Albert Alcalá, de Dólar a la tierra del dólar

Estadounidense pero "engendrado" en el pueblo granadino, vuelve todos los años a su segunda casa a visitar a sus amigos y numerosos primos, entre ellos el alcalde

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Albert Alcalá, en el centro y con la camiseta de la selección española de fútbol, en una de sus visitas a Dólar | Foto: del FB de Albert Alcalá
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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Quienes aseguran que todo es posible en Granada tienen argumentos para sostener tal cosa, y éste es uno de ellos: un señor que nació en una localidad de poco más de 600 habitantes de la provincia llamada Dólar vive en los Estados Unidos de América, la tierra del dólar. Y aunque lo uno (el nombre del pueblo) no tiene nada que ver con lo otro (la moneda), como ya se explicó en un artículo, la historia no deja de ser curiosa.

Allí, Albert se ha quitado la tilde de su primer apellido, que por tanto se queda en Alcala, y, como no se usa el segundo, pues eso que se evita, porque no le gusta mucho. Tiene 70 años recién cumplidos, vive en San Pedro, un anexo de Los Ángeles (California), ciudad en la que viven más de cuatro millones de personas, y trabajó durante cuarenta años en el Museo Marítimo de la ciudad angelina, en Long Beach, donde ejerció como supervisor de los voluntarios. Ahora está jubilado pero complementa su pensión con un empleo a tiempo parcial trabajando en un crucero que conecta Los Ángeles con México.

Su padre emigró a los Estados Unidos en los años veinte del siglo pasado, pero volvió a Dólar y en 1948 se casó. Albert Alcala explica con cierta guasa que en realidad él fue concebido en Dólar pero nacer, lo que es nacer, lo hizo ya en tierras americanas, en 1949. Es estadounidense a todos los efectos, aunque ahora quiere conseguir la doble nacionalidad. «Va a entrar en vigor el año que viene una ley por la que se cobrará 80 dólares al año a los que pasen una temporada fuera del país y luego regresen», explica, para agregar que a eso no le ve más explicación que el puro afán de recaudar. «Estados Unidos tiene mucha deuda, está en números rojos, y Trump quiere conseguir dinero como sea», resalta.

El muro de FB de Albert está lleno de fotos de este estilo; es un hombre con sentido del humor.

Motivos tiene para sentirse español. Sus padres y sus abuelos nacieron en Dólar y allí (muy cerca, en Alcudia de Guadix) tiene la casa que heredó de su madre y también «un montón de primos» a los que visita todos los años. «Yo diría que casi todos los de allí son primos míos», bromea. Por cierto, uno de ellos es el alcalde, Rafael Martínez Tudela.

Pero aunque le gusta mucho reencontrarse con su gente, no se plantea venirse a vivir a España definitivamente. «Estoy bien en San Pedro, tengo la vida hecha en este sitio», dice.  Aunque seguirá volviendo, no sólo a Dólar sino también a Barcelona, donde residen sus dos hijas. Una se llama Rocío, es periodista y trabaja en el ayuntamiento. La otra, María del Carmen, lo hace en Correos. Su exmujer, Dori Portillo, también es de Dólar. «En uno de los veranos que vine la conocí y terminé casándome con ella», recuerda, en un castellano fluido y casi sin acento guiri.

Pero en Estados Unidos también tiene muchos amigos. A casa de uno de ellos se dirigía cuando recibió la llamada de GranadaDigital. Que se produjo a las cinco de la tarde en España y a las ocho de la mañana de allí. Aunque madruga, llamarlo antes habría sido mala educación. El caso es que estaba despierto y montado en un autobús. Cuando bajó hizo algo que demuestra que está más que hecho a las costumbres de allí: comerse un donut. «Tengo que desayunar», alega, sin perder su simpatía.



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