Salud Responde se “desborda” ante la alerta sanitaria del coronavirus

El sindicato CGT denuncia que el nivel de estrés de la plantilla es "insoportable" porque "no hay suficientes personas en sala durante los turnos para atender tanta demanda de llamadas"

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Sala de Salud Responde | Foto: Archivo GD
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Desde hace unos días, el teléfono de Salud Responde se ha convertido en el teléfono de referencia de la ciudadanía andaluza para recibir información sobre el coronavirus. Esta alerta sanitaria se atiende desde este servicio con total profesionalidad por parte de la plantilla, como aseguran desde el sindicato CGT, que denuncia “la inactividad absoluta de la empresa por afrontar esta situación”.

Detrás de este servicio que la Junta de Andalucía ofrece a la población andaluza hay personas “desbordadas a causa de la mala gestión que la empresa adjudicataria, Ilunion, está realizando”, afirman desde CGT. “Uno de los principales problemas es la falta de formación a la plantilla, que se ha realizado en algo más de 10 minutos y que se va actualizando a golpe de correos electrónicos e instrucciones verbales que el personal que trabaja allí apenas puede ir leyendo a causa de la sobrecarga de trabajo y que genera una gran inseguridad en la plantilla con respecto al mensaje que deben facilitar a la ciudadanía”, indican desde CGT.

“Los niveles de estrés que padece la plantilla son insoportables porque no hay suficientes personas en sala durante los turnos para atender tanta demanda de llamadas. Hay turnos completos de 8 horas con llamadas en cola de más de un minuto, no pudiendo ni siquiera beber agua. Teniendo personal en bolsa y contrataciones y/o aumentos de jornadas parciales, precisamente este mes es cuando menos ampliaciones se han hecho”, denuncia también el sindicato CGT.

El servicio de Salud Responde ya sufría estas necesidades antes de la alerta del coronavirus. “Se perdían llamadas y las personas que lo utilizaban tenían que aguantar minutos de espera en largas colas de llamadas. Si además sumamos esto, la situación se ha vuelto insostenible. El resultado es una plantilla estresada, que, aunque quiera y se esfuerce, no puede dar un servicio de calidad porque no dispone de las herramientas para ello ante la dejadez de la empresa adjudicataria y la complicidad de la Junta de Andalucía”, denuncia también desde el sindicato CGT.



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