Ser sensible en tiempos de pandemia para poder percibir los matices

sensibilidad química
La sensibilidad y la fragilidad son dos atributos humanos de los que nadie está exento | Foto: Archivo
Avatar for Joan Carles March
0

¿Frágil o sensible? ¿Cómo nos sentimos en esta pandemia, frágiles o sensibles? La sensibilidad y la fragilidad son dos atributos humanos de los que nadie está exento. Y en estos momentos tan duros y difíciles probablemente más.

A menudo se tiende a confundir una cosa con la otra, pensando que quien es más sensible es más frágil. Ser muy sensible es una cosa, ser frágil es otra bien distinta. Aunque parezca que hay un puente que une la orilla del sentir con la orilla del sufrir, en realidad debemos reivindicar la sensibilidad como un valor, una cualidad a destacar en aquellas personas que la poseen. Tiene que ver con la capacidad para percibir matices. Y hay tantos matices que percibir en estos momentos! La percepción del dolor. La percepción del increíble trabajo de profesionales sanitarios y de profesionales en residencias. La percepción del duelo de no haber podido hacer duelo. La percepción de quien ha pasado el Covid-19 y sigue con secuelas. La percepción del miedo a contagiarse. La percepción de sentirse olvidado y abandonado para el sistema por ser una persona que tiene una enfermedad crónica. La percepción de ver cómo los pacientes lidian solos con todo el proceso de la enfermedad, incluso con su propia muerte. La percepción de la gran labor de las enfermeras en el acompañamiento con un cuidado profesional, amable y gentil. La percepción del trabajo en el. ministerio de sanidad y las consejerías de salud de intentar sacar esto de la mejor manera posible, a pesar de que en muchas ocasiones no lo trasmiten con la suficiente calidad. La percepción........

Ser sensible no es malo, yo diría que es bueno: es una gran cualidad, es, diría yo, una cualidad excepcional del ser humano. El problema viene porque hay personas que confunden la sensibilidad con debilidad o fragilidad emocional.

Al contrario de lo que puede parecer ser sensible no es ser frágil emocionalmente, las personas sensibles son receptivas a lo que ocurre en su entorno y los convierte en personas empáticas y más abiertas a los sentimientos, la empatía levanta el espíritu tanto de quién la da como de quién la recibe. Una persona sensible es una persona que vive intensamente y comprende y acepta todo lo que ocurre en su alrededor. Ser sensible hace que la persona resulte encantadora.

El problema también ocurre cuando una persona sensible se puede convertir en presa de personas tóxicas, manipuladoras o crueles. Y cuántas hay en estos momentos que aprovechan la dureza del momento para ser más crueles!

Ser sensible se puede confundir a veces con fragilidad emocional. La fragilidad emocional puede ser un síntoma de otros trastornos como puede ser ansiedad, depresión. Ser frágil anímicamente se caracteriza por una incapacidad para gestionar emociones con intensas y subidas y bajadas de ánimo, con una incapacidad para controlar el llanto u otras manifestaciones emocionales. Pero quien no ha llorado en estos meses!

Las personas sensibles son seguras y prácticas y saben reírse de si mismos, sobre todo inspiran a otros a confiar en ellos. Las personas sensibles tienen la capacidad de percibir más de su entorno y de las personas que le rodean y eso podrá hacer que puedan ayudar a otras personas que lo necesitan. Podríamos considerar que ser sensible es un tipo de inteligencia, en la medida en que permite a la persona vivir una vida más plena y entender con su propio lenguaje las experiencias que le toca vivir o aquellas que ella misma busca tener en su día a día. La sensibilidad nos desarrolla, nos permite entender el mundo de una determinada manera y procesar información de una forma que va más allá de lo mental. Sin embargo, las personas frágiles emocionalmente se verán incapaces y se sentirán mal consigo mismas y con los demás la mayoría del tiempo. No entenderán muchas reacciones de su entorno, pasarán del enfado con sus seres más cercanos, al enfado propio y a la culpa con mucha facilidad por el elevado sufrimiento emocional que tienen.

Intentemos ser lo más sensible posible para poder percibir la cantidad de matices existentes y más en un entorno tan difícil como el actual.