‘De Graná y Oro’: la victoria de España en el Mundial de Baloncesto también tiene sabor granadino

Hablamos con Alberto Pérez, delegado, y David Urbano, fisioterapeuta, parte del staff técnico de la Selección Española campeona del Mundo | Pablo Aguilar, también de Granada, fue parte de los 'héroes de las ventanas'

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Imagen del vestuario tras el triunfo contra Argentina en la final del Mundial | Foto: Cedida
Álvaro HolgadoÁlvaro Holgado
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El oro en el mundial de China pasó desde el primer segundo tras el pitido del árbitro en la final contra Argentina a convertirse en uno de los grandes hitos del deporte español. Un relato casi épico que surge desde las famosas ventanas, cuando la FIBA, en plena guerra política con la Euroliga, se encargó de cuadrar un calendario de clasificación para el Mundial que impedía a nuestros mejores jugadores participar. Con las estrellas comprometidas con sus clubes, apareció en esas un grupo de 29 jugadores que pusieron por delante el compromiso y la ilusión con la Selección aún sabiendo que, de conseguir el objetivo, tendrían muy pocas posibilidades de llegar a China. Uno de ellos fue el granadino Pablo Aguilar. Campeón de Europa en 2015 y bronce en 2013, que estuvo en la mayoría de estos partidos a contrapié, y que hicieron posible el viaje a China.Primero al César lo que es del César.

De aquellos triunfos quizás menos vistosos, surge el oro que ahora tienen en su palmarés Alberto Pérez Novi, delegado del combinado nacional, y David Urbano, fisioterapeuta de la Selección, ambos también granadinos. Cuando reciben la llamada de GranadaDigital, se encuentran en el Aeropuerto de Barajas, exhaustos tras todo lo vivido en el último mes y, por supuesto, en la celebración de este lunes en Colón.

Ambos han realizado un trabajo en la sombra, lejos de los focos que rodean a los Ricky Rubio, Marc Gasol o Sergio Llull. El primero, Alberto Pérez, lleva desde 2009 en el staff técnico de la Selección, explica que «éste campeonato ha sido especial». «Estamos muy contentos por lo inesperado. Ha sido difícil por las ausencias y nos nos consideraban favoritos. Nos hemos quitado una espinita clavada después de los últimos mundiales». Con tres oros en los Europeos de 2009, 2011 y 2015, el camino hacia el podio en estos campeonatos ha sido siempre más duro. Tras el hito en 2006, que abriera una nueva era en el baloncesto español, el mundial se nos resistía. Prueba de ello es el partido contra Australia, donde cuenta Pérez que más sufrió desde el banquillo.  «Contra un equipo tan físico y cómo estaban jugando…tuvimos que sacar la garra y pudimos llevarnos el gato al agua».

Como delegado, la dureza, eso sí, tuvo más que ver con la complicada organización logística para el equipo en un evento de estas dimensiones, en el que España tuvo que jugar en cinco sedes diferentes separadas a veces por más de 10.000 km de distancia. » Ha sido el campeonato más complicado con diferencia. Cuando los jugadores no estaban jugando, estaban viajando. Mi trabajo consiste en que los jugadores sólo se preocupen de jugar y entrenar. Los hoteles, moverte en el día a día, ha sido todo muy complicado además por la barrera idiomática. Hablamos de un país que apenas habla inglés y sólo pudimos comunicarnos gracias a una traductora que nos acompañaba siempre. Se trata de mucha gente tratando de ayudar un poco». Como ejemplo, Pérez cuenta que «en la Selección siempre queremos que la mesa sea compartida. Una mesa de doce en la que estén todos los jugadores. Esto, que podría parecer una nimiedad ha habido veces que parecía que tenías que poner una instancia gubernamental para que te entendiesen» comenta entre risas.

El detalle de la mesa, en la que no hay distinciones entre miembros sean cuáles sean sus números, es una anécdota más de una selección en la que el buen ambiente es la norma y la razón de ser del grupo. No en vano La Familia es el apelativo que la FEB y los propios jugadores utilizan para referirse a ella. «Es un secreto a voces. No es un dicho, ni es márketing, lo que se vive aquí es muy especial. En estos 8 años que llevo aquí puedo asegurar que ha sido siempre así» explica Pérez.

El granadino Alberto Pérez, delegado de la Selección Española, junto a Ricky Rubio, MVP del Mundial | Foto: Cedida

Por su parte David Urbano deja claro que la particularidad de este año también se ha notado desde el aspecto físico. «Ha sido todo muy exigente. Hablamos de que algunos jugadores que llevan en las piernas más de 100 partidos, otros más de 80. Es todo un cúmulo para el cuerpo que hace que el campeonato sea aún más importante». En el recuerdo apunta Urbano que el Europeo de 2015 también «fue de los más bonitos en los últimos años», cuando España ganó a a la mejor Francia de su historia en unas semifinales antológicas de Pau Gasol en campo galo. Allí, al igual que en China, tocaron horas y horas de recuperación en las que cada jugador ha podido salir adelante en parte por las manos y el buen hacer de Urbano. «Te toca un rol de responsabilidad fuera de la pista. Dentro es disfrutarlo, trasmitir intensidad…hay momentos como en cuartos de final que todo se vive con más tensión. Pierdes muchísimo si no ganas».

De la misma forma, tanto Pérez como Urbano explican que a pesar de «estar algo aislados» han percibido el calor de la afición española desde China. «Nos hemos enterado que el partido contra Australia fue el más visto de la historia del baloncesto en España. Es increíble».

Ambos vuelan hoy de vuelta a casa tras el sueño vivido en Oriente, un lugar que guarda una relación íntima con este equipo y que ha vuelto a vivir una de sus grandes e históricas gestas. Se puede apostar que no será la última. Los JJOO de Tokyo en 2020 serán los encargados de dirimirlo. Hasta entonces, como ellos mismos indican «toca disfrutar».



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