Tus pequeños ojos, tu gran corazón

mascotas perro gato Curro y Milú, Foto Mercedes Haydee
Curro y Milú, las mascotas de Mercedes Haydée Marín Torices | Foto: Mercedes Haydée Marín
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“Si un hombre aspira a una vida correcta, su primer acto de abstinencia es el de lastimar animales”. Tolstoy

El término mascota para designar a los animales de compañía viene del francés mascotte, cuyo significado es amuleto. La creencia popular de que los animales de compañía aportaban buena suerte a aquellos que los poseían hizo que se les comenzase a conocer como mascotas.
Tener una mascota en casa es una bendición, porque nos dan un cariño incondicional, nos hacen sentirnos útiles, saben cuando estamos bien y cuando necesitamos más cariño, nos enseñan cada día cosas nuevas, inteligentes y divertidas y sólo piden a cambio de su absoluta fidelidad comida, cuidados y cariño.

Son mucho más que “amuletos”. Son seres vivos que nos van a acompañar toda la vida desinteresadamente. Conviviendo con ellos, comprobamos, día a día, la complicidad y comunicación mutua de sentimientos y su pérdida deja un vacío enorme. Por eso es importante reflexionar sobre ellos y el efecto que la pandemia está causando en nuestros pequeños tesoros.

A lo largo de todo el confinamiento nos han sorprendido titulares y sentencias como estos: “El abandono de perros se dispara en las dos últimas semanas en Baza”, la mayoría son cachorros nacidos bajo el estado de alarma y el resto son animales que han caído enfermos y sus dueños los han abandonado a su suerte, algunos vagaban por las cunetas, otros malvivían en contenedores de basura; “Pinos Puente pide que cese el abandono de animales durante el estado de alarma”, han registrado al menos un caso por semana, circunstancia que ha sido denunciada por el Ayuntamiento de la localidad granadina; “La Guardia Civil ha puesto a disposición judicial en calidad de investigado a un vecino de Las Gabias por haber ahorcado a su perro”; la Patrulla de Seprona de la Guardia Civil no ha parado en esta pandemia, también en Alhama de Granada y en Zafarraya se han cursado expedientes por maltrato animal a los dueños de 21 perros; “En Motril se investiga a un individuo por abandonar a una yegua sin comida ni agua”; “Encuentran en Quéntar a un perrito al que habían ahogado con una cuerda”; “El Tribunal Supremo endurece la persecución del maltrato a los animales domésticos”. El maltrato no sólo comprende los ataques violentos, sino todos los comportamientos que, por acción u omisión, sean susceptibles de dañar la salud del animal”… y un largo etcétera.

Un día a día escalofriante, que se ha visto incrementado por varias causas: ha habido personas que han adquirido un perro para poder salir durante el confinamiento y, acabado éste, lo han abandonado. Otras han comprado mascotas y todo un arsenal de juguetes para que los niños se divirtieran en el confinamiento y también los han abandonado después. O, simplemente por tener un compañero o compañera en soledad, que, una vez abiertas terrazas y discotecas, deja de hacer falta. Por no hablar de todos los animales que se están abandonando ahora, en julio, y fueron regalos de Navidad.

El año pasado, la Guardia Civil contabilizó cinco abandonos por minuto en España con motivo de las vacaciones. Este año hay que sumarle las devoluciones de Navidad y las del confinamiento. Parece que vivimos en una sociedad que usa y tira, como si de un pañuelo desechable se tratara, a los animales de compañía, que un día son inmensamente felices en su nueva casa, rodeados de mimos y amor, y, al siguiente, sin que hayan hecho nada, son cruelmente abandonados. Se trata de conductas desalmadas y bárbaras, muy lejos de la caridad, la compasión o la sensibilidad, pero también delictivas.

¿Ya no nos acordamos de Excalibur, el perro de Teresa Romero, infectada de ébola en 2014? Fue sacrificado preventivamente sin saber si tenía el virus. O las escalofriantes imágenes que hemos visto en China, sacrificando todo tipo de mascotas, quemándolas, entrerrándolas vivas, por miedo a un contagio que ni siquiera está demostrado científicamente; la paradoja es que ahora esos mismos chinos han abierto la veda para vender y consumir carne de perro.

Es importante recordar la modificación del Código Penal español en esta materia, concretamente en los artículos incorporados 337 y 337 bis:
Maltrato animal. Según lo dispuesto en el artículo 337 del Código Penal, será castigado con la pena de tres meses y un día a un año de prisión e inhabilitación especial de un año y un día a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales, el que por cualquier medio o procedimiento maltrate injustificadamente, causándole lesiones que menoscaben gravemente su salud o sometiéndole a explotación sexual, a:

• un animal doméstico o amansado,
• un animal de los que habitualmente están domesticados,
• un animal que temporal o permanentemente vive bajo control humano, o
• cualquier animal que no viva en estado salvaje.

Tipos agravados

Las penas previstas en el apartado anterior se impondrán en su mitad superior cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes:

• Se hubieran utilizado armas, instrumentos, objetos, medios, métodos o formas concretamente peligrosas para la vida del animal.
• Hubiera mediado ensañamiento.
• Se hubiera causado al animal la pérdida o la inutilidad de un sentido, órgano o miembro principal.
• Los hechos se hubieran ejecutado en presencia de un menor de edad.
• Si se hubiera causado la muerte del animal se impondrá una pena de seis a dieciocho meses de prisión e inhabilitación especial de dos a cuatro años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales.

Los que, fuera de los supuestos a que se refieren los apartados anteriores de este artículo, maltrataren cruelmente a los animales domésticos o a cualesquiera otros en espectáculos no autorizados legalmente, serán castigados con una pena de multa de uno a seis meses. Asimismo, el juez podrá imponer la pena de inhabilitación especial de tres meses a un año para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales.

Delito de abandono animal

Su regulación se encuentra en el artículo 337 bis del C.P.:

“El que abandone a un animal de los mencionados en el apartado 1 del artículo anterior en condiciones en que pueda peligrar su vida o integridad será castigado con una pena de multa de uno a seis meses. Asimismo, el juez podrá imponer la pena de inhabilitación especial de tres meses a un año para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales”.

Por todo lo anterior y porque soy la mamá de Curro y Milú, mi gato y mi perrito, me puse en contacto con dos asociaciones de Granada para que me contaran qué opinaban de todas las noticias y sentencias, para conocer mejor la cara y cruz de esta situación.

Milú con un pijamita con la frase ‘Yo puedo cambiar el mundo’ | Foto: Mercedes Haydée Marín

Masha Kurmakaeba es la presidenta de “Por Patas”, una asociación que tiene su sede en Santa Fe y que, en seis años de vida, ha recogido más de 1.000 animalitos y 600 de ellos han sido adoptados. Este tipo de centros no están subvencionados, sobreviven gracias a las donaciones de socios y ajenos, de las familias de acogida de los perritos y gatitos y cuentan con una residencia donde mantener a los animales en óptimas condiciones hasta que sean acogidos o adoptados; también algunas clínicas veterinarias reducen sus costes o lo hacen de manera gratuita cuando se trata de maltratos o abandonos.

Con un tono agradable y cordial, Masha me cuenta que lo peor está por venir. Durante el confinamiento los animales de compañía han sido inmensamente felices, porque han gozado de la presencia de toda la familia, porque han recibido atención y mimos todo el día, porque ya pensaban que por fin su soledad había terminado. Pero ahora, que todo parece más calmado, más controlado, menos letal, es cuando hay que plantearse que ese animal nos sigue necesitando, que ya nos es leal para siempre y que no quiere irse de la que ya es su casita y su familia.

Ahora ya no hay tanta gente teletrabajando, hemos vuelto a una “normalidad con límites” y eso hace que nuestras mascotas vuelvan a pasar tiempo solas. Aquí es donde más comprensivos hemos de ser, porque ellos no lo entienden y es posible que volvamos del trabajo o de tomar algo con amigos y encontremos que se han orinado o que han roto un espejo o han arañado muebles, roto objetos, etc; no es más que su angustia a ser abandonados, a no saber adaptarse a esta nueva situación; no hay que reñirles, sino hacerles entender que los seguimos queriendo igual y que comprendemos que estas actitudes, para llamar la atención, son fruto de su ansiedad por separación. El animal sigue siendo el mismo, pero sufre estrés y con cariño lo acabará entendiendo, abandonarlo por estas cosas es condenarlo a una mala vida o a un sacrificio.

Durante todo el confinamiento, ‘Por patas’, al igual que muchas otras asociaciones, ha recibido todo tipo de consultas, sobre todo relativas al contagio. Las ha respondido y tranquilizado a los dueños. Ha recibido muchas peticiones de acogida que han sido miradas con lupa, pues antes de entregar un perrito o un gatito es necesario asegurarse de que va a haber una continuidad en la relación.

Otra de las dificultades que se ha encontrado Masha es que las clínicas veterinarias sólo podían atender urgencias, en pleno periodo de castración de gatas y esto no se considera una urgencia, por lo que han nacido gatines por doquier, y la mayoría de ellos han tenido un final nada feliz.

También es cierto que han sido muchas las familias “aptas” y que el gato se ha convertido en el animal de compañía por excelencia, son independientes, no hay que sacarlos de paseo, no implican tanta responsabilidad como un perro.

Muchos son los consejos que han dado los miembros de ‘Por Patas’, y los siguen dando: el uso de transportines, vigilar la obesidad pues su vida ha sido durante estos meses más sedentaria, jugar con ellos y seguir estimulándolos aunque sea en casa, canalizar bien su energía y que estén bien alimentados.

Ahora mismo es muy difícil contabilizar el número de abandonos, dentro de unos meses, cuando podamos hablar de normalidad real, se podrá hacer.

Sí que es cierto, me sigue contando Masha, que sí que hay más nivel de concienciación de la gente, aunque todavía nos queda un largo camino por recorrer. Es tan terrible como que cuando el cachorro que nos regalaron crece, ya no lo queremos, ya no es un “juguete”, es un estorbo, que se quiere subir encima nuestra para demostrarnos su amor, que ocupa mucho espacio, que come demasiado, que ya los niños no se divierten con él… Pero no seamos derrotistas, cuando yo llevo a los míos a su clínica me reconforta mucho ver tantos animales, personas, que, desinteresadamente, encuentran un perro abandonado o un gato y se hacen responsables de él hasta encontrar un nuevo hogar; allí se destila una gran cariño por esos pequeños que nos miran con arrobo y sienten que somos su protección y su fuente de alegría.

Antes de terminar este artículo hago otra llamada a la Asociacion ‘Peludos con Alma’ de Guadix. Como ven, no salgo de Granada. Mari Carmen Romero y Lola Cobo son las responsables de esta entidad. Es Lola la que habla conmigo más de una hora y su mensaje es de auxilio, de petición de ayuda, de tantas necesidades como tienen. Hacen lo que pueden, acogiendo en su propia casa hasta seis animales pero no cuentan con un sitio adecuado donde permanezcan hasta ser adoptados. No dan abasto, porque la gente que alimentaba a estos animalitos callejeros ahora está en cuarentena y se mueren, porque aún no han conseguido que el Ayuntamiento les ayude a encontrar un refugio adecuado. Llaman a familiares, amigos, conocidos, pero la lista se agota y Mari Carmen y Lola no saben dónde buscar apoyo. Tienen un pequeño refuerzo con otras asociaciones, como ‘Por Patas’, que publican en redes sociales fotos y hacen lo posible por promover las adopciones para ellos. Es una tarea ardua y difícil, donde muchas veces los sentimientos y las vivencias no son sencillos de superar. Pero ni la una ni la otra tiran la toalla, saben que tarde o temprano, el Ayuntamiento volverá a replantearse esta situación y les cederá un terrenito para su refugio. Saben, también, que su labor no cae en saco roto, que las personas cada vez son más conscientes de que a un animal, sea de compañía o de trabajo para el campo, hay que tenerlo en condiciones óptimas, que esté sano y feliz.

La última noticia que he leído me desgarra el alma: “Detenido un hombre por ahogar a su perro en el pantano de los Bermejales, anudando una cuerda a su cuello de la que colgaba una gran piedra”. Pienso en Curro y Milú, mis adorables compañeros de vida, lo que me hacen reír, lo dóciles y buenos que son, lo felices que se sienten: porque duermen a pata suelta, porque comen lo que les gusta, porque tienen todos sus controles veterinarios, porque sus ojos lo dicen todo y es un TE QUIERO de tal envergadura, que abandonarlos o descuidarlos me causaría un sentimiento de culpa difícil de superar. Son el alma de la casa. Con cariño lo aprenden todo y no tocan ni rompen nada, juegan y me buscan cuando quieren mimos, se sienten protegidos y lo devuelven en toneladas de amor.

Reflexionemos este año más que nunca, por todo lo que estamos pasando, y no añadamos un daño colateral más a esta pandemia. Para mí son mis pequeños héroes y sé que quien esté leyendo esto y sienta lo mismo, lo entenderá perfectamente. No los dejemos a su suerte, no los abandonemos, ellos nos quieren y darían su pequeñito corazón por nosotros, ni el Covid, ni la Navidad, ni las vacaciones, ni las buenas notas en selectividad, son una excusa, sino un regalo que viene envuelto en ladridos y ronroneos.

De otro lado, es normal que queramos que nuestras mascotas sean las más bonitas, las que están de moda, las más “cool”, pero, por favor, no olvidemos a esos otros animales que, sin pedigrí, son capaces de amar igual o más que los comprados por cientos o miles de euros.

Les voy a dejar, si me lo permiten, algunos títulos de películas que fomentan el amor a los animales, su gran inteligencia y su infinita lealtad:

• Siempre a tu lado
• Una pareja de tres
• La Dama y el Vagabundo
• Mascotas
• Un Hotel para perros
• Un lugar para soñar
• Un gato callejero llamado Bob
• Kedy
• Keanu

Y, también, los twitter de Seprona y de la Guardia Civil, y, cómo no, los contactos de ‘Por Patas’ y ‘Peludos con alma’, para que todos nos sumemos a sus iniciativas y sean menos nuestros perros y gatos indefensos: info@porpatas.org, lola_guadix@hotmail.com, @guardiacivil.

Estos son los hastags de hoy, #YoSiPuedoContarlo, #NoSoyUnJuguete pero los podemos cambiar por estos otros: #EresMiMejorAmigo, #ContigoAlInfinito, #JuntosDeVacaciones… O los que se nos ocurran.

En un mundo, desgraciadamente movido únicamente por las cifras, a veces ciertas, la mayoría erróneas, demos cifras de verdad y muy altas, de adopciones, de no abandonos, de caricias, de juegos y risas, ellos serán felices pero nosotros mucho más.

Mercedes Haydée Marín Torices







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