Sábado, 21 enero, 2017

El proyecto que quiere rescatar la llegada del Darro a Granada

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir presentó a los vecinos el pasado jueves este ambicioso plan para adecentar casi siete kilómetros del río Darro, desde su descenso por Jesús del Valle hasta su entrada, lamiendo la popular Fuente del Avellano

El río Darro a su llegada a Granada | Foto: Carlos Gil


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Al final del Paseo de los Tristes se le provoca al paseante un dilema no menor: tomar el camino de la izquierda y seguir por la Cuesta del Chapiz para dejarse seducir por el Albaicín y el Sacromonte; u optar por el camino de la derecha, que lleva a la Cuesta de los Chinos, recepción de la Alhambra ¿Y qué pasa con esa calle que parece invitar al viajero a seguir adelante, a explorar un valle que parece perdido en el tiempo? Por ahí se accede a la popular Fuente del Avellano… y poco más, algo que va a cambiar con el proyecto que trae bajo el brazo la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir: un plan de 6,5 millones de euros para rescatar del olvido toda la ribera del río Darro a su entrada por Granada, para que esa parte del Sacromonte y esa zona conocida como Jesús del Valle cambien de cara y sean un atractivo más para vecinos y turistas.

“El proyecto nos ha cogido por sorpresa”, así lo explica la presidenta de la Asociación de vecinos del Bajo Albaicín, Lola Boloix, quien ha tenido la oportunidad de conocer, de primera mano, cómo cambiará el Darro en los próximos meses. Boloix, al igual que otros muchos vecinos del barrio del Albaicín y del Sacromonte, pudo acudir durante la semana pasada a una reunión con los responsables del proyecto, una iniciativa “enorme” que quiere adecenar, limpiar y poner al día un total de 6,9 kilómetros de recorrido que irán en paralelo al serpenteo del Darro. “Estamos acostumbrados a que el río esté hecho un asco y ahora que hagan esto tan grande…”. Para este vecina del Albaicín, este plan de reforma es más que necesario, aunque cuestiona que hayan sacado los detalles “en pleno agosto” y que mañana, día 3 de septiembre, termine la fecha para presentar alegaciones al proyecto.

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UN CAMINO PARA DISFRUTAR

A lo largo de los 7 kilómetros de recorrido que hay proyectados se podrá pasear por un camino de 1,2 metros para peatones. La vía, que se internará en Jesús del Valle, también incorporará un recorrido para ciclistas, aunque no lo hará desde el inicio, debajo de la Fuente del Avellano, sino pasados tres kilómetros. Y aquí es donde recala una de las preguntas abiertas que deja caer Lola Boloix: “¿Cómo se va a incorporar a esos ciclistas durante los primeros tres kilómetros?” Aquí, destaca Boloix, tendrá que salir a relucir el civismo de los deportistas, que convivirán con el peatón por lo menos durante los primeros kilómetros de recorrido. En este sentido y según explica la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, “Entre las propuestas más destacadas realizadas por las asociaciones ciudadanas destaca la homologación de los senderos a la normativa Nacional y posteriormente a la europea en calidad y seguridad, a fin de que queden reflejadas en las guías turísticas”.

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El proyecto también cuenta con tres puentes a lo largo de la ribera del Darro, uno de ellos en las proximidades de la Fuente del Avellano y otros dos repartidos a lo largo del valle. Y es aquí otra de las claves de esta iniciativa, ya que la construcción de esos puentes facilitará la conexión del Sacromonte con el sendero, creando un circuito “que podrá dar mucha gente al barrio, algo que le hace mucha falta”, remacha Boloix.

Sin tener que ver directamente con la senda, se ejecutarán alrededor de 36 presas a lo largo del Camino del Sacromonte para controlar el flujo de agua, que con las lluvias suele crecer de manera importante. De la misma manera, se pretende potenciar el cultivo ecológico en la zona, algo que ya está ocurriendo pero que con una ribera del Darro remodelada podría tomar un impulso mayor.

También en materia de naturaleza se llevará a cabo una potente labor de reforestación en la que se limpiará el río y se plantarán árboles y flora autóctona. “El entorno no puede seguir con la degraación que tiene. Hay que seguir adecuando la Fuente del Avellano y las dos fuente que hay después”, insiste Boloix, que no quiere dejar pasar la oportunidad de apuntar que el proyecto olvida el Darro a su paso por el Rey Chico y por el Paseo de los Tristes: “hay zonas en las que no se ve el río de tanta maleza; también hay casas que vierten sus residuos directamente al río”.

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