Miércoles, 20 Junio, 2018

            

El músculo no es suficiente para marcar

La apuesta de Lucas Alcaraz por jugadores más físicos aporta mayor solidez y hace al equipo más rocoso, pero le resta creatividad y, sobre todo, capacidad de disparo y acierto

Foto: LFP
Román Callejón | @RomanCallejon


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Si bien es cierto que el once que Lucas Alcaraz alineó ayer estuvo muy forzado por diferentes ausencias significativas, como pudo ser la de Andreas Pereira, por sanción, o la de Carcela, por compromiso internacional, no es menos real que el equipo que el míster nazarí puso en liza ante el Villarreal carecía de calidad y de visión creativa.

Una vez más, el técnico del Granada CF apostaba por una defensa de tres centrales, los cuales nunca antes habían estado juntos sobre el terreno de juego en competición. Además, Saunier acababa de salir de una lesión, Ingasón disputó su segundo encuentro con la elástica rojiblanca y Gastón Silva cuenta con poco ritmo de competición. Esto, de alguna manera se notó. La falta de compenetración de los zagueros tuvo mucho que ver para que el islandés se quedara enganchado en una salida y rompiera el fuera de juego de Álvaro González.

La triple medular estuvo flanqueada por los típicos carrileros de este sistema, que en esta ocasión fueron Foulquier por la derecha y Cuenca por la izquierda. No estuvieron mal. El galo explotó su potencia en defensa y subió cada vez que pudo, pero sus llegadas tienen limitaciones. El catalán, por su parte, estuvo más justito en defensa, pero en ataque dejó cosas interesantes, aunque insuficientes.

En la media es donde más se echó en falta una creatividad que no es sobresaliente cuando se cuenta con la presencia de Pereira y Carcela, pero que tiene una mayor presencia que con otros jugadores de más músculo, como ha podido pasar en otras ocasiones con Angban, con Krhin y, en esta en concreto, con Hongla. El filial debutante estuvo bien, contuvo y dio libertad a Samper, pero no aportó en ataque, máxime cuando su posición natural en el B es la de central.

Aly Mallé se está destapando como un jugador fuerte físicamente, pero que también tiene buen trato del esférico. Lleva la bola pegada a sus pies, y es que el malí no tiene problemas en cambiarse el cuero de bota, con lo que dificulta mucho el robo de sus defensores. A pesar de ello, un solo jugón en la media es insuficiente para dotar de balones a la delantera, la cual estuvo compuesta por un solitario Adrián Ramos y un Ezequiel Ponce, muy perdido, que no sabía si debía entrar por banda o sumarse a la vanguardia.

Tal es la necesidad de goles del Granada, que el delantero colombiano de 31 años, el recién llegado Ramos, debutó como titular nada más llegar a la disciplina nazarí. Sin ritmo de competición, si adaptación y sin apenas haber asimilado conceptos, tuvo que jugar en la que llaman mejor liga del mundo y ante todo un Villarreal. Dejó cosas, pero físicamente sufrió. Se encontró muy solo lo que, tal vez, le impidiera llegar con más claridad y estar siempre en su lugar de punta de ataque.

Así las cosas, se puede constatar, como también dijo Alcaraz tras el encuentro, que el equipo compitió mejor que en otras jornadas. Estuvo más junto, mejor en las ayudas y, salvo errores puntuales a balón parado, concedió pocas ocasiones para lo que un Villarreal es capaz de generar. El contrapunto de esto es que no se dispara a portería.

Es espeluznante que un equipo que aspira a seguir jugando en Primera dispute 90 minutos en los que ejecutó solamente siete disparos, de los que ninguno vio portería. Lo más cerca que estuvo de cambiar la estadística fue un zapatazo de Kravets al palo. El ucraniano salió en la segunda mitad, pero lleva el chut impreso en su ADN y lo intentó de manera forzada en jugada individual.

Con estos datos también se puede sentenciar que el músculo no es suficiente, que competir en La Liga no es solo ser sólido, sino que también hay que tener intención en la delantera para meter goles. Pero, por encima de todo, hay que generar ocasiones que vayan entre los tres palos. Sin goles, no hay permanencia y el Granada ocupa el último puesto de la clasificación.

Queda por ver si, con el paso de las jornadas, la recuperación de jugadores importantes tales como Carcela o Pereira y la adaptación de otras piezas como pueden ser Kone y Ramos este equipo es capaz de mantener un equilibrio entre sus líneas destructivas y creativas, de manera que no se rompa el equipo y que la vanguardia acierte a materializar tantos goles como sean necesarios para obtener una salvación que se ve cada día más lejos.

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