Adiós al Lisboa, la mítica cafetería de Granada que conquistó a Steven Spielberg

La crisis económica derivada de la pandemia se lleva por delante un emblema de la capital, aunque seguirá funcionando en La Herradura

CAFE LISBOA CERRADO - Dani B
Fachada del Lisboa, con sus cristaleras ya empapeladas por el cierre. | Foto: Dani Bayona
Miguel López RiveraMiguel López Rivera
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La crisis sanitaria derivada de la pandemia de coronavirus se ha cobrado, desgraciadamente, muchas vidas en Granada. Pérdidas humanas que obligaron a las autoridades a tomar medidas drásticas. Y éstas han repercutido inevitablemente sobre la economía, destruyendo muchos puestos de trabajo y haciendo desaparecer negocios tan populares como el mítico Café Lisboa, situado en la intersección de Plaza Nueva con Reyes Católicos.

Fue en 1985 cuando José María Pellejero, junto a su hermano Luis, levantaron la persiana por primera vez de una cafetería que, aunque entonces lo desconocían, terminaría siendo lugar de culto para fanáticos del café, ya fueran granadinos o visitantes. De retiro momentáneo en su residencia de Monachil, el empresario atiende la llamada de GranadaDigital. “Abrimos con lo justo, sacando los cubitos del frigorífico. Mi hermano Luis pronto se dio cuenta que la hostelería no era lo suyo y montó una Escuela de Buceo en La Herradura”, recuerda al otro lado del teléfono.

La realidad ahora es bien distinta, como explica este emprendedor. “Los locales en el centro tienen gastos muy altos: alquileres, impuestos de terraza, impuestos municipales… En los últimos tres meses no hemos llegado ni al 25% de nuestra caja habitual. Esto hace que se nos amontonen las deudas. Llega un momento que no puedes con ellas y es cuando tomas la difícil decisión de echar el cierre. No lo hemos hecho porque quisiéramos, sino porque es inviable tirar de la persiana. Esto de los ERTE es una trampa: aumentan el gasto y tienen unas normas imposibles de cumplir. Y eso suma gastos a un negocio que no vende ni el 25% de lo que vendía antes. Es imposible así”, relata.

José María afirma que afrontar la decisión ha sido algo “dificilísimo”. “Estamos desmoralizados. Ahora mismo, nuestro estado anímico es terrible, pero yo creo que en toda España es igual. No es culpa de nadie. Son muchos gastos y ninguna venta y los caseros también tienen que comer”, explica con la misma sencillez con la que durante años sirvió cafés a todo aquel que se lo pidió.

Pese a todo, el empresario dice no perder el ánimo, y ya mira al horizonte por si en el futuro hubiera una nueva oportunidad de negocio: “No pierdo el ánimo. Esto ha ocurrido pero yo sé que dentro de unos meses, cuando se arregle, van a quedar muchos caseros con ganas de alquilar locales vacíos”.

Por suerte para los amantes del café, el gen emprendedor de este maestro del sector hostelero lo ha heredado su hijo -también llamado José María-, quien antes del confinamiento se lió la manta a la cabeza y trasladó el ‘concepto Lisboa’ a la Costa Tropical. Precisamente a La Herradura, donde la familia ahora regenta ‘Lisboa Slow Food’, una cafetería que mantiene la esencia de la de Plaza Nueva. “En La Herradura queríamos abrir el Día del Padre. Lo teníamos todo preparado pero nos encerraron el 14. Fue una idea mía y de mi hijo”, exclama José María. No está en la capital, pero sí a apenas 40 minutos, habida cuenta de las buenas conexiones por carretera que existen actualmente entre Granada y la Costa.

Pero hablar del Lisboa es hacerlo también de la historia de Granada en los últimos siete lustros. El Lisboa es su nombre, una marca reconocida por todos los granadinos, y, cómo no su tostadero. También sus anécdotas, como la que le sucedió al propio José María una mañana en medio de todo el ajetreo de los desayunos. “Entró un señor con una gorrita, un bigotito y un aparatito en la mano. Se pidió un café y se puso en la esquina mirando a la calle Elvira con el aparato. Y cuando salió me dice un cliente si sabía quién era”, deja en el aire con intriga. “¡Era Steven Spielberg! Había venido a Granada a buscar localizaciones y entró a desayunar”, desvela.

Normal que el genio de los efectos especiales quisiera probar un café tan especial como el del Lisboa, que el mismo José María tostaba bajo su propia marca, Santo Amaro, la cual sigue distribuyendo en el mercado. “Esta mañana acabamos de llevar a un buen cliente un envío. Mi hijo y yo nos encargamos de tostar el café. Ahora le daremos un poquito más de marcha a la venta online y a ver si buscamos algunos clientes, aunque la mayoría de los bares están cerrados y la cosa va a ser dura”, avisa. La variedad Arábica es la más demandada. Procede de Sudamérica y se caracteriza por un aroma muy potente.

Son 35 años, toda una vida; un traslado a La Herradura y una crisis que José María cree que el Gobierno podría haber gestionado mejor. Pero aun así, no busca culpables y aunque admite mantener cierta tristeza, rebosa optimismo. Al fin y al cabo, no hay mal que cien años dure, mientras que el recuerdo de sus cafés permanece indeleble en el imaginario de los granadinos.





Comentarios

Un comentario en “Adiós al Lisboa, la mítica cafetería de Granada que conquistó a Steven Spielberg

  1. Una muy triste noticia. Más triste aún me pone la idea de que seguramente abrirán en ese local una tienda con imanes para la nevera o con lamparitas turcas que nadie necesita

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