El Príncipe das Bateas ahonda el bache del Granada

Iago Aspas lidera al Celta ante un Granada que sigue sin encontrar su mejor nivel en Liga y vuelve a perder puntos contra rivales directos

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Rui Silva sostuvo al Granada en la primera parte | Foto: GranadaCF
Jero CameroJero Camero
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El Granada llegó a Vigo con la intención de enderezar su rumbo en la competición nacional, pero se encontró con un Celta en pleno resurgimiento de la mano del Chacho Coudet, desde el banquillo, y de un Iago Aspas que una vez más se está echando el al cuadro gallego a su espalda para evitar una situación peliaguda.

El equipo entró al partido con cierta demora. El Celta, producto de la necesidad, sí ingresó al césped de Balaídos con las ideas mucho más claras. Iago Aspas puso desde el primer momento el ritmo a su conveniencia. El Príncipe das Bateas mandó como quiso en su propio castillo desde el comienzo del choque.

No había ni un solo balón que no pasase por los pies del de Moaña. Jugaba al primer toque o frenaba la acción, según fuera necesario en el momento, y aprovechó al máximo el cambio de dibujo rojiblanco. Aspas aparecía por tantos lados que ninguno de los cinco miembros de la defensa del Granada fue capaz de pararlo.

Pero, por suerte para los nazaríes, alguien más quedaba para salvar los muebles. Rui Silva comenzó a construir un muro que evitó el declive de los hombres de Diego Martínez en menos de diez minutos. El portero luso volvió a postularse para debutar de forma internacional con su país evitando tres goles cantados nada más iniciar el choque.

El Celta no quitaba el pie del acelerador y continuaba saliendo con mucha velocidad ante las pérdidas del rojiblancas. El Granada era incapaz de encadenar más de tres pases para superar la medular y se defendía como podía a base de despejes hacia ningún lado. Se ahogaban los andaluces, mientras que el Celta continuaba oliendo la sangre que manaba de la zaga rival.

Sin embargo, en uno de los pocos desajustes de la defensa del celeste, llegó el primer gol del partido. Luis Milla cazó una pelota suelta en el centro del campo y metió el cuero en profundidad para la carrera de Luis Suárez. La pantera, tras ganarle la pugna a Renato Tapia, picó el balón por encima de Rubén y consiguió abrir el conteo de los goles.

Pero la alegría le iba a durar poco al Granada. Tan solo dos minutos más tarde, el Celta logró el tanto de la igualada. Un desajuste por el costado izquierdo que defendían entre Foulquier y Vallejo lo aprovechó Olaza para poner un centro raso que Nolito consiguió mandar al fondo de la red. Volvían las tablas al electrónico, pero no el dominio del Celta.

Los últimos minutos del primer tiempo estuvieron mucho más equilibrados. El Granada se sacudió la presión y a punto estuvo de volver a ponerse por delante con una preciosa jugada, trenzada entre Machís y Milla, y disparo final de Neva que desbarató Rubén. También tuvo la suya el Celta, pero Rui Silva volvió a ser el salvador de los nazaríes con otra espectacular intervención.

Pese al empate, las sensaciones no estaban siendo nada optimistas para el Granada y Diego Martínez intentó cambiar las tornas durante el descanso. Antonio Puertas, que poco a poco vuelve a coger ritmo competitivo, ingresó al terreno de juego por un Jorge Molina que hizo lo que buenamente pudo con los pocos balones que le llegaron.

El segundo periodo comenzó con mucho menos ritmo, pero el Granada aún no estaba cómodo con el balón. Sí aumentó la seguridad defensiva, en gran medida porque Aspas perdió parte del protagonismo que tuvo durante los primeros 45 minutos. Pese a todo, el peso del partido lo seguía manteniendo el conjunto celeste y el de Moaña podía aparecer en cualquier momento.

Diego seguía sin estar satisfecho con el rendimiento del choque y buscó en su banquillo nuevas alternativas. Soldado y Gonalons fueron las alternativas para Luis Suárez y Yangel. El venezolano no tuvo su día y se le vio con cierta ansiedad de cara a puerta con varios disparos desde fuera del área con poco peligro.

Los cambios no hacían efecto en el juego rojiblanco pese al menor ritmo del Celta. Pero los celestes tampoco necesitaban demasiado para meter de nuevo el miedo en el cuerpo del Granada. Bastó con un pase filtrado de Aspas para que Nolito volviese a tener una ocasión clara que mandó fuera una vez más.

El que no falló fue Baeza a diez minutos para el final del partido. De nuevo Iago Aspas consiguió volver loca a la defensa rojiblanca y consiguió meter un pase de la muerte para que Baeza, con un poco de fortuna tras varios rebotes, volviese a adelantar al Celta. El segundo tanto fue un mazazo para el Granada, que bajó los brazos. Iago Aspas lo aprovechó e hizo de las suyas una vez más para ceder el tercer tanto a Fran Beltrán.

La única noticia positiva para el Granada fue el regreso al terreno de juego de Quini, que tuvo un cuarto de hora en un partido que la final se terminó empañando con una tangana final entre todos los jugadores en la que Yokuslu fue expulsado por una agresión a Luis Milla.

Tercera derrota consecutiva del Granada que parece que entra en barrena en Liga. Los de Diego Martínez no consiguen dar con la tecla y se van dejando un rastro de puntos ante rivales directos en la lucha por el descenso. El Celta, al igual que sucedió con el Real Valladolid, fue muy superior durante todo el encuentro y se quedó con una victoria más que merecida.


Ficha técnica:

Celta: Rubén; Hugo Mallo, Araújo, Murillo, Olaza; Tapia, Brais Méndez, Nolito (Baeza, 74′), Suárez (Yokuslu, 74′); Santi Mina (Fran Beltrán, 83′) e Iago Aspas.

Granada: Rui Silva; Vallejo (Soro, 82′), Germán, Domingos, Neva; Foulquier (Quini, 76′), Milla, Yangel Herrera (Gonalons, 60′), Machís; Jorge Molina (Puertas, 46′) y Luis Suárez (Soldado, 60′).

Goles: 0-1, Luis Suárez (25’); 1-1, Nolito (27′); 2-1, Baeza (81′); 3-1, Beltrán (85′).

Colegiado: Díaz de Mera (Manchego). Amonestó a Murillo, Olaza, Humo Mallo y Renato Tapia en el Celta y a Foulquier, Puertas y Soldado en el Granada. También expulsó a Yokuslu (98′) por una agresión sobre Luis Milla.

Incidencias: Partido disputado en el estadio Abanca-Balaídos sin aficionados. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de Diego Armando Maradona.







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