Martes, 23 Mayo, 2017

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Peñaranda, mejor que Messi

El venezolano hace historia en La Liga superando un récord que tenía en su poder el jugador del FC Barcelona

Peñaranda celebra uno de los tantos ante el Levante | Foto: LFP
Daniel Sánchez-Garrido | @Danisgr


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Peñaranda ha superado a Messi. Sí, han leído bien. No es una opinión o una locura irreal. Con los dos goles anotados en el Ciutat de València se ha convertido el extranjero más joven (18 años y 195 días) en hacer un doblete en La Liga. Ahí lo tienen, viste la rojiblanca horizontal, defiende el escudo Granada CF y es mejor que Messi, al menos en el comienzo de su carrera.

El 12 de Diciembre de 2015 se apuntará como un día de historia del fútbol, tanto español como venezolano. Peñaranda superó a Messi y le roba un récord al que para muchos es probablemente el mejor jugador de la historia del fútbol. Messi logró este récord con 18 años y 219 días. Por detrás de los dos mencionados figuran en esta peculiar lista Gio dos Santos, con 19 años y 6 días, y Samuel Eto’o, con 19 años y 30 días.

El astro argentino consiguió su primer doblete en Primera División ante el Mallorca, un 29 de enero de 2006, y saliendo desde el banquillo. Tan solo necesitó 17 minutos para conseguirlo. Ese fue el inicio de una carrera impresionante y llena de éxitos. Adalberto Peñaranda le roba un récord a Messi. Buena carta de presentación del venezolano, que se ha metido en la órbita del fútbol mundial.

Es lo que tiene cuando tu carnet de identidad marca 18 añitos, y dos goles en cuatro partidos en un equipo tan humilde como el Granada CF, donde destacar como delantero es más complicado aún.

Ante el Levante dio muestras de su calidad. Un taconazo que dejó a Foulquier sólo para poner un centro que no encontró rematador. Fue el aviso de Peñaranda, que es educado y humilde en la máxima expresión de los dos conceptos. Luego sentenció. Primero, un control sublime, al alcance de muy pocos, que fue el preludio de un golazo con definición perfecta ante la salida de Rubén Martínez. Tras esto, y con el 1-1 luciendo en el electrónico, agarró el balón con hambre, y lo reventó contra la portería, en la que quizás Rubén pudo hacer más ante un disparo que venía más fuerte que otra cosa. El extraño le jugó una mala pasada al guardameta granota.

Pero no sólo de calidad vive el futbolista. Peñaranda dio un partido más una exhibición de trabajo, sacrificio, presión sobre los centrales, recuperación de balón y generosidad con el compañero, el que está a tu lado. El venezolano tiene tanta alma y respira tanto fútbol que parece no cansarse durante los noventa minutos. Corre, corre y corre, como si de Forrest Gump se tratara.

Lo más importante es que Peñaranda corre con sentido, hace una presión lógica y siempre saca algún beneficio. Si no consigue robar el balón, logra que el defensa de turno lance el balón muy lejos, rifándolo y consiguiendo la recuperación en segunda jugada. Y por supuesto, frente al Levante demostró que

A Peñaranda le queda muchísimo aún por aprender, por mejorar y por conseguir dentro del fútbol. Dejando a un lado esto, su puesta en escena pinta de color de ‘crack’. Su comportamiento dentro del campo tiene garra y dureza. No se arruga ante el defensa rudo o fuerte. Va al choque y a todo. Sin miedo.

Pero para ser alguien dentro del fútbol también hay que vivir fuera del terreno de juego, y ahí Peñaranda habla con la inocencia de sus 18 añitos, y muestra sus principios por encima de todo. En cada una de sus comparecencia propone al mundo su creencia en Dios, su ética, su moral, sin molestar a nadie. Siempre agradece la protección que tiene con su familia, y el amor y devoción que les dedica en cada paso que da.

LA FE DE SANDOVAL

Sandoval también tiene cabida aquí. Los focos, las noticias y las crónicas lucen a Adalberto Peñaranda. Es inevitable, pero el de Humanes tiene mucha culpa en este sentido. El joven delantero rojiblanco está ahí por un entrenador que le ha dado confianza, y transmitiéndole una fe infinita en sus posibilidades. Lo puso y no la quitado. No es fácil, y más, con el agua al cuello.

Tuvo un gran debut ante el Athletic de Bilbao, aunque partidos más flojos ante el Málaga y el Atlético de Madrid. Sin embargo, no lo ha quitado del once y ha conseguido ganar un delantero más en plenas condiciones para luchar con El-Arabi, intocable hasta el momento. Sandoval ha ganado crédito en la clasificación y en la gestión de un grupo que tiene una ilusión y un ‘objetivo’ más dentro del campo. Su primer logro fue la pasada campaña con la salvación, el segundo fue meter a Success en la banda, y el tercero tiene nacionalidad venezolana. El chico ya ha respondido con tres puntos, una victoria, dos goles y un golpe en la clasificación que meten de lleno al Granada, anímicamente, en su objetivo de finalizar el 2015 mucho mejor de lo que comenzó, y en concreto dejar atrás una primera vuelta muy movidita. Con todos ustedes, señoras y señores, Adalberto Peñaranda.

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