Jueves, 19 enero, 2017

Cuando la próstata comienza a crecer

Los síntomas que refieren quienes tienen una próstata aumentada son un aumento en la frecuencia urinaria

Foto: E.P


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La próstata es un órgano situado debajo de la vejiga urinaria que produce el líquido seminal que permite que los espermatozoides ejerzan bien su función. Se desconocen aún las causas por las que se produce este crecimiento benigno de la próstata lo que sí se sabe es que está ligado a la edad y a la obesidad.

Los síntomas que refieren quienes tienen una próstata aumentada son un aumento en la frecuencia urinaria, un chorro miccional flojo, sensación de no vaciar la vejiga al completo y de urgencia (tener que orinar de forma inmediata) y la necesidad de levantarse durante la noche para orinar, un síntoma éste que altera la calidad del sueño y que se une al resto para reducir la calidad de vida global asociada al trastorno.

Según explica el doctor Eduardo García Cruz, urólogo y responsable de la Unidad de Urología y Men’s Health de Barnaclínic+, todo hombre con síntomas urinarios debe ser estudiado para descartar que estos síntomas no se deban a otras enfermedades graves y recibir un tratamiento a medida que mejore al máximo su calidad de vida con los mínimos efectos secundarios posibles.

HIPERPLASIA BENIGNA Y CÁNCER DE PROSTATA

Los datos apuntan a que a los 40 años un 40% de los hombres padecen hiperplasia benigna de próstata y que con cada década adicional de edad se aumenta en un 10% este porcentaje de varones. Así, a los 50 años un 50% de los hombres presentan un crecimiento benigno en este órgano y un 60% de varones lo padece a los 60 hasta que a los 90 años de edad toda la población masculina padece hiperplasia benigna de próstata en algún grado.

La hiperplasia benigna de próstata no da una clínica florida más allá de los síntomas urinarios y en la exploración física sólo es posible detectar en algunos casos el mayor tamaño de la próstata mediante un tacto rectal, pues se localiza delante del recto.

Dado que los síntomas no son específicos y podrían ser causados por la existencia de una piedra o un tumor, es necesario acudir al médico para descartar posibles causas más graves y mejorar la calidad de vida con un tratamiento adecuado. Además, el urólogo añade que en la esfera sexual los síntomas urinarios pueden multiplicar los riesgos de problemas en la erección y la eyaculación.

“Los síntomas urinarios son el primer escalón del aumento de la próstata, pero si ésta continúa creciendo y no se trata ni se realiza un correcto seguimiento se pueden generar problemas más relevantes”, apunta García Cruz.

UN SEGUIMIENTO NECESARIO DE LA PRÓSTATA …

Las hiperplasias benignas de próstata pueden conducir a una insuficiencia renal crónica, una retención aguda de orina por la imposibilidad de vaciar por completo la vejiga, infecciones de orina o el desarrollo de piedras en la vejiga.

Cuando el paciente llega con estos síntomas a la consulta las pruebas iniciales incluyen una ecografía del riñón, la vejiga y la próstata, además de un análisis de sangre y de orina para estudiar la función renal y una prueba de PSA (siglas en inglés de ‘antígeno prostático específico’) que es un marcador del tamaño de la próstata y un marcador tumoral.

En cuanto a los síntomas, el cáncer de próstata y la hiperplasia benigna de próstata no se diferencian, aunque el doctor García Cruz señala que la gran mayoría de hombres que presentan síntomas urinarios por hiperplasia no padecen cáncer y que cuando se detecta suele tratarse de tumores poco agresivos.

El especialista señala que el tacto rectal, los resultados de PSA y la edad son los principales indicadores que llevan a realizar pruebas más específicas para descartar la existencia de cáncer de próstata.

“El uso de la resonancia magnética en los hombres con más riesgo de cáncer de próstata permitirá realizar la biopsia de próstata sólo en los casos necesarios”, señala García Cruz sobre la evaluación del uso de estas pruebas de imagen para evitar realizar biopsias innecesarias, ya que se trata de pruebas invasivas.

… Y UNA INTERVENCIÓN CADA VEZ MÁS SEGURA

Según señala el urólogo, cuando los síntomas son leves y no afectan a la calidad de vida no es necesario tratamiento aunque sí un seguimiento del paciente y en los casos en los que es apropiado tratar con fármacos, el objetivo es mejorar la calidad de vida del paciente al máximo al reducir los síntomas con un tratamiento a medida pero con los mínimos efectos secundarios posibles.

Los fármacos empleados son los alfa-bloqueantes, los inhibidores de la 5-alfa reductasa y los anticolinérgicos, fármacos que según su tipo pueden ocasionar problemas en la eyaculación, la erección o una disminución en el deseo sexual en lo que se refiere al ámbito sexual o alteraciones en la tensión arterial, estreñimiento y sequedad de boca.

En cuanto a la medicación, el doctor García Cruz señala que lo habitual es que si se producen estos efectos indeseados sea al principio y no de forma relevante pues en realidad existe una tasa baja de abandono del tratamiento por esta causa.

Algunos pacientes piden pasar por una cirugía para evitar tomar fármacos aunque la intervención depende en gran medida de la gravedad y de si los fármacos no tienen el efecto deseado”, señala el urólogo, que apunta que la mayoría de intervenciones se realiza por vía endoscópica y en los casos en los que el tamaño de la próstata no supera los 80 gramos se opera a través de la uretra.

“Estas intervenciones tienen un perfil cada vez más seguro y en muchos casos, aunque depende del paciente, suponen sólo un ingreso corto, un postoperatorio no muy largo y la recuperación en una semana”, concluye el especialista de Barnaclinic+.

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