Miércoles, 22 Noviembre, 2017

            

ALFA, lo que también se debe contar de Almanjáyar

Una asociación, ubicada en el corazón de este barrio de la zona Norte, lleva años empoderando a sus vecinos a través de proyectos y talleres, a cambio de "compromisos vitales" como pagar sus facturas o llevar a los niños al cole

Dos niños de la asociación durante la comida | FOTOS: LUPE MARTÍN
Ángela Gómez Anaya | @_Angela_GA


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Si escribes en un motor de búsqueda de Internet ‘zona Norte de Granada’, la información que obtienes se inclina más en el lado negativo de la balanza de estas barriadas del distrito.

De unos meses a este parte, esta zona de la ciudad ha acaparado la atención de los medios de comunicación por ser foco de enganches ilegales para el cultivo de marihuana y por varios asesinatos en un corto periodo de tiempo. Así las cosas, y dado los prejuicios que se han creado en torno a estos barrios, al Almanjáyar le han cosido una etiqueta negativa y discriminatoria, a veces difícil de arrancar.

No se puede obviar lo que allí se ha gestado durante años, que ahora palpita más por aparecer en titulares y por estar en la agenda política de Granada, ahora que empieza a pesar en las conciencias de los políticos que, hasta no hace mucho, habían obviado los problemas de estos barrios, con el desempleo como base de casi todo lo que allí ocurre. La droga y las reyertas no dejan de ser una realidad del barrio, pero no la es toda. Y eso también hay que contarlo. Debemos contarlo.

Vista general de la parroquia Jesús Obrero

EMPODERAR A LAS PERSONAS

Al final de la Avenida Joaquina Eguara, casi llegando a la rotonda que da acceso al Kinépolis, hay un lugar desde el que están intentando cambiar y mostrar esa realidad, la parte “buena” del Almanjáyar. Un lugar que trabaja sin descanso, día tras día, hora tras hora, para empoderar a las personas, para devolverles la dignidad, un lugar en el que creen plenamente en ellas, en sus capacidades y en su futuro, sea cual sea su condición, nacionalidad o situación.

La Asociación Almanjáyar en Familia (ALFA), con sede en la parroquia Jesús Obrero, se ha convertido desde hace muchos años en el segundo hogar de muchos vecinos del barrio. No hay día en el que un aula esté vacía. Los chiquillos entran y salen con energía. Algunos se encaraman a las piernas del padre Juan Carlos Carrión, el curra del barrio, la persona que se está encargando, con una solidaridad que cuesta describir con pocas palabras, en este proyecto para sus vecinos. Las personas más mayores también andan de un lado para otro y participan en misa y en el amplio abanico de talleres que organiza la asociación. También hay sitio para los jóvenes, así como para los padres y las madres.

Asociación ALFA

NADA SE REGALA AQUÍ

En ALFA caben las preocupaciones e ilusiones de todo un barrio. Decenas de personas de todas las edades, nacionalidades y realidades atraviesan las puertas de este espacio cada día, tanto para ayudar como para recibir ayuda. Eso sí, bajo condición sine qua non: compromiso y esfuerzo. Aquí pocas cosas se regalan. Aquí cualquier ayuda pide, a cambio, un compromiso vital. Sin embargo, ese compromiso lo único que persigue es favorecer, más aún, a las personas que estrechan la mano con ALFA.

Aunque ALFA tiene actividades para todas las generaciones del barrio, la asociación ha puesto el acento en los niños y jóvenes, la generación que tiene la llave en su mano para darle impulso a su barrio.

Alrededor de 60 niños, la mayoría de familias en situación de exclusión social, acuden después de comer a la parroquia. Allí les espera una tarde repleta de actividades: refuerzo escolar, clases de inglés, de informática, ajedrez, deporte, dibujo… En todo momento están acompañados de educadores sociales y voluntarios, trabajadores que forman parte de esta gran familia.

Comedor de la asociación

Con ellos también se trabajan las emociones. “Les ayudamos a expresarse, a canalizar aquello que sienten”, porque hay niños que, por las circunstancias que les rodean, han perdido esa faceta  propia de la infancia que te permite reír a carcajadas o llorar desconsoladamente sin echar cuentas a nadie.  “¡Incluso hemos hecho talleres de meditación con los niños!”, exclama el padre Juan Carlos Carrión.

Al final de cada tarde repleta de actividades, ALFA ofrece a estos niños la cena. Para muchos, la única comida equilibrada y realmente nutritiva para su edad que tienen al día.

LAS NIÑAS, ‘JUGADORAS DE FÚTBOL’

ALFA también utiliza el deporte como motor de integración y de fomento de hábitos de vida saludables. La asociación ha creado un equipo de fútbol mixto, aunque, por ahora, solo hay un chico. El resto de jugadores son chicas de entre 12 y 15 años. Y el otro día le dieron una sorpresa que las ha motivado más aún. “Les dijimos que íbamos a federarlas para el próximo año. Se les saltaron las lágrimas”, nos relata Juan Carlos con gran emoción.  “Pero el estudio es lo primero, y los monitores que llevan el equipo no dudan en dedicar la hora de entrenamiento a ponerse al día con los deberes o a resolver dudas si notan que las notas están flojeando”, nos cuenta Manuel, el vicepresidente de la asociación, otra de las personas-pilares de este proyecto.

Las niñas juegan al fútbol

“LES AYUDAMOS A DESPEGAR”

Otro grupo de quince jóvenes, de entre 15 y 21 años, lleva cinco meses muy involucrados en un proyecto, que ellos mismos han decidido bautizar como ‘Aviones de papel’.  “Son chicos con miedo e inseguridades, que están perdidos y buscan apoyo. Aquí intentamos ayudarlos a despegar”, nos explica Fernándo Fernández, un educador social encargado de este proyecto.

Fernando nos cuenta que el fin de este programa, al que ya se quien apuntar más jóvenes de otros distritos, consiste en empoderarlos y que ellos aprendan a tomar las riendas de sus vidas, “pero también a cambio de un compromiso” como, por ejemplo, ayudar en casa o llevar bien los estudios.

Proyecto ‘Aviones de papel’

“Lo que se promueve en ellos es la cultura del esfuerzo, que aprendan a conseguir lo que se propongan en la vida, porque tienen las mismas capacidades que cualquier otro chaval de su edad”, apunta Manuel en la converación.

“Aviones de papel”, en definitiva, busca desarrollar las capacidades críticas de estos chavales, prepararles para la vida adulta, mejorar su autoestima, favorecer las relaciones sociales y fomentar sus habilidades sociales. Y, lo último, pero no menos importante, capacitarlos en la toma de decisiones.

Y prueba de que está funcionando muy bien el programa es que seis de estos quince chicos saldrán de Granada, algo poco habitual en sus rutinas, para participar en programas de voluntariado en otras comunidades autónomas y en Hungría. Un viaje y un compromiso que alberga más connotaciones, que demuestra un cambio en su actitud, algo de lo que se sienten muy orgullosos los ‘cabecillas’ del programa.

LOS JÓVENES EMPRENDEN

Juan Carlos, Manuel y Fernando también se muestran muy ilusionados con una idea que les ronda la cabeza, y en la que ya están trabajando para convertirla en realidad.

Carrión, que dedica muchas horas a buscar proyectos e iniciativas en las que meter a los jóvenes del barrio, ha dado con una lanzadera de empleo. Resulta que ha encontrado una fundación estatal que ha emprendido un negocio. Se trata de una empresa que ofrece un servicio de mensajería sostenible, cuyos trabajadores son personas en riesgo de exclusión social. “Queremos ser filial de ese proyecto”, nos anuncia Carrión. Así las cosas, la asociación ya está moviendo los hilos para abrir un local en Gran Vía y otro en Almanjáyar. La idea final, si sale, es que los jóvenes se encarguen de liderar el proyecto.

“La realidad que viven no se puede cambiar, pero si se les puede dar las herramientas para llevar a cabo su proyecto de vida”, nos explica el padre Juan Carlos Carrión.

Economato de la asociación

LA DESPENSA DE 40 FAMILIAS

Estos son algunos de los proyectos que ALFA ofrece, aunque hay más. Cada vez que nos encontramos, Juan Carlos tiene novedades que contarnos sobre la asociación. Lo bueno sería que estos proyectos dejaran de necesitarse algún día, pero, al menos, mientras sean necesarios, que funcionen bien. Y pocas cosas se están haciendo en ALFA que no funcionen.

Es el caso del economato social que montaron hace tres años. Está siendo un éxito. Alrededor de 40 familias llenan sus despensas con los alimentos de este supermercado con precios más competitivos, más asequibles para familias con problemas económicos.

“El economato es otra herramienta que tenemos para devolver la dignidad a estas familias, porque no es lo mismo que nosotros les demos un alimento, como que ellos puedan elegir”, nos recuerda el padre Juan Carlos.  Pero esa oportunidad, como todos los proyectos de ALFA, tiene un precio: un compromiso.  Las familias que quieran comprar allí y beneficiarse de esa rebaja en el precio, tiene que comprometerse a algo que repercuta positivamente en sus vidas, ya sea llevar todos los días a los niños al colegio, ponerse al día del pago de las facturas o asistir a talleres de formación para el empleo. Compromisos con los que ellos salen ganando.

ALFA tiene una base de datos con todas las familias que compran o que están en lista de espera para poder acceder a este supermercado especial. Valoran el número de miembros en la familia, la situación laboral y si hay niños o personas mayores, de tal forma que se da prioridad a aquellas personas que realmente necesitan esta ayuda imprescindible: comer.

“Ya nos llegan familias que vienen con su compromiso, que quieren cambiar a mejor sus vidas”, detalla.

Economato de la asociación

‘Abrazar’ es el nombre de otro de los proyectos que está llevando a cabo ALFA. En la calle Santa Paula ofrecen un piso con cinco plazas a mujeres privadas de libertad. Es decir, mujeres que cumplen condena, pero que disfrutan de permisos para salir. “Hay mujeres que cuando salen de la cárcel no tienen apoyo familiar o un lugar a dónde ir. Por eso intentamos ofrecerles un espacio cálido donde ellas puedan disfrutar de su permiso”, nos explica Carrión.

Allí, estas mujeres están acompañadas de un grupo de voluntarios que las ayudan a desenvolverse. “Algunas llevan muchos años sin pisar la calle y se sienten un poco inseguras”, explica el padre. Además, los voluntarios las ayudan en temas burocráticos o las distraen con actividades culturales para disfrutar de esos días en libertad.

Juan Carlos Carrión está entregado con su barrio y confía plenamente en sus vecinos porque demuestran día a día su esfuerzo, pero no obvia que el barrio tiene problemas, pero no son nuevos. “El barrio siempre ha estado así, pero ahora los medios de comunicación habéis puesto el foco en él y la sociedad se queda con lo malo que pasa en Almanjáyar”, nos explica sin atisbo de rabia. “En la zona Norte hay muchas asociaciones y colectivos que luchan por mejorar la vida de sus vecinos. Eso también habría que contarlo y mostrarlo…”, aconseja el padre Carrión.

Y con esa idea, la de visibilizar a aquellas personas e instituciones que trabajan por ayudar al barrio, llega la segunda edición de los premios solidarios ‘Un sol en Almanjáyar”. El 22 de septiembre, la asociación volverá a reconocer a aquellas personas que depositan su confianza en los procesos de cambio de las personas, que creen en ellas. “Hay instituciones y personas que miran al Almanjáyar de otra manera”, afirma el padre Juan Carlos.

Comments

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  1. hola solo puedo decir cosas buenas de esta asociacion si todos los ke pertenecemos a ella somos una familia es donde yo por ejemplo me encuentro bien olvidandome unas horas de mis problemas por el apoyo ke recibo de todos . y si es una pena ke estas cosas no salgan en los medios informativos porque en este barrio hay mucha gente buena y nunca nos averguenzaremos de el.

  2. Gracias por vuestra informacion. Creo que tambien deberiais hablar del precioso libro que han hecho en la asociacion. El cuenta cuentos….Gracias por vuestro esfuerzo y cariño en ayudar a ese barrio de Almanjayar donde hay tanto bueno que descubrir.
    Con cariño os animo y apoyo, y al Padre Carrion que el Señor le siga ayudadon en su creatividad y dedicacion a su parroquia, sin olvidarme de todos los que le ayudais, feligreses y voluntarios haciendo una GRAN FAMILIA.
    Un abrazo a todos.

  3. Ojala nos preocuparamos de ayudar a quien quiere avanzar en la vida en vez de tratar de hundirle y apartarlo como apestado, gracias por hacerlo vosotros posible