengo mi corazoncito.

P: Vas a presentar el libro en Discos Marcapasos, uno de los grandes templos musicales de Granada, ¿puedes contarnos un poco de en qué va a consistir la presentación?

R: Mira, antes de publicar el libro no había ido nunca a la presentación de uno. A día de hoy solo he ido a una, la primera que hice del mío. Te cuento esto porque no sé exactamente como se va a desarrollar, pero como a mí me gusta mucho hablar (aunque de mí no tanto) y me encanta la música, seguro que va a ser muy divertido y vamos a pasarlo “pirata”. De hecho, te invito a que hagas de cicerone si quieres y a tomarnos unas Alhambra después. Eso sí, antes de la presentación habrá un breve concierto acústico en el que participaran mis amigos, y oyentes de Hotel Arizona, Sunset Riders —surgidos de los geniales Whitechapel—. A todo esto aprovecho para decir que el día anterior (el viernes 25) estaré pinchando —gracias Jose Boni— en el Ruido Rosa, evento que me hace especial ilusión, la verdad, y el sábado por la tarde en el Loop bar también estaré poniendo canciones para solaz de los que allí tengan a bien acudir.

P: Una de las recientes noticias musicales más tristes que le han llegado a un servidor es el cierre de Radio City. Tú que conoces bien dicha tienda y que eres amigo de Jesús, ¿cómo has recibido esta noticia? ¿qué representa un sitio como Radio City para un melómano como tú?

R: Para mí Radio City representa todo a nivel musical a día de hoy. Jesús y yo planteamos la idea original de escribir el libro, él es mi principal prescriptor, casi todos los discos me los compro allí y su pareja, Sonia Paredero, ha sido la encargada de maquetar y diseñar toda la imagen de ‘Sonidos Circulares’, que, dicho sea de paso, ha hecho un trabajo maravilloso. Por lo tanto para mí ha sido un palo muy gordo y del que tardaré bastante tiempo en reponerme. En realidad concibo Radio City como mi segunda casa. ¿Sabías que el nombre de la tienda fue una idea mía? Imagínate, mi vinculación con ese comercio es total, siempre formará parte de mí.

P: Ahora la preguntita vaga para terminar, ¿qué te gustaría que te preguntasen en una entrevista y que no te preguntan jamás?

R: Me han hecho pocas entrevistas, pero en ninguna me han preguntado cual es mi plato favorito. Aprovecho para decir que el cocido madrileño. Jajajaja.

P: Agradecimiento infinito Pepe, todo lo mejor y nos vemos por Marcapasos.



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