El drama de la violencia sexual: “No sabía cómo iba a acabar esa noche, pero solo deseaba que fuera rápido”

Jóvenes de toda España se han puesto en contacto con GranadaDigital para contar situaciones difíciles que han sufrido a temprana edad

agresión a mujer
Una mano, de apariencia masculina, aprieta con fuerza el brazo, aparentemente, femenino| Foto: Archivo
Celia Pereira
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Después de las desafortunadas palabras de un joven influencer en una entrevista, se ha desatado una ola de testimonios de mujeres contando situaciones dolorosas en las que se han sentido violentadas, asustadas y agredidas. Incluso la ministra de Igualdad, Irene Montero, se ha hecho eco de las palabras y se ha pronunciado acerca del tema. GranadaDigital ha decidido escuchar a las mujeres que han querido darle visibilidad a este tema contando sus historias.

Naim Darrechi, un joven ‘tiktoker’ mallorquín de 19 años, ha sido noticia recientemente tras realizar una entrevista con el ‘youtuber’ Mostopapi, donde el ‘influencer’ ha afirmado que no utilizaba preservativos a la hora de tener relaciones sexuales: “No puedo, me cuesta mucho utilizarlo. Nunca lo utilizo. Un día pensé: ‘Tío, es extraño que no haya dejado nunca embarazada a ninguna chica durante todos estos años’. Entonces decidí empezar a acabar siempre dentro, y nunca ha pasado nada, por lo que creo que tengo un problema”. Sin embargo, lo más criticado ha sido la justificación de Darrechi cuando Mostopapi le preguntó si las jóvenes no se preocupaban y le preguntaban sobre su negativa a tomar precauciones: “Les digo que estén tranquilas, que soy estéril porque me he operado para no poder tener hijos”.

Las redes han estallado contra Naim Darrechi tras sus impactantes declaraciones, posicionando su nombre entre las primeras tendencias de Twitter, reprochando su actitud y acusándole de despreciar a las mujeres y hacer apología de la violación. Y no solo por engañarlas ante la posibilidad de un embarazo no consentido, sino por difundir el peligroso mensaje entre sus millones de seguidores de que el uso del preservativo solo es necesario para evitar embarazos, omitiendo el peligro de enfermedades de transmisión sexual.

La ministra de Igualdad, Irene Montero, se ha pronunciado respecto a la polémica: “Quitarse el preservativo o eyacular dentro sin consentimiento es a día de hoy abuso sexual y la ‘Ley Solo Sí es Sí’ lo reconocerá como agresión”, y ha anunciado que denunciará el caso ante la Fiscalía.

La ‘Ley Solo Sí es Sí’

La ley orgánica de garantía integral de la libertad sexual, conocida como la ‘Ley Solo Sí es Sí’, pondrá el consentimiento en el foco de toda agresión sexual y acabará con la distinción entre abuso y violación. Redefinirá la tipificación de los delitos sexuales, ampliará la protección a las víctimas y perseguirá, entre otros, a la industria proxeneta.

El consentimiento expreso pasará a ser la pieza clave para juzgar los delitos sexuales y queda finalmente definido así en la ley: “Solo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente, mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona”.

“El modelo de solo sí es sí deja claro que el silencio o la pasividad no necesariamente significan consentimiento”, explica el Gobierno. Con esta reforma, las víctimas ya no tendrán que acreditar que han sufrido violencia o que se han resistido para demostrar que ha habido agresión sexual.

Hasta ahora, solo se consideraba agresión sexual aquellos casos en que se haya podido probar que la violación se hizo mediante la fuerza o la intimidación, lo que llevaba a las víctimas a tener que probar durante el juicio su resistencia a la agresión, lo que supone para los expertos una revictimización al tener que revivir lo ocurrido. Esto ya no será necesario, en la línea de lo que marca el Convenio de Estambul, que exige a los Estados miembro poner el consentimiento en el centro.

Testimonios de mujeres granadinas

Después de las polémicas palabras de Darrechi y la oleada de testimonios de mujeres que han decidido contar públicamente situaciones en las que se han sentido violentadas, asustadas y violadas, el equipo de GranadaDigital ha hablado con varias de ellas. Los delitos de agresión sexual con penetración han aumentado en el primer trimestre de 2021 un 24,6% con respecto a los registrados en el último cuatrimestre de 2020, cuando se contabilizó una bajada de los mismos. En total, entre enero y marzo de este año, se registraron hasta 426 delitos de agresiones sexuales con penetración, según los datos del Balance Trimestral de Criminalidad, publicado por el Ministerio del Interior. Los datos oficiales marcan 426 denuncias de enero a julio, pero hay muchas mujeres que no realizan este proceso por diversos motivos como el miedo, la vergüenza y creer que no van a ser creídas, e incluso juzgadas. Manal, una joven de 21 años, asegura que “no denuncié por miedo a ser juzgada por mi propia familia. No sabía cómo decirles que había sido violada, si iban a juzgarme o a no apoyarme“.

“Estuve tres años en una relación llena de maltrato psicológico y físico, aunque por suerte, lo último fue durante poco tiempo. La mayoría de las veces que manteníamos relaciones, yo me sentía forzada porque si no hacía lo que él quería, tenía que aguantar la bronca posterior. Cuando él se dormía, yo lloraba. A veces, durante el propio acto sexual también lloraba aprovechando que estaba oscuro. Una vez, vio las lágrimas mientras él estaba concentrado en lo suyo y se sorprendió. No entendía lo que me estaba pasando… En realidad sí, puesto que antes de hacerlo yo le decía mínimo cinco veces que no me apetecía, que estaba mala, que tenía la regla… Le daba miles de motivos y a él no le valía ninguno. Así que bronca, terminar y dormir. Tomaba pastillas anticonceptivas en ese momento y él siempre tenía que eyacular dentro, aunque le dijera ‘hoy no, por favor’. Obviamente, a él le daba igual lo que yo quisiera. Otro día, después de una fiesta, nos recogió su madre y fuimos a su casa. Él se quedó en la planta de abajo peleando con ella, yo me fui a dormir y caí ‘redonda’ después de toda una noche de fiesta. Me desperté porque estaba notando algo extraño: era él encima de mi sin mi consentimiento. Se lo intenté explicar y nunca quiso entender que, aun siendo mi pareja, aquello no era mutuo. Tuvimos una pelea muy fuerte, como de costumbre, me hizo sentir culpable y acabé pidiéndole perdón. Después de mucho tiempo, me di cuenta de que estaba siendo violada y maltratada por mi propia pareja“, cuenta una joven granadina de 24 años.

Otra mujer de Granada explica una situación violenta que sufrió con 23 años: “Conocí a un chico en primero de carrera a través de un grupo de amigos. Se convirtió en un buen amigo, vino a mi casa a comer, conoció a mis padres, e incluso le ofrecí quedarse en mi piso a vivir porque yo vivo al lado de su facultad y nosotros alquilábamos una habitación. Empecé a sentirme atraída por él, pero no quise darle importancia. En 2018 me mudé a otra ciudad, él y yo seguíamos siendo colegas, e incluso estuvo a punto de venir a verme. Cuando volví a Granada, quedé con él un par de veces como amigos, ya que yo en ese momento tenía novio y mi relación estaba por encima de cualquier cosa. Un día nos fuimos a tomar algo, acabamos en su casa charlando y bebiendo cerveza. Y sin esperármelo, se puso encima de mí, me agarró de los brazos inmovilizándome y me empezó a dar besos sin mi consentimiento. Le dije que parara muchísimas veces, le hice saber que estaba incómoda y que no quería que sucediera aquello. Sentí muchísimo miedo, no sabía cómo iba a acabar esa noche, pero solo deseaba que lo que pasara, fuera rápido. Finalmente, de repente, paró y me fui. Al día siguiente me habló para contarme que se lo había pasado genial la noche anterior, y yo no era capaz de mirarme al espejo, me da daba asco, me sentía culpable, ninguneada y utilizada. Y él tuvo la poca vergüenza de decirme que se lo pasó genial, y llegó a decirme que cuánto más me resistía, más le ponía. Actualmente, tengo miedo cuando paso por su calle por si me lo encuentro, evito pasar por la zona donde vive y ojalá no tenga que volver a enfrentarme a esa situación nunca”.

Esta joven no es la única que se ha sentido violentada por un amigo cercano o incluso por su pareja. A escala mundial, el 35% de las mujeres ha experimentado alguna vez violencia física o sexual por parte de una pareja íntima según los datos publicados por la ONU. Una chica de 18 años de Granada cuenta que “mi mejor amigo abusó de mí estando ebria. Me lo negó siempre, pero cuando me desperté lo sentí encima de mí, tocándome”.

Quince millones de adolescentes de 15 a 19 años han experimentado relaciones sexuales forzadas en todo el mundo y tan solo un 1% de ellas ha pedido alguna vez ayuda profesional según los datos publicados por la ONU y, concretamente en España, el 13,7% de las mujeres de 16 o más años han sufrido violencia sexual a lo largo de su vida de parejas, exparejas o terceros. “Cuando tenía 14 años, una mañana, volvía del gimnasio y un chico que conocía decidió acompañarme a casa. Yo lo vi completamente normal, ya que éramos bastante amigos. Llegamos a la esquina de mi casa e insistió en pasar para estar un rato, a lo que yo respondí en varias ocasiones que no porque tenía que hacer otras cosas. Cuando llegamos a la puerta de mi casa, él volvió a decirme que quería entrar y le volví a decir que no. Entonces abrí la puerta y cuando me iba a despedir de él, me empujó hacia atrás, se metió dentro y cerró la puerta. Le dije que se fuera de todas las maneras posibles, y en ese lapso de tiempo me sentí completamente indefensa. Me tocó. Le volví a decir que se fuera, a lo que él me respondió: ‘Dame un beso más y me voy’. Fueron cinco minutos, pero se me hicieron eternos” explica otra mujer.

Dos chicas de la ciudad nazarí relatan una situación parecida sufrida a manos de sus parejas: “Me encerró en su habitación, cerró la puerta y entre risas me dijo que hasta que no le enseñara el pecho o le dejara abusar de mí, no me dejaría salir. Sentí mucho miedo y frustración”, cuenta una de ellas. “No quise tener relaciones con él, y se puso muy violento. Era una actitud habitual, sentía mucho miedo, me chantajeaba hasta conseguir lo que quería y su frase estrella era ‘No me puedes dejar así’” explica la otra joven que estuvo con su pareja cinco años sufriendo continuamente situaciones desagradables.

Las palabras de Naim Darrechi han movilizado a toda España a través de las redes sociales, denunciando los abusos sexuales que han sufrido muchas mujeres a su temprana edad por familiares, parejas, amigos o desconocidos. El país pide educación sexual para erradicar esta lacra social que afecta a miles de mujeres.







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