Lunes, 20 Noviembre, 2017

            

Levantarse, estirar las piernas e hidratarse, consejos para evitar problemas vasculares durante los viajes en avión

El 'síndrome del clase turista' aw produce debido a la inmovilidad prolongada cuando se hace un vuelo de larga duración en clase turista ya que suele conllevar estar mucho tiempo sentado y con poco espacio para estirar las piernas

Foto: HM HOSPITALES
E.P.


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Levantarse, caminar, estirar las piernas mientras se está sentado e hidratarse son algunos de los consejos aportados por el de servicio de Urgencias y responsable de la Unidad de Medicina del Viajero del Hospital Universitario HM Sanchinarro, Justo M. Menéndez, para evitar problemas vasculares, conocidos también como el ‘síndrome de clase turista’, durante los viajes en avión.

En concreto, tal y como ha comentado el experto, este síndrome hace referencia a un problema vascular que puede producirse debido a la inmovilidad prolongada cuando se hace un vuelo de larga duración en clase turista ya que, generalmente, conlleva estar mucho tiempo sentado y con poco espacio para estirar las piernas.

“Como consecuencia, añade, se pueden producir trombosis venosas en las piernas, con hinchazón y dolor en las pantorrillas. Una posible complicación es el tromboembolismo pulmonar, es decir, se suelta un trombo de la pierna y se desplaza hasta el pulmón, quedando enclavado allí. Se trata, por tanto, de una situación que si bien es poco frecuente, puede llegar a ser muy grave”, ha argumentado.

Aunque puede afectar a cualquier persona, lo cierto es que en población sana, es algo excepcional porque el organismo tiene mecanismos de compensación suficientes para evitarlo. De hecho, la incidencia es de un caso por cada 4.000 personas al año, aunque a partir de las ocho horas de vuelo la incidencia se multiplica hasta por 6 y por 8 veces.

POBLACIÓN CON MAYOR RIESGO

Por tanto, los que tienen un mayor riesgo son aquellos con problemas circulatorios, como insuficiencia venosa o enfermedades que faciliten la coagulación de la sangre, llamadas trombofilias; insuficiencia cardiaca; diabetes mellitus; tumores; edad avanzada; o que se han sometido a alguna intervención quirúrgica reciente; han sufrido traumatismos importantes en las piernas; así como algún episodio de trombosis venosa.

“Además, hay que tener en cuenta que cuanto más largo sea el viaje mayor es el riesgo, especialmente si se sobrepasan las 6-8 horas de vuelo. Por eso, el ‘síndrome de clase turista’ es prácticamente exclusivo de viajes transoceánicos en avión. Se requieren muchas horas sentado para que se produzca y eso es excepcional en otros medios de transporte, aunque no imposible”, ha recalcado el doctor.

Los síntomas no suelen aparecer durante el vuelo sino ya en el lugar de destino, durante los días siguientes. Los más comunes son dolor en la pantorrilla, hinchazón y edema en la pierna e incluso cierta dificultad para caminar. “Si se complica con un embolismo pulmonar puede aparecer dolor en el pecho y sensación de dificultad para respirar por lo que habría que acudir inmediatamente a los servicios de Urgencias”, ha avisado.

Con el fin de evitarlo, Menéndez ha aconsejado a las personas que pertenecen al grupo de riesgo que consulten con el médico para que le informe y aconseje, utilicen calcetines o medias de compresión, así como el tratamiento con antiagregantes como aspirina e, incluso, la administración de una dosis de heparina de bajo peso molecular.

Evitar la inmovilidad prolongada durante el vuelo: levantarse y caminar, por lo menos, cada dos horas; y en la medida en que sea posible, mientras se esté sentado, no se debe mantener las piernas dobladas o cruzadas durante mucho tiempo, son otros de los consejos aportados por el experto.

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